Desde su fundación en 2009, la empresa de transporte estaba destinada a cambiar las reglas de la industria. Pero después de una sucesión de eventos más que desafortunados, Uber tiene las manos llenas.

Garrett Camp y Travis Kalanik crearon Uber con la idea de proveer un servicio parecido a un taxi; pero “más rápido, más limpio y un poco más mágico”, según su publicidad original. La popularidad de la aplicación y el bajo costo del servicio han llevado a la empresa a establecerse en 528 ciudades alrededor del mundo.

Uber comenzó ofreciendo un estilo de vida, ahora es una de las empresas más reconocidas internacionalmente por cumplir con lo que prometía. Actualmente es la empresa de transporte compartido con más usuarios en el mundo. Esto le sirvió para que la empresa desarrollara otros modelos de negocios como el UberGarage, UberX, Envío de comida, Envío de paquetes, UberTaxi, UberPooL, UberChOPPER, UberBOAT y una sección dedicad a la investigación para el desarrollo de un Vehículo Autónomo.

Para 2014 las ganancias de Uber fueron de USD495.3 Millones, el año siguiente fue de USD1.5 billones con 1 billón de viajes hechos. El año pasado sus ganancias fueron de USD1.1 billones, el freno a la estrepitosa subida de la compañía se debe, en parte, a los problemas que arrastra desde hace tres años.

Al ofrecer un servicio de mejor calidad y mucho más económico que los transportes convencionales, es fácil comprender que las empresas de taxis establecidas no vieran con buenos ojos la rapidez con la que eran remplazados. En enero de 2014, en Francia, taxistas arremetieron contra el vehículo de un conductor de Uber como protesta por la competencia. En julio del siguiente año, taxistas de Rio de Janeiro, bloquearon el tráfico durante la hora pico para mostrar su descontento con la expansión de la empresa norteamericana. En casi todas las ciudades a las que ha llegado, se han reportado incidentes similares y Guatemala no fue la excepción, en octubre del año pasado algunos pilotos protestaron en contra de la llegada del servicio.

Uber maneja un modelo y dinámica de trabajo simples: se solicita el transporte por medio de la aplicación, un conductor acepta y al final se paga por medio de la misma aplicación; aun así, hay algunos detalles que parecen causar problemas. Prueba de eso es el “precio dinámico” de los viajes. Cuando en una zona no hay muchos conductores, el precio por viaje sube. No para penalizar al usuario, sino para atraer a los conductores y evitar que no haya cobertura en ciertas áreas. Pero, ¿qué pasa en caso de desastres naturales? El modelo se mantiene. Cuando el huracán Sandy azotó Nueva York, Uber recibió críticas por duplicar el precio de los viajes. Kalanick en 2012 dijo “Va a tomar algún tiempo para que la gente se acostumbre los precios dinámicos, hay 70 años de condicionamiento de los precios fijos de los taxis”.

Si bien los anteriores eran problemas que se podían esperar de un servicio revolucionario, las denuncias en contra del gigante separan la experiencia de los usuarios con la de cultura corporativa.

Varias denuncias de empresas como Getty y Lyft afirman que reclutadores de Uber ofrecían incentivos, incluso efectivo, a los conductores de la competencia para que cambiaran de empleador. No solo eso, los denunciantes afirman que personas vinculadas a Uber solicitaban servicios que cancelaban para entorpecer la eficiencia de sus pilotos. Lyft asegura que, en 2014, 177 empleados de Uber habían solicitado y cancelado 5,560 viajes.

Las denuncias continuaron apareciendo en diferentes medios, pero no provenían solo de otras compañías del sector; los trabajadores y en especial los exempleados de las diferentes dependencias de Uber constantemente se quejaban del ambiente laboral. De acuerdo con ellos, trabajar en Uber es como estar en “Game of Thrones”, donde la traición, la zalamería y las soluciones a medias estaban a la orden del día.

Aun así, el crecimiento de la empresa no disminuyó. En parte porque la publicidad de boca en boca pudo más que la información publicada en revistas especializadas en negocios y tecnología. 2016, si bien no fue un año excepcional, por lo menos dio un poco de estabilidad a su imagen pública.

2017, por otro lado, no ha sido tan bueno para la empresa. A principios de año, Susan Fowler, acusó a la compañía por acoso sexual y discriminación de género. Un mes después, se hizo público que desde 2014 Uber había utilizado una herramienta para entorpecer la ley. El programa “Grayball”, utilizado para detectar usuarios que violaban los términos y condiciones, también bloqueaba a autoridades del estado de Nueva York que investigaban si Uber respetaba las restricciones que la ciudad impone.

No pasó mucho antes de que la disputa legal de Google y Uber se hiciera pública por supuesto robo de datos confidenciales para el proyecto que busca crear un vehículo automatizado. El último golpe que recibió la empresa fue este mes, cuando Jeff Jones, renunció a su cargo como presidente, seis meses después de empezar a trabajar para Uber.

La prensa internacional denominó a esta serie de problemas como el “año horrible” de Uber, que, pese a todo se mantiene como la empresa favorita entre los usuarios y la cultura popular.