Cuando una persona recibe un salario, un sueldo, y puede dar alimento, abrigo, educación a sus hijos, se ha logrado el mejor modelo de desarrollo.

La razón para organizarnos en sociedad y en algún momento haber permitido la existencia de una autoridad que gobernara está indudablemente relacionada con la seguridad y la justicia de la comunidad. Esa es la función inicial, primordial, esencial y prioritaria del Estado.

Entre las perversiones iniciales, seguramente de ese a quien se le dio poder y autoridad, ya sea a través de las armas, la fuerza o del poder, era querer controlar al resto de la sociedad y de cualquier manera beneficiarse – privilegiarse – a costas del resto de la comunidad: lo gobernados, los más débiles. En cualquier tiempo los gobiernos y los poderosos han abusado del mismo y han violentado la vida, las libertades, la propiedad de las personas. De tal manera, algunas personas fueron asesinadas en masa o individualmente, algunas personas no eran consideradas humanas o del mismo estado que otros, sea por etnia, nacionalidad, sexo, etc.; se esclavizó, se impidió la movilización o residencia libre, el comercio, de escoger cómo y dónde trabajar, la libertad de casamiento, de culto, de conciencia, de disentir y de pensamiento; de utilizar el fruto del trabajo donde nos plazca (sea por robo, por retención del fruto del trabajo, por obligación de compras o comercio y por los impuestos)… y un sinfín de libertades que los poderes han intentado – hasta hoy – violentar o corregir por medio de sus maravillosas teorías, diseños, soluciones de desarrollo y combate a la desigualdad y la pobreza – diseño o ingeniería social.

En medio de la instalación del Estado moderno y la delimitación de las naciones Estado con territorio y población, se incorporaron otras funciones sociales para permitir las oportunidades de desarrollo para todos: la educación, la salud y la infraestructura. Además, le permitimos al Estado que nos representara colectivamente a través de la diplomacia y que resguardara patrimonios culturales y en otros casos ecológicos. De aquí en adelante empezaron las definiciones de garantías y derechos que se han vuelto interminables. Cada día aparece un derecho nuevo, una garantía nueva, una obligación más del Estado que incluye recursos inexistentes.

Como cualquier empresa, institución u organización para que esta sea eficaz, y eficiente, debe tener dos asuntos claros: tener recursos para cumplir sus obligaciones y que los recursos se destinen únicamente y exclusivamente para las funciones que se han designado. Es decir, mientras más funciones tenga una organización, sea esta en la familia, en la comunidad, empresa, iglesia o el Estado menos efectiva será. Porque los recursos, SIEMPRE ESCASOS, no alcanzan para todo. Mientras más funciones, y escasez de recursos, menos efectivo será.

Claro, la idea socialista – desde la más “light” o “rosa”, hasta los marxistas-leninistas-castristas-maoístas y socialistas del siglo XXI o con los de reivindicaciones sociales históricas pretenden que los que más tienen, los que más produzcan, le den a la sociedad parte de sus ganancias (o los expropian y toman el control de la producción, con resultados desastrosos). No alcanza con el beneficio de dar empleo – el mayor beneficio social de la sociedad. El problema que no se detienen a analizar, y con el perdón de todos, es que me atrevo a decir que los socialistas adolecen entre otras cosas de tres cosas básicas: 1. De los conceptos básicos de matemática (y contabilidad) porque si dividen toda la riqueza del país, el PIB, entre la población, no alcanza para hacernos un país desarrollado; 2. De la realidad cotidiana de cómo se crea, administra (y se pagan sueldos, obligaciones como la seguridad social, los impuestos) y se hace crecer una empresa; 3. Del proceso de crecimiento y desarrollo de la sociedad, que necesariamente es a través de la existencia de más empleos, pues esto funciona exactamente igual que cualquier otro precio – oferta y demanda- y a medida que haya más personas empleadas, las empresas para contratar empleados y retenerlos, subirá los sueldos. Entonces, necesitamos millones, SÍ MILLONES, de empleos.

La única forma de tener más empleos es con más empresas, Las empresas se crean únicamente con más inversión. La inversión SOLO se logra con CONFIANZA. La confianza se obtiene únicamente cuando el Estado asegura la razón por la que fue creado: SEGURIDAD y JUSTICIA. Claro, paralelamente debe haber personal calificado y personas sanas, pero eso es en paralelo y como consecuencia de más empleo. La fórmula es: EMPLEO-EMPRESA-INVERSIÓN-CONFIANZA-SEGURIDADyJUSTICIA.

Para que el Estado pueda recaudar más NO lo puede hacer incrementando los impuestos y además, no combatiendo las funciones básicas para lo que fue creado porque entonces, en este mundo globalizado, las empresas se irán a otro lado, tal como sucede en los barrios donde las maras mantienen estados de coerción, logrando el cierre de empresas o su traslado a lugares seguros, y lo que termina pasando es que los habitantes de esos lugares terminan pagando más por sus productos y servicios porque se tienen que trasladar a obtenerlos donde hay seguridad. Para que el Estado pueda obtener más ingresos necesita que haya más empleados que se involucren en el consumo de bienes y servicios, más empresas que comercialicen, etc.

Este nuestro país está haciendo todo lo posible para destruir el empleo, que es la forma o el mejor programa social que pueda existir. Cuando una persona recibe un salario, un sueldo, y puede dar alimento, abrigo (techo y ropa), educación a sus hijos, se ha logrado el mejor modelo de desarrollo.

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