Con paso lento, cuando los rayos del sol aún no han cobrado fuerza, dos mujeres caminan con una tinaja sobre la cabeza en un camino de terracería de la aldea Resurrección Balam, en Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz.

Muy cerca de ahí un grupo de mujeres espera su turno para utilizar uno de los 15 lavaderos instalados a la orilla de un pequeño río que no tiene nombre.

En la comunidad reina el malestar porque la alcaldía, que es dirigida por Lilian García, entregó a principios de año un proyecto de agua potable que costó Q4.2 millones y no funciona. Se perforó el pozo, se colocó la bomba, se hizo la red de distribución, pero no se instaló la energía eléctrica.

“Ahora nos dicen que ya está todo terminado y que nosotros tenemos que hacer la conexión”, asegura Fabiana Ortiz Sales. Luego se queja que las mujeres y niños en la comunidad se ven obligados a acarrear agua y como esta no es potable “hay muchos niños con diarrea”.

Pedro Lucas Ramos también está que no lo calienta el sol. “El proyecto no funciona y nos han dicho en la municipalidad que ese trabajo, la conexión de la energía eléctrica, ya no les corresponde a ellos sino que es a la comunidad. El costo de conexión es de más de Q24 mil y nosotros no tenemos ese dinero”, expone.

Luego explica que solo para la perforación del pozo se presupuestó Q1.5 millones y que este debía tener una profundidad de 700 pies, pero solo se perforaron 300. “Creemos que sobró dinero”, enfatiza.

El proyecto de agua potable que costó Q4.2 millones fue entregado, en la aldea la Resurrección Balam, sin conexión eléctrica.

La obra inconclusa, que beneficiaría a 1 mil 4 habitantes, se empezó en octubre del 2016 y se entregó a la comunidad en enero del año en curso.

Otro caso sin acceso al agua

En la aldea Caxlampón, a dos horas y media de camino del casco urbano de Fray Bartolomé de las Casas, se repite la historia. Ahí los vecinos caminan, en verano, hasta tres horas para llevar el vital líquido a sus hogares.

El proyecto que se había empezado en 2011 fue detenido por la alcaldesa Lilian García en 2016. Esos recursos económicos se destinaron para un proyecto en otra comunidad, según el comité de agua de dicha aldea que asumió funciones este año.

“La alcaldesa nos dijo que le urgían unos papeles, que llamó al presidente anterior y que como no los entregó cuando ella lo pidió, canceló el proyecto y lo trasladó a otra comunidad”, afirmó José Caal, presidente del comité de agua.

En la aldea viven 500 familias, unas 2 mil 500 personas. Hasta el momento, en ese lugar ya se construyó una caseta para proteger la bomba de agua y se edificó un tanque de captación. No obstante, aún falta hacer una red de distribución de 6 kilómetros.

“Cada vez que venimos a reunión del Concejo Municipal de Desarrollo la alcaldesa nos dice que hay que esperar, tener paciencia y que no hay recursos económicos. Pero en la planificación de 2018 no aparece el proyecto”, dice Caal.

El jefe de la Contraloría General de Cuentas (CGC), Carlos Mencos, con fecha 6 de junio, dio instrucciones a la Dirección de Auditoría para Atención de Denuncias que se nombrara a un auditor para que fiscalice el proyecto.

La Contraloría ya nombró a un auditor para que fiscalice la obra en la aldea Calaxpom.

Práctica común

Una mezcladora de cemento, a la que ya le robaron el motor; hierro de construcción, sacos de cementos petrificados y los cimientos de un tanque de mampostería están abandonados en la cima de un cerro poblado por un denso bosque ubicado en la aldea Boloncó. La obra incluía una red de distribución de agua.

Este proyecto se dejó de construir en 2012 y solo tiene un avance físico del 20%. Esto a pesar de que ya se había cancelado un 60% de su valor que asciende a Q500 mil, cuenta Jorge Recinos, presidente del COCODE.

La obra no es responsabilidad de la alcaldesa Lilian García, sino de la administración pasada. Pero es un ejemplo de lo eterno que se puede volver la conclusión de este tipo de proyectos cuando no hay voluntad política y priva la corrupción.

El abandono de la obra, y cuyo caso ya fue denunciado en el Ministerio Público (MP), perjudica a unas 600 familias, enfatiza Recinos.

La obra abandonada en la aldea Boloncó solo tiene un avance físico del 20% a pesar de que ya se había pagado el 60% de su valor.

Mientras los proyectos de agua potable no sean prioridad, el acarreo de agua en tinajas o la espera para lavar ropa a la orilla de un río, seguirán siendo una estampa cotidiana en las aldeas de Fray Bartolomé de las Casas. ­­­­

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