Desde hace unos días pude notar que en las calles de nuestro país ya se pueden observar banderas nacionales de todos los tamaños y con todos los tonos azules que existen. Eso solo indica una cosa y es que, el mes patrio ha llegado.

Dejando a un lado el tema de que quedan solo 3 meses para que termine el 2017, hay que pensar que en estos momentos se vuelve necesario, casi crucial, detenerse un momento y reflexionar que “celebrar a la patria”, no es poner una de estas banderas o subir videos cantando el himno nacional a la mitad de cualquier parque del país. Va de tener acciones coherentes con el futuro que esperamos tener en el país.

Esto quiere decir que, si dentro de nuestras expectativas del futuro para Guatemala está que no exista corrupción, debemos tener una actitud que promueva la transparencia en cada acción. Si exigimos preparación por parte de nuestros funcionarios, debemos de nosotros también luchar por aprender más y más dentro de nuestros ciclos académicos. No digo, en absoluto, que exigir este mal, creo firmemente que es este uno de los primeros pasos para poder hacer un cambio. Pero también estoy consciente que las exigencias que hagamos deben de estar acompañadas de coherencia.

Guatemala va a agradecer mucho más si nosotros desde nuestro trabajo, sea el que sea, lo realizamos con honradez y alegría. Si nosotros los estudiantes nos esforzamos por aprender en cada curso que llevemos, y no solo ganarlo porque resulta siendo una obligación por cumplir. Si cuando vemos a alguien que necesita nuestra ayuda, decidimos auxiliarlo porque nos nace desde el fondo del corazón.

Pero sobre todo Guatemala se sentirá más orgullosa si ve que cada uno de nosotros entendemos que el poder de hacer un verdadero cambio está en nosotros y empieza con tareas muy cotidianas.
La mejor manera de celebrar Guatemala es aprendiendo a pensar críticamente y respetar cada pensamiento y opinión sin importar cuan alejado este de nuestras posturas.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo