-Sean bienvenidos al aeropuerto internacional Augusto César Sandino de Managua; gracias por elegir nuestra aerolínea con precios desorbitantes para vuelos dentro de Centroamérica.- Un viajero que acaba de volar desde Guatemala escucha eso por megafonía y se dispone a pasar el control migratorio. Tardó más en llegar de su casa a La Aurora que de tal aeropuerto al de la capital nicaragüense; 50 minutos en el aire y ¡listo! unos US350 desembolsados.

Al mismo tiempo, un compatriota suyo decidió tomar el avión en lugar del autobús para llegar a San Salvador. El trayecto es menos de la mitad del tiempo que el otro, pero en su cuenta bancaria han retirado un taco parecido de dólares.

Mientras todo esto ocurre, un empresario londinense ha terminado sus labores de negocios en Madrid, así que tomará un avión en Barajas que lo llevará hasta Gatwick. Hay unos 1300 kilómetros entre ambas ciudades europeas, casi el doble que los que hay entre Ciudad de Guatemala y Managua. ¿El precio? Algo más de US$200… ¡y los hay más baratos!

La unión entre los países del istmo centroamericano es tan pobre como algunos de estos estados, y esto se refleja perfectamente en los costos que tiene moverse de un sitio a otro de la región. No hay ferrocarril (gran símbolo del desarrollo estadounidense, por ejemplo) y nuestras carreteras tampoco están como para presumirse en un congreso mundial de dirigentes. También cabe recordar que tenemos pasos fronterizos como  Valle Nuevo (Gua – Sal) que tiene un puente de un solo carril para ambas vías, o El Espino (Sal – Hon) en el que te atienden tramitadores ilegales con algo más que pega en el cuerpo.

La movilidad internacional, en un territorio tan pequeño que bien podría ser un único país, es fundamental para mantener unas buenas relaciones comerciales y laborales, además de turísticas, claro. Las tarifas que manejan las aerolíneas (y ni hablar de las que manejan las compañías de autobuses) son un freno de mucha fuerza para el tránsito dentro de Centroamérica.

Este es un tema que ha de ser abordado por la puerta correcta, de lo contrario, perderemos una de las conexiones más importantes: con nuestros vecinos.

-Este fue un mensaje de su capitán.-

 

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