El miércoles pasado, 20 de septiembre, fue otro día especial donde los guatemaltecos se han pronunciado indignadamente contra la corrupción.   Algunos fueron a una marcha hacia el Congreso de la República y al Palacio Nacional.  Otros como yo, nos quedamos trabajando pues a diferencia del 2015, esta marcha fue entre semana y no domingo cuando cada quién iba en su día libre.   Pero eso no quiere decir que no esté contra la corrupción, más bien, considero que hay otras formas de presionar para lograr los cambios que la mayoría deseamos.

Ahora bien, hay quienes piden la renuncia del presidente de la República.  Otros las de los diputados que firmaron la que ahora se llama “Ley de Impunidad” pero que rápidamente a los dos días fue eliminada.  Estos puestos existen por elección popular.  Y hay muchos votantes que simpatizan con su presidente y sus diputados.  En realidad, somos algunos que consideramos que las cosas no están bien y finalmente los que tienen problemas de corrupción sean sometidos a la Justicia, aunque más adelante hablaré de la justicia. En el caso del presidente creo que sería un grave error.  Me parece más una persecución política que lo que en realidad es.

Pienso que eso no resolverá la corrupción en el país pues el origen de la corrupción está en que el gobierno tiene demasiada injerencia en todo.  Un gobierno grande con muchos ministerios y regulaciones va a ser más corrupto que uno más pequeño donde se concentre en lo prioritario que es seguridad y justicia.  Todo lo demás lo hace mejor la iniciativa privada en forma libre, cooperando para llevar al consumidor o usuario servicios de distintas calidades y a distintos precios.  Esto es, un mercado competitivo.  Mientras que el gobierno, en base a su burocracia, sus sellos y permisos monopólicos, incrementa los costos de todos sus servicios y productos haciendo que se den oportunidades para la corrupción.

Cuando se adjudica una obra de construcción y se pide el 15% de mordida, hay corrupción.  ¿Por qué necesita el gobierno tener que adjudicar tantas obras?  ¿Por qué no dejar libremente al mercado, en forma desregulada, que él se encargue de construir la infraestructura que los guatemaltecos más demandan?  El funcionario ve la oportunidad de hacerse rico rápidamente y por más controles que tenga, la aprovechará evadiéndolos de alguna forma.   El pseudo-empresario que quiere el negocio, buscará un sobreprecio o reducir la calidad del proyecto y llevará a cabo la obra ganando el y pagando la mordida.  Esto ha ocurrido por muchos años en este país y me atrevo a decir que en mayor o menor grado en casi todos los países del mundo.  Llámese chantaje, corrupción, o lo que sea, el funcionario público ha cometido un error y el pseudo-empresario sabía a lo que se metía.

Cuando una empresa busca un arancel para el producto que fabrica en el país está pidiendo a los congresistas una ley para protegerlo.  Eso a mi juicio es corrupción pues va en favor del protegido en detrimento de todos los demás guatemaltecos quienes tendrán que pagar más caro por el producto protegido.  No sería de extrañar que para que pasen leyes como estas, los mercantilistas tiendan a sobornar a ciertos grupos de poder.

Cuando los aranceles que ya existen tienen nombres y tarifas similares la corrupción en las aduanas se vuelve espantosa porque queda a discreción de la vista de aduanas.  Quienes defienden este corrupto sistema son también corruptos.  Los empresarios sufren chantajes, pero al final también saben ellos a lo que se meten si no pelean sus derechos como debe ser.  Pero ¿contra quién están peleando?  ¿cuánto tiempo les llevará?  ¿cuánto más se atrasará la mercancía en las bodegas del puerto?

Cuando los legisladores amenazan chantajeando al pueblo con leyes casuísticas están cometiendo actos de corrupción.  Y estos actos les sirven a ellos para hacerse de algo a cambio si es que no las pasan.  Esa forma común de negociar, hoy por ti y mañana por mí, ese intercambio de favores, es normal en casi todos los congresos del mundo, pero es corrupción porque se dejan los principios a un lado cediéndolos a cambio de algo que yo quería.

Cuando los jueces presionan a una persona chantajeándola con cárcel en vez de medidas sustitutivas están chantajeando al acusado para que termine dando mordidas.  Esto no es exclusivo de Guatemala, pero pareciera que aquí es peor la cosa.  Cuando a un acusado se le retiene sin ser juzgado, se comete otra injusticia.  Y cuando al acusado se le inventan delitos penales cuando la cosa sólo debe ser administrativa se comete nuevamente otra injusticia.

Cuando los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y la de Constitucionalidad son escogidos por un sistema que depende de los políticos de turno podemos estar seguros que la justicia no será imparcial ni igual para todos y las oportunidades de corrupción aumentarán mediante chantajes inimaginables.  Lo peor que le puede pasar a un país es que las cortes estén corrompidas o parcializadas impartiendo justicia selectiva a su antojo y chantajeando a los enemigos políticos o a quienes les conviene.  Los chantajes no necesariamente son pagados en moneda pero si en favores o poder también.  Y esto es algo que se debe depurar en este país.  Sólo con el cambio de procedimiento de la selección de estos jueces y magistrados podremos despolitizar nuestro sistema de justicia.

Cuando la CICIG y el Ministerio Público ha acusado a los acusados usando testigos falsos e inventando historias se cometen injusticias también y eso es corrupción.  Pero la CICIG tiene a su gente blindada y un comisionado que jamás podrá ser juzgado por nada de lo que haga en Guatemala.  Es la máxima impunidad posible, está blindado por todos lados.  Eso es una injusticia pues si el presidente del país puede perder la inmunidad para ser investigado y juzgado, ¿por qué no lo puede hacer el comisionado?

Cuando la SAT (Superintendencia Tributaria) presiona falsamente a un empresario sabiendo que lo que pide no es correcto está chantajeándolo y haciendo corrupción.  Y también se es corrupto cuando se tienen la miopía de ver únicamente lo que me conviene pues si el superintendente ha pedido más impuestos para que se incremente su meta está cometiendo actos inmorales ya que sabe que el resto de la población se empobrecerá con esa nefasta medida.  No hay excusa para no saberlo hoy en día, no es ideología, es evidencia.

Dicen que el problema es el legislativo y el ejecutivo.  Pero no, también el problema y posiblemente sea lo peor, está en el sistema judicial.  Cuando no se protege la propiedad privad, la vida y la libertad, en forma inmediata, estamos violando los derechos más sagrados y fundamentales del guatemalteco.

Pero la cosa de la corrupción no queda aquí.  Algunos de quienes protestan y que se dicen inmunes a la corrupción han demostrado con sus actos que también son corrutos.  Cada vez que veo la gente tirar la basura en la calle pero que luego quieren echarle la culpa a los empaques de los productos que consumen, por ejemplo, veo corrupción e hipocresía.  Cada vez que alguien irrespeta el derecho de los demás, sea como sea, faltado a las normas no escritas de la cortesía, o de tránsito causando accidentes, o manejando en estado de ebriedad, o atropellando prepotentemente a los peatones y ciclistas, o….  veo corrupción, prepotencia, arrogancia y violencia.  Cuando los de CODECA roban energía eléctrica y vienen a pedir que saquen a los corruptos y ladrones me da una rabia que no tienen idea.  Son unos caraduras.  Y cuando los guatemaltecos de a pie le piden al gobierno que nacionalicen, que les den subsidios y ayudas a ellos veo también corrupción.

Vemos pues que la corrupción está en todos lados y que eliminarla empieza con nuestra actitud.  Es muy sabio el dicho que reza: “no recibas dádivas si no quieres comprometer tus acciones”.  Si recibimos algo de alguien con poder en el gobierno en un momento dado seguro que esta persona nos pasará la factura más adelante.

Y repito, mientras más grande sean los tentáculos del gobierno más corrupción existirá por todos lados.  Quienes queremos que se elimine la corrupción y la impunidad debemos cambiar las reglas del juego al escoger a nuestros diputados, presidente, y magistrados, es decir, a quienes manejarán los tres poderes del gobierno, defendiendo siempre un verdadero Estado de Derecho y poniéndole límite a las funciones del gobierno.  Sólo así disminuirá la corrupción.  No veo otra manera.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo