Todos nacemos de la misma forma, todos tenemos sangre roja y nuestro organismo está formado de exactamente la misma manera, tengamos el color de piel que tengamos. Será poco elegante decirlo, pero todos evacuamos toxinas de la misma manera. Somos todos exactamente iguales, la piel es sólo un forro. Lo mismo se requiere para enamorarse, enojarse, enfermarse, sonreír, llorar, vivir o morir, independientemente del color de la piel. Si debiéramos discriminar, debiéramos hacerlo hacia esos seres que independientemente de su aspecto físico, causan dolor y muerte. La discriminación debiera ir dirigida a los pedófilos, a los violadores, a los asesinos en serie, a los mareros, a los narcos, a los que hacen daño a seres indefensos, a los criminales. Esos debieran ser los parias de la sociedad, los señalados y los perseguidos.

Racismo, según la Real Academia Española de la Lengua es “es un sentimiento exacerbado del «sentido racial» de un grupo étnico, que habitualmente causa discriminación o persecución contra otros grupos étnicos. La palabra designa también la doctrina antropológica o la ideología política basada en ese sentimiento”. La Convención Internacional contra todas las formas de Discriminación Racial de Naciones Unidas lo define como “Toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”.

En suma, es un sentimiento en el que un grupo étnico discrimina o persigue a otro, menoscabando sus derechos humanos y libertades individuales.

La Historia del racismo demuestra que el concepto origina desde tiempos inmemoriales, antes de la Era Cristiana, y nos dice que racismo se define como “puntos de vista, prácticas y acciones que reflejan que la humanidad está dividida en distintos grupos biológicos llamados razas y que los miembros de una raza comparten ciertos atributos que los hace superiores o inferiores”. El tema se agudizó cuando los europeos empezaron a “descubrir” el mundo que ignorantemente consideraban inferior, fuera en las Indias Orientales (el Continente Americano), en la India y todo el Oriente (cercano y lejano), y en África. Si bien las razas fueron consideradas “razas puras”, curiosamente, dentro de las mismas, se daba discriminación. Entre los asiáticos, por ejemplo, la mezcla de sangre no era estimulada, y lo mismo encontramos entre los grupos netamente africanos y medio orientales. En India las castas no se mezclan fácilmente. Cómo en India, China y prácticamente en todos lados, entre los mismos indígenas mesoamericanos, existe el tema de las discriminación de castas y de la superioridad entre etnias que se diferencian inclusive por idiomas distintos. Mal de muchos, consuelo de tontos, pero si bien no justifica ni disminuye lo despreciable del concepto, de alguna manera lo explica.

Si bien supuestamente para generar unión, paz y concordia entre los pueblos, la humanidad pareció moverse en el Siglo XX hacia la igualdad de todo tipo, principalmente en decir que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos independientemente de raza o género, en los últimos tiempos la palabra racismo se ha vuelto una herramienta de división. El concepto es hoy por hoy tan elástico que a veces verdaderamente sale de toda lógica, coquetea con lo irracional, saca a flote las mas bajas pasiones humanas, y pone en evidencia no sólo la ignorancia que existe sino lo fácil que ésta hace el manipular a la gente. Todo es racismo, inclusive pedir igualdad ante la Ley. Resultado, fomentar el antagonismo, el odio y el resentimiento.

Y para rematarla, hacen oficial a nivel nacional e internacional. El 22 de marzo del 2017 la PNUD emitió su informe titulado La Discriminación Y El Racismo en Guatemala, en el que básicamente aducen que son los no indígenas los culpables de que no hayan oportunidades ni desarrollo para los pueblos indígenas, cuando los culpables son malos guatemaltecos, de todos los colores. Tiene tanta culpa de la falta de desarrollo el funcionario corrupto que roba al heraldo público como el líder indígena que fomenta invasiones y abusos, huelgas y protestas contra la inversión que como ya se ha visto en tantos ejemplos, sólo fomenta subdesarrollo y atraso. Recientemente, el ejemplo perfecto es que indígenas impiden a otros indígenas conservar su trabajo y beneficios en la Mina San Rafael.

Así que no es racismo el María, ni el chula, ni ningún modismo chapín. Cualquier palabra puede ser considerada racista si es empleada con esa intención. No es el qué sino el cómo el problema. Cuestión de forma, más que de fondo. El uso de prendas típicas de parte de gente no indígena no es una falta de respeto hacia el indígena, es consumir y apreciar sus productos. El fotografiar un concurso de belleza indígena es documentar un evento socio-cultural de esa comunidad para la Historia. Francamente no entiendo porqué tergiversar algo tan elemental.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo