No elijo el Renacimiento para el capítulo subsecuente a la influencia filosófica de gigantes del pensamiento clásico antiguo como lo fueran Platón y Aristóteles; no porque no haya sido una época grandiosa para una nueva luz alumbrando sobre el oscurantismo, sino porque en el siglo XVIII, en Irlanda, Inglaterra, Francia y casi toda Europa, inclusive afuera de sus fronteras, se daba a luz una de las eras más inteligentes de la historia de la humanidad; LA ILUSTRACIÓN, en donde nacía la obra de l´Encyclopédie, La Enciclopedia, uno de los proyectos más ambiciosos de recopilación del máximo conocimiento posible hasta ese momento albergado y acumulado, histórico, cultural, científico. Y entre las polémicas filosóficas de lo religioso con lo secular, y de la política monárquica con la republicana, se encontraban las principales dos corrientes de poderes intelectuales franceses, la de los Filósofos (les philosophes) y la de los Devotos (les dévots), grupos culturales muy efervescentes y apasionados debatiendo las nuevas ideas ilustradas. De este desarrollo humanístico ilustrado nacerá en 1816 La Academia de Bellas Artes (Académie de Beaux-Arts) de la fusión de la antigua Academia Real de Pintura y Escultura, la de la Música y la de Arquitectura nacidas las tres entre 1648 y 1671. Con el análisis de la magistral obra filosófica de Charles Batteux publicada en 1746 Las Bellas Artes reducidas a un mismo principio (Les Beaux-Arts réduits à un même príncipe) entenderemos, aparte del acuñamiento de dicho concepto, su gran contribución al arte mimético y a la cultura de la Ilustración en toda Europa, América y el mundo entero.

Sobre Charles Batteux no sobra decir que su principal influencia filosófica estaría fundamentada, como veremos en breve, en la Poética de Aristóteles y algunas obras de Horacio, y por supuesto de los italianos del siglo XVI como el Hombre del Renacimiento Leon Battista Alberti, Giovanni Battista Armenini y el arquitecto Sebastiano Serlio. Vale la pena mencionar que, a pesar de la insistencia de Denis Diderot de mantener la definición de arte hermanada entre las artes mecánicas y las artes liberales (entre arte y técnica), imperarían las ideas de Bateux que, Marmontel apuntaría de manera definitiva en la Enciclopedia en 1776, en donde existirá una clara separación entre técnica y arte, entre artes mecánicas y bellas artes, cuyas ideas serían las que terminarán influenciando fuertemente el arte de Europa por casi dos siglos más. Yo elijo el movimiento de Bellas Artes porque éste ofrecerá una explicación mucho más clara de las divisiones de todas las Artes, de su significación claramente diferenciada, de la obligatoriedad de la belleza en las artes y del nacimiento oficial de la disciplina artística filosófica llamada Estética, acuñada por Baumgarten en 1750.

Charles Batteux trataba de encontrar un principio regulador, un común denominador que le ayudaría a crear un sistema que operara de manera casi científica en la imitación de la naturaleza, pero perfeccionada por el arte, es decir la identificación de la naturaleza bella (belle nature) o mejor dicho de lo que es más bello en la naturaleza. Esa identificación e imitación de lo bello en la naturaleza sería fruto del genio humano pudiendo diferenciar entre una imitación icástica (natural idéntica) y una perfectiva (idealizada, mejorada). Y este perfeccionamiento de la bella naturaleza en el arte imitativo (arte mimético) sería posible gracias a la facultad del gusto, que es alimentado por el sentimiento de placer. Batteaux insiste que el genio debe trabajar para el gusto y es el gusto el que debe guiar al genio.

Profundicemos un poco ahora en cómo encuentra este único gran principio, iniciando con la Parte I de su obra magistral filosófica-estética Las Bellas Artes reducidas a un mismo principio, EN LA QUE SE ESTABLECE LA NATURALEZA DE LAS ARTES A PARTIR DE LA NATURALEZA DEL GENIO QUE LAS PRODUCE. Una serie de leyes que luego se reducirán a un solo principio.

  1. SOBRE LA DIVISIÓN Y ORIGEN DE LAS ARTES. C.B. dice que existen tres especies de las mismas, primero las artes mecánicas y liberales (como la construcción de carreteras, de máquinas, el derecho, la filosofía, entre otras), las cuales utilizan la naturaleza para el uso del humano, para su utilidad. Las de la segunda especie son las bellas artes (la pintura, escultura, la danza, la música, la poesía) que no utilizan a la naturaleza, sino que la imitan para obtener un placer; y está la tercera especie que sí utiliza la naturaleza para el uso y el recreo (arquitectura y la elocuencia) al mismo tiempo. Pero lo que unifica a las tres especies es que la naturaleza es el objeto de todas las artes y contiene todas nuestras necesidades y placeres. El filósofo francés piensa que los grandes artistas de la historia han seguido una serie de principios para lograr en las bellas artes la materialización de obras maestras y estos son:

 

primero, el genio, que es el padre de todas las artes debe imitar a la naturaleza, segundo, que no la debe imitar en absoluto tal como es” (sino perfeccionarla); tercero, que el gusto – para el que están hechas las artes y de las que él es el juez– debe quedar satisfecho cuando escogen e imitan bien a la naturaleza.”

[Charles Batteux. Las Bellas Artes reducidas a un único principio (I)U.de Valenica 2016. Pág. 47]

 

  1. SOBRE EL ARTE Y LA IMITACIÓN. C.B. dice: “El genio no ha podido producir las artes más que por la imitación” y al explicar sobre lo que el artista debía circunscribirse a imitar, como una premonición de lo que los modernos del siglo XX imitarían, escribió en la pág.49:

“Los mismos monstruos, que una imaginación desordenada se figura en sus delirios, no pueden estar compuestos más que de partes tomadas de la naturaleza. Y, si el genio, por capricho, hace de esas partes un ensamblaje contrario a las leyes naturales, degradando la naturaleza se degrada a sí mismo y se convierte en una especie de locura. Los límites están marcados y, en cuanto uno los sobrepasa, se pierde. Más que un mundo se hace un caos, y antes que placer se causa horror.”

Lo que C.B. nos quiere decir es que la imitación no puede salirse de los límites de la naturaleza misma.

  1. SOBRE EL MODELO. Ahora, sobre lo que hay que imitar como el modelo, Batteux dice que el genio no debe imitar a la naturaleza tal como es y casi parafraseando a Aristóteles escribe que el historiador cuenta una historia tal como sucedió con todos los aciertos y desaciertos; en cambio el poeta, tal como deberían ser. Cuando el filósofo describe cómo el gran pintor de la antigüedad Zeuxis, para pintar una belleza perfecta no hizo el retrato de una belleza en particular, sino que eligió los rasgos separados de muchas bellezas existentes, formándose en su mente una imagen artificial, que utilizó como prototipo o modelo de su pintura, que como resultado final sería verosímil, pero no verdadero ni histórico. Lo que se debe hacer en el arte imitativo entonces es recrear la bella naturaleza como si existiera realmente con todas las perfecciones que se le puedan agregar, no como lo verdadero existente, sino lo que puede parecer lo bello verdadero como una ilusión imaginativa.

 

  1. SOBRE EL ÁNIMO. Un entusiasmo exaltado es el estado en el que el genio debe encontrarse para imitar la bella naturaleza dice C.B., opinando que tanto los pintores, como los músicos, al igual que los actores de teatros, deben alejarse de su estado real y tomar el papel de lo que quieren representar; vivirlo. “Esto es a lo que Cicerón llamaba (mentis viribus excitari, divino spiritu afflari), el furor poético, es el dios, al que invoca el poeta en la epopeya y que inspira al héroe en la tragedia……”

 

En la Parte II establece EL PRINCIPIO DE LA IMITACIÓN POR PARTE DE LA NATURALEZA Y DE LAS LEYES DEL GUSTO. A continuación, sus leyes:

  1. SOBRE EL GUSTO. ¿Qué es el Gusto, para el cual es el único responsable, según Charles Batteux, el poder realizar las obras maestras? Para él el gusto es a las artes, lo que la inteligencia es a las ciencias. Lo verdadero es el objeto de las ciencias y el de las artes que imitan la naturaleza es lo bueno y lo bello. C.B. dijo que “el gusto es la facilidad de sentir lo bueno, lo malo, lo mediocre y de distinguirlos con certeza”. Y continúa afirmando que el gusto es un sentimiento que nos advierte si la bella naturaleza está bien o mal imitada. Dicho de otra manera, el gusto es placer por lo bueno y lo bello, pero ante todo poder identificarlo normativamente.

 

  1. SOBRE EL PROPÓSITO DEL BUEN GUSTO. Y cuando habla de que el gusto se ocupa de lo bueno y lo bello con respecto a nosotros, significa en las bellas artes que la imaginación le permite al artista perfeccionarse a través de visualizarse como mejor. Elevar el grado de la misma le permite auto-perfeccionarse de una manera más fina y más delicada en la obra de arte.

 

  1. SOBRE LA HISTORIA DEL GUSTO. C.B. opina que en la historia del gusto se pueden encontrar las pruebas del buen y del mal gusto, o de lo primitivo o lo tosco, como él describe este último adjetivo. El gusto se aprende, es una especie de educación. El arte surge de la barbarie, y sí es imitación de la naturaleza, pero tosca y barbárica. Un ejemplo del buen gusto es la cultura griega, que, con un genio casi inigualable, lograron captar con claridad los rasgos esenciales de la bella naturaleza. Lograron juzgar que la unidad, la variedad y la proporción es el fundamento de todas las artes bellas, el cimiento de la perfección, de una obra maestra, de las que ellos lograron crear con mucha frecuencia y sirvieran de ejemplo a toda la humanidad. Este fue el primer gran triunfo y gloria para las artes.

 

  1. SOBRE LAS LEYES DEL GUSTO. C.B. dice que la Primera Ley General del Gusto es IMITAR LA BELLA NATURALEZA y la Segunda Ley es que hay que HACERLO BIEN. Nuestro gusto nunca queda tan satisfecho como cuanto más nos acercamos a la perfección, que allí es cuando más nos emocionamos y conmovemos, cuando más nos place. Que las artes sean interesantes es tener una relación íntima con nuestro espíritu y que no puede haber una imagen más emocionante que la que encarne nuestras pasiones y acciones, que sean mejores que las nuestras, aunque coincidentes o diferentes pero que nos identifiquen o no. Nuestro espíritu se conmueve en una mayor medida cuando se le imprimen partes diferentes, lo cual significa variedad en dichas partes, ya que todas éstas variadas en lo particular y unidas en su totalidad, multiplican los sentimientos y las ideas. La unidad y la variedad son las que producen la simetría y la proporción, provocan la distinción y unificación de las diferentes partes, de la que se compone una imagen artística basada en el mejoramiento de lo que en menor medida se encuentra en la bella naturaleza. Ahora bien, la proporción es más compleja, ya que compara e integra cada una de las partes con el todo, todas las partes variadas unidas y su concordancia agradable entre ellas. Esta es la ley del gusto con respecto a la elección y ordenamiento de las partes del objeto.

“De ahí hay que concluir que la bella naturaleza, tal como debe ser presentada en las artes, incluye todas las cualidades de lo bello y de lo bueno; debe halagarnos, en cuanto al espíritu, ofreciéndonos objetos perfectos en sí mismos, que amplíen y perfeccionen nuestras ideas: eso es lo bello. Y debe halagar nuestro corazón mostrándonos en esos mismos objetos intereses que nos sean caros, que sirvan para la conservación o perfección de nuestro ser, que nos hagan sentir agradablemente nuestra existencia: eso es lo bueno que, al unirse con lo bello en un mismo objeto, le confiere todas las cualidades que necesita para ejercitar y perfeccionar a la vez nuestro corazón y nuestro espíritu.”

[Charles Batteux. Las Bellas Artes reducidas a un único principio (II) U.de Valenica 2016. Pág. 93]

 

Exactitud y libertad son las dos cualidades que Batteux confiere a la perfectibilidad de la imitación de la bella naturaleza como su segunda ley general del gusto. La primera cualidad logra la semejanza de la realidad, regula la imitación y la segunda semeja la imperfección para complacer la inexactitud de la naturaleza. Se debe fingir una pequeña proporción de negligencia para imitar mejor la naturaleza y hacer ver más natural y verdadera.

  1. SOBRE UN BUEN GUSTO EN GENERAL Y MUCHOS BUENOS GUSTOS EN PARTICULAR. Sólo existe un buen gusto general asevera el esteticista francés, pero puede haber muchos buenos gustos en particular. Lo que quiere decir es que la bella naturaleza, universalmente hablando, es única, pero combinaciones de las variables que la conforman puede haber muchas y variadas. En general piensa él que no puede existir más que un buen gusto, el que aprueba la bella naturaleza como bella y el que no la aprueba, necesariamente tendrá mal gusto, precisamente porque no es capaz de reconocerla, de identificarla. Otra de las consecuencias del gusto es que es el mismo para la naturaleza que el que es para las artes imitativas, de todas las artes imitativas y por ende el gusto es único para todo. Por ejemplo, alguien que no puede identificar la belleza de un atardecer de noviembre, tiene mal gusto; alguien que no puede encontrar la belleza en un delfín, tiene mal gusto; o que no identifica belleza en lo creado por el gran maestro de la escultura en las Puertas del Paraíso de Lorenzo Ghiberti. Sin embargo, dice Batteux que, buen gusto puede haber muchos y variados inclusive muy diferentes entre sí y la razón es que la riqueza de la naturaleza es infinita en objetos cuyas partes que los conforman pueden estar organizadas de infinitas maneras, pero si están bien integradas proporcionalmente hablando deberían provocar buen gusto cada uno de esos objetos en lo particular.

 

Grandioso producto de esta época de pensadores ilustrados fue ni más ni menos que el Gigante de la Pintura del mal llamado Neoclasicismo, Jacques-Louis David. Les muestro como pincelada, una de las pinturas más icónicas de este movimiento y un exquisito y grandioso altorrelieve, ya que, en realidad, David y Rude, (ver fotografías) son dos de una larguísima lista de artistas grandiosos, entre pintores, escultores, músicos, literatos y arquitectos que esta gran época produciría, culminando con Romanticismo, a la cual dedicaré el siguiente inciso con el pensador Quatremere de Quincy.

 

 

Juramento de los Horacios, Jacques-Louis David, 1784, Óleo sobre tela, 425 cm x 330 cm, Museo del Louvre, París, Francia.

 

La Partida de los Voluntarios de 1792, La Marsellesa, de Francois Rude, altorrelieve para el Arco de Triunfo sobre la Plaza de la Estrella. París, Francia.

 

Arco de Triunfo, Jean Chalgrin y Jean-Arnaud Raymond, iniciado en 1806. 50m altura, 45m ancho, 22m profundidad, Plaza de la Estrella. París, Francia.

 

Concluyendo este artículo de Bellas Artes y La Estética, podemos resumir, que, aunque utilizar el adjetivo “bellas” para hacer la división de las artes pueda ser falaz por definición deficiente y generalización no representativa, su contribución a la teoría del arte es importantísima, ya que Charles Batteux logra probar de manera lógica y filosófica que las “bellas artes” son artes que se pueden fundamentar en leyes de la imitación excelente, imitando la “bella naturaleza” como el único modelo, de cuyos límites no debe salirse, recopilando las mayores partes bellas de la naturaleza y sólo de la naturaleza para perfeccionarla en la obra de arte. Su imitación no debe ser idéntica para poder así proyectar un auto-perfeccionamiento de sí mismo. El genio del artista es el responsable de formarse un buen gusto, logrando provocar placer a través de la belleza exquisita, alcanza la meta de la creación de una obra maestra cuando, con exactitud, compone un todo armónico integrando de manera proporcionada y simétrica cada una de las partes variadas con el todo, formando así una obra tan bella que nos provoque un placer inmenso al espíritu y a la vista.

Este movimiento de la búsqueda de lo bello en la naturaleza y en el arte viene a reafirmarse aún más, desde Alemania, con Alexander Gottlieb Baumgarten, otro filósofo ilustrado, al que se le debe el importante acuñamiento del término Estética, que se usará desde la Ilustración, como la ciencia filosófica que se ocupe del arte y de lo bello. Este logro lo alcanza con la publicación, hacia 1750, de su libro Aesthetica. En dicho libro propone que el propósito del arte es representar lo sensible y será una investigación como ciencia de la percepción propia de los sentidos. La etimología del título deriva del griego aisthesis, que significa percepción sensorial. Esta obra filosófica pretende encontrar la esencia de lo bello en la naturaleza y en el arte, cómo lo vive el artista que lo crea y el que lo contempla. Reafirma con las ideas de Batteux que el arte y la belleza deberían ser estudiados como objetos unidos y dependientes el uno del otro. De ahora en adelante, la nueva ciencia filosófica que se llamará Estética estudiará e arte y la belleza, cuyo enlace lo logra el concepto del gusto.

En mi próximo artículo estudiaremos la siguiente gran contribución en la evolución de una mejor definición por parte de otro gigante de la filosofía del arte: el genio Romántico francés Quatremére de Quincy con su teoría de la imagen en las Bellas Artes.