El presidente estadounidense Donald Trump puso término en la noche a las negociaciones de la reforma de salud y desafió a los republicanos rebeldes que amenazan con torpedear su primera gran ley.

El mandatario pareció enviar un ultimátum, al hacerles saber a los legisladores republicanos, reunidos de emergencia en el Capitolio, que quiere este viernes una votación de la Cámara de Representantes para derogar y reemplazar el ‘Obamacare’, cualquiera sea el resultado.

“Desastroso Obamacare ha dado lugar a más costos y menos opciones. ¡Sólo continuará para empeorar! Debemos derogarlo y reemplazarlo. ¡Aprueben la ley”, tuiteó Trump en su cuenta oficial de la Casa Blanca, mientras culminaba la reunión republicana este jueves en la noche.

“Si eso fracasa, vamos a avanzar con otras partes de la agenda” de Trump, resumió el legislador republicano Chris Collins. “Y el Obamacare se mantendrá”.

El Congreso postergó para el viernes la votación de la ley del sistema público de salud, que estaba prevista para este jueves, en un evidente fracaso de las tentativas de Trump para conseguir apoyo unánime de su partido.

 

El legislador Kevin McCarthy, líder republicano en la Cámara de Representantes, admitió que el bloque oficialista aún no contaba con los votos necesarios para aprobar el proyecto.

El problema que Trump no logró resolver es que los republicanos están claramente divididos ante el proyecto apoyado por la Casa Blanca para sustituir el actual modelo, conocido como Obamacare.

Una corriente, la más alineada con Trump, considera que el plan es lo que Estados Unidos necesita para superar el modelo Obamacare.

Pero una segunda corriente, más ortodoxa, se opone al proyecto por considerar que no es lo suficientemente conservador y que mantiene aspectos importantes del Obamacare.

En el medio, una parte importante de los legisladores republicanos asume un discurso de cautela porque estudios indican que la nueva ley podría dejar a 14 millones de personas sin ninguna protección médica en el próximo año, un escenario que consideran explosivo para las elecciones legislativas de 2018.

 

En este escenario de incertidumbre Obama rompió su silencio. En una nota oficial formuló una clara advertencia: cualquier cambio al modelo Obamacare debe ser para mejorarlo, no para dejar más personas sin cobertura médica.

“Nuestro punto de partida debería ser que cualquier cambio a nuestro sistema de salud sea para mejorarlo, y no hacerlo peor para millones de trabajadores estadounidenses”, expresó el exmandatario.

“Después de un siglo de conversaciones, décadas de intentos y un año de debate partidario, nuestra generación tuvo éxito. Finalmente declaramos que en Estados Unidos el cuidado de salud no es un privilegio para pocos, sino un derecho de todos”, apuntó.

Y en cada oportunidad insistió en que era necesario “seguir construyendo a partir de esa legislación”.