¿Alguna vez, se ha percatado que la mayoría de las iniciativas de Ley mencionan al Estado como el responsable de subsidiar, rescatar o financiar a los diversos sectores? ¿Se ha preguntado de dónde saca el dinero el Estado?

Según los estatistas-mercantilistas, el Estado es el responsable de subsidiar el transporte o el alumbrado público, rescatar el sistema financiero o pagar las actividades de los partidos políticos, por sólo mencionar algunas de las múltiples responsabilidades que le asignan.

Si consideramos todas las funciones y responsabilidades que, según los estatistas-mercantilistas, debe asumir el Estado, entonces éste sería algo así como un ser etéreo, súper poderoso y con recursos financieros ilimitados que puede y debe asumir cualquier rol en “protección” de los más “débiles”, pero que además, no sólo los asume, sino que es eficiente en el manejo de esos recursos.

Bajo esta premisa es que entonces surgen leyes donde el abstracto Estado se encarga de hacerle la vida “más fácil” a un grupo de personas en detrimento de otras, porque aquí sí aplica el juego suma cero.

Partamos del principio que el gobierno, parte de ese Estado, no produce nada, es decir no crea riqueza sino que la extrae a través de los impuestos y la gasta en las funciones que le son asignadas.

El gobierno, al no producir, necesita del dinero de los tributarios para obtener recursos y es aquí donde surge la oportunidad para repartirlo entre sus allegados o los grupos de presión. Tal como lo expuso Fréderic Bastiat al referirse al Estado como la gran ficción en donde todo el mundo trata de vivir  a expensas del otro.

Es por eso que escuchamos las declaraciones de los burócratas que indican que el Estado debe subsidiar no sólo la energía eléctrica sino también el alumbrado público de aquellas municipalidades ineficientes en el manejo de los recursos. La realidad es que los tributarios serán obligados a subsidiar la ineficiencia de dichos alcaldes.

Los estatistas-mercantilistas consideran que el “Estado” debe asumir totalmente la carga financiera de mantener y promover a los partidos políticos, en pocas palabras consideran que el tributario debe financiar a los partidos sin importar los intereses políticos del tributario.  Además de financiarles, si fuera posible el 100%,  las campañas electorales para que lleguen al poder y les puedan imponer más cargas.

Para los estatistas-mercantilistas es deber del “Estado” rescatar a los bancos y salvar el sistema financiero de un desequilibrio. Consideran que son los tributarios quienes deben asumir las consecuencias de las malas decisiones empresariales y no los accionistas de las empresas.

Sin embargo cada vez que los políticos mencionan al “Estado” como el responsable de subsidiar, rescatar o financiar alguna actividad o empresa, realmente se refieren a que es el tributario el responsable de crear la riqueza necesaria para cumplir con dichas obligaciones que adquiere el “Estado” en su nombre.

Así que la próxima vez que escuche que será el “Estado” el encargado de asumir los costos financieros de las decisiones, en realidad se refieren a usted, quien a través de sus impuestos es el responsable de pagarlos.

@Md30

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