¡Se destapó la olla! El aún Presidente Nicolás Maduro habrá amanecido ayer pensando en que se le “están creciendo los enanos”, porque decidió descalabrar al ya lastimado Congreso y darse un su auto golpe.  ¿Qué talito?

Así las cosas, Venezuela es una bomba de tiempo. Al momento de escribir esta columna, aún no ha estallado todo. El Secretario General de la OEA declaró esto como auto golpe. Empezaremos a conocer las posturas de los gobiernos y de la misma OEA en cuanto a desconocer al gobierno. Y, por el bien de Venezuela, y de todos nosotros, ojalá así sea. Y que todo el proceso hacia un cambio democrático, sea pacífico.

La evidencia del fracaso del llamado “socialismo del Siglo 21”, es abrumadora. Es más que evidente la pobreza, el desempleo, la escasez de todo, que hay. Pero, por alguna razón, el discurso socialista de tener un gobierno que provea de todo, sigue penetrando en la mente de muchos.

Venezuela, un país literalmente sentado sobre petróleo, importa combustible porque la empresa estatal PDVSA, quebró. Un país que exportaba papel, hoy lo importa. Bueno, tiene que importar prácticamente todo pues, al estatizar (expropiar) industrias, las ha hecho quebrar.

Impuso un estricto control de cambios, lo que generó una imposibilidad de comprar dólares para importar insumos o productos terminados. Esto, sumado a las expropiaciones, han quebrado todo. Bancarrota completa.

Hemos visto fotos y escenas en video, de personas, incluyendo niños, buscando comida en basureros. Pero los socialistas de por aquí han tenido la desfachatez de decir que son falsas, que son montajes.  

Ah, pero en Guatemala queremos forzar una devaluación de la moneda porque así las exportaciones serán más competitivas. El gobierno quiere hacerse cargo del hogar Rafael Ayau ante la evidente incapacidad de cuidar de niños y adolescentes en situación de riesgo, abandono u otros. Y los ideólogos socialistas quieren que el gobierno sea el proveedor de todo porque “es su obligación”. También se empieza a hablar de incrementar impuestos porque el dinero no alcanza. Nunca será suficiente pues se pierde en un millón de cosas que el gobierno no debe hacer.

La verdadera obligación del gobierno es brindar seguridad y justicia, garantizar la vida, la libertad, el Estado de Derecho y velar por el absoluto respeto a la propiedad privada.  

Nuestros gobiernos, cada vez peor, han sido incapaces de cumplir con estas funciones básicas. Por cualquier razón o justificación que quieran, o excusa, no son capaces. Y si no pueden proveer las más básicas funciones, establecidas en la Constitución, ¿cómo pretendemos que provea otras cosas?

La evidencia es abrumadora. El fracaso del socialismo es evidente. El “endiosamiento” de Maduro, al creerse todopoderoso, ha llevado a la ruina a un país rico y próspero. ¿Aún así creen que ese sistema funcionará aquí? Exijamos lo mínimo, el máximo de ese mínimo fundamental para la vida de todos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo