“Me es muy difícil entender la naturaleza de todas las cosas, es natural ser diferente, esta diferencia nos hace únicos ante los demás… entonces ¿por qué me señalas como diferente a ti?; ¿acaso no somos distintos y por lo tanto en esencia lo mismo?”

                          Yadiar Julián (Doctor en Pedagogía, México)

Marzo veintiuno es el Día Internacional del Síndrome de Down. El día elegido, 21 del tercer mes del año, es significativo por representar una tercera copia del cromosoma veintiuno, el  cromosoma adicional nombrado Trisomía 21.  Durante el mes de marzo, y especialmente ese día, se portan tres colores, verde, amarillo y rojo, en honor y apreciación a las cualidades especiales de las personas con Síndrome de Down, y a lo complejo de la vida para la persona con el Síndrome de Down y los desafíos sobresalientes que se vencen.

Dentro de estos retos  es la integración del alumno con el Síndrome de Down al sistema educativo regular. Es importante decir inclusión, no integración.

¿Cómo se define inclusión? El DRAE se refiere al verbo incluir, que significa “ Poner algo o a alguien dentro de una cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites.”  Y esa actividad de inclusión es la que provee un aprendizaje redondo para todos los integrantes de la comunidad educativa. El Reglamento de la ley de educación especial para personas con capacidades especiales, Acuerdo Ministerial 3613-2011,   define al educación inclusiva como “…un concepto amplio que puede verse como un principio rector general para reforzar la educación para el desarrollo sostenible, el aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos, y un acceso a las oportunidades para todos dentro de la sociedad.”  Art. 14. La inclusión es la incorporación total; no es formar un grupo pequeño aislado dentro de otro grupo más grande. Es incluir, valga la repitencia, dentro de la actividad de los grupos, a todos los integrantes. Cada uno con sus talentos individuales, y sus necesidades. Se complementan los integrantes, y todos aprenden como conjunto. Y sobre todas las cosas, el respeto es el medio del conocimiento.

Cada vez más se conoce de las diferentes competencias de cada persona;  dentro del alumnado en el sistema educativo nacional es igualmente patente la gama de destrezas. Las multiinteligencias, las dominancias cerebrales, los estilos de aprendizaje definen las capacidades especiales de cada individuo. Y dentro del sistema educativo se debe ubicar de acuerdo a ellas.

La legislación educativa habla de estudiantes con capacidades especiales (Decreto número 58-2007. Ley de educación especial para las personas con capacidades especiales ) ; se ha establecido una Dirección General en el Ministerio de Educación que vela por la inclusión que debe ser entre los centros educativos  de todo sector. “Sin discriminación alguna, los estudiantes con capacidades especiales, deben ser matriculados en el nivel que les corresponda, por lo que el programa educativo se modificará a fin de satisfacer las  necesidades educativas especiales de cada alumno, con y sin discapacidad, inscrito.”  Articulo 9

¿Entonces se pregunta porque la inclusión no es evidente? Son pocos los centros educativos que incluyen alumnos con necesidades especiales dentro de las aulas regulares. Sin duda, cada necesidad tiene su propia exigencia, pero no es así también con un alumno disléxico, con discalculia,  o déficit de atención?  Algunas necesidades especiales son más evidentes que otras; pero toda persona tiene su necesidad especial.

En estos momentos de turbulencia y tormento social; en medio de los profundos lamentos de la pérdida de vidas jóvenes, la observación de las reacciones de otros que responden de manera inadecuada ante alguna situación, de la existencia de una sociedad que descubre actividades improcedentes; se pregunta,  cuál es la causa de conductas impropias, actitudes incomprensibles y la fracción en la comunidad? ¿Pueda ser que falta la inclusión de todos en todos los ambientes de convivencia?

Cuando se goza de la amplia gama de talentos dentro de un mismo ambiente, se aprende de los conocedores alrededor. Vigotsky habló del experto par; el aprendizaje en sociedad, en compañía de las variedades de capacidades disponibles. Los alumnos Síndrome de Down,  los alumnos autistas, personas ciegas o sordas,  o con discapacidades distintas, proveen un aprendizaje que no se lee en un texto, ni se observa en un video ni una película. Se vive la experiencia de ver a través de los ojos de otro, con su percepción que enriquece el propio.

Las destrezas del siglo veintiuno, directrices del nuevo aprendizaje, enfatizan la riqueza del grupo; una labor colaborativa, compartiendo las bondades sui generis de la unicidad de cada ser. Existen días, como el veintiuno de marzo, en los cuales se visibiliza la riqueza de personas especiales. La vida en comunidad es celebrar todas las necesidades especiales, como característica del ser humano, que es único e irrepetible.

 

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