Las autoridades de gobierno presentaron la semana pasada la estrategia nacional para la prevención de la violencia y el delito, iniciativa que busca evitar que las futuras generaciones vean la migración como su único objetivo y la violencia como su único modo para relacionarse unos con otros.

La estrategia le apuesta a un modelo de articulación de acciones interinstitucionales e intersectoriales que logren resultados focalizados desde lo local hasta lo nacional.

No es la primera vez que se impulsa un proyecto tan ambicioso. En el 2014 se lanzó una política nacional de prevención de la violencia pero la carencia de herramientas técnicas para su efectiva implementación fue uno de los factores que limitó su campo de acción.

Esta vez se  formuló un plan para 10 años (2017-2027), el cual, según las autoridades, contó con los aportes de la Unidad para la Prevención Comunitaria de la Violencia y la Subdirección de Prevención del Delito de la Policía Nacional Civil; el gabinete específico de Desarrollo Social, la secretaria técnica del Consejo Nacional de Seguridad y la Secretaria de Política Criminal del Ministerio Público.

El viceministro de Gobernación, Axel Romero, explicó que la estrategia busca resultados a corto, mediano y largo plazo. “Se contempla la implementación de tres programas mayores, los cuales sintetizan y refuerzan la necesidad de hacer converger en los tres ámbitos prioritarios: Hogar, escuela y comunidad los enfoques de desarrollo social y prevención de la violencia”.

Aunque el cambio de autoridades hace difícil que los proyectos se consoliden con el tiempo, le apuestan a convertir la estrategia en una política de Estado. “Lo que nosotros hicimos involucrando a las universidades, organizaciones de la sociedad civil especializadas tanto como la cooperación es que este trabajo sea mantenido por ellos cuando esta gestión haya concluido. Esto implica acuerdos interinstitucionales que permitan que la vigencia de los programas sean más allá de una sola gestión”, aseguró el viceministro.

Plan piloto para evaluar resultados

El primer paso de la estrategia es implementar un plan piloto en varios municipios: Chinautla y San Miguel Petapa en el departamento de Guatemala. También se eligió la cabecera de Chimaltenango y Escuintla, además del municipio de Santa Cruz del Quiché.

Los resultados serán evaluados en diciembre previo a replicarlo a otros puntos del país.

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