El gobierno de Guatemala solicitó la devolución del Hogar Rafael Ayau para que ese lugar sea manejado por la Secretaría de Bienestar Social.  Todo esto se hace en un escrito legal de parte de la Procuradora General de la Nación, Anabella Morfín justificando esa exigencia de devolución por un tecnicismo consistente en que el acuerdo de la concesión no fue publicado en el Diario Oficial y por lo tanto no entró en vigencia.  Esto ocurre 20 años después que las monjas manejan este hogar de forma impecable.

         No sé de dónde sale esta insistencia de la Procuradora pero es un desgaste innecesario que está desprestigiando a este gobierno.  Si algo funciona bien no se debe tocar.  Y este hogar ha funcionado muy bien desde que las monjas Católicas Ortodoxas están a cargo.  La procuradora encontró que no había publicación, lo cual no es atribuible a las monjas sino precisamente al gobierno (a alguien se le debe haber pasado hacer la publicación) y lo que debió hacer es pedir a quien corresponda completar el proceso haciendo la publicación y cerrar el caso.

         La razón principal por la cual el gobierno no se da abasto con la cantidad creciente de niños huérfanos puros (que no tienen ninguno de sus padres) o huérfanos sociales   (que los tienen o bien sólo tienen uno de ellos pero los jueces les han quitado temporalmente la custodia) comenzó cuando se aprobó el decreto 77/2007 en la que se creó el CNA (Consejo Nacional de Adopciones) monopolizando la administración de las mismas y de los hogares de niños, quitándole a los jueces de la niñez y adolescencia la autoridad para decidir sobre el futuro de estos jóvenes.  Esta ley, denominada “Anti-adopciones” vino a frenar un futuro prometedor y mejor para miles de niños que ahora están hacinados en hogares denominados “seguros” manejados por el Gobierno de Guatemala en una forma ineficiente y sin tener la capacidad verdadera para ello.

         Quienes siguen defendiendo esta centralización y monopolización están equivocados ya que antes, a pesar que habían problemas, la gran mayoría de niños conseguían un verdadero hogar de padres adoptivos que los sacaban adelante no sólo otorgándoles vivienda, educación, alimentación y muchas cosas más sino que también mucho amor y cuidado.  Ahora muchos de estos niños que están hacinados en estos centros terminan convirtiéndose en delincuentes que aumentan la criminalidad del país cuando finalmente salen a la calle.

         Quienes estamos en contra del aborto vemos en las adopciones la mejor solución a estos niños que por la razón que sea sus padres, en especial su madre, no los quieren criar.  La adopción es una figura hermosa que permite encontrar a padres que han luchado por tener hijos y no han podido, con niños huérfanos cuyos padres han fallecidos o bien que aún los tienen pero que no los quieren. 

         El Hogar de niños Rafael Ayau permitía que muchos de estos niños huérfanos pudieran encontrar un verdadero hogar.  Ellos tienen muchísimo ejemplos, todos exitosos, de estas adopciones.  Desde que se creó el CNA esto se detuvo y todo se ha vuelto un caos.  Ahora explotó con las 41 niñas fallecidas en el “Hogar Seguro” Virgen de la Asunción. 

          Entiendo la preocupación del gobierno en resolver el problema pero considero que el enfoque está totalmente equivocado ya que pretenden destruir lo que funciona para volver a aplicar lo que no funciona y jamás va a funcionar adecuadamente.  Sí, soy escéptico que el gobierno pueda hacer funcionar algo en buena forma.  Es mejor que se descentralicen y se devuelva a las instituciones privadas la función de manejar hogares de niños huérfanos y que se reactiven las adopciones.  El gobierno debe alejarse de esta función lo más que sea posible y no nos engañemos, no será con más dinero que resolverán el problema que tienen ahora.  Ya hay suficientes requisitos legales para minimizar problemas (que ya eran mínimos)  en el proceso legal de las adopciones.

         Espero que este asunto se resuelva pronto y la solución, a mi juicio, es hacer la bendita publicación del acuerdo donde se concede el usufructo a las monjas católicas Ortodoxas para manejar el Hogar Rafael Ayau.  La segunda parte de la solución es eliminar el decreto 77/2007 en la que se creó el CNA, descentralizando y permitiendo que vuelvan a funcionar como deben ser las adopciones. 

 

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