Una ciudad es buena cuando los ciudadanos que participan en su gobierno son buenos; y, para nosotros, todos los ciudadanos participan del gobierno. Aristóteles, Política.

Tomando como punto de partida la educación integral que el ser humano necesita  para desarrollarse plenamente, necesitamos replantearnos también – dentro de esta educación – la responsabilidad e importancia de formar y educar ciudadanos para el mundo.

Ser ciudadano implica formar parte de la “civis”, con una serie de derechos y deberes. En un sentido más amplio podemos decir que el civismo es el arte de vivir en la ciudad o bien el modo de vida propio del ciudadano. Es la obligación de los ciudadanos de conocer y ejercer sus derechos, como también de conocer y cumplir sus deberes. El civismo entraña el buen uso de nuestra convivencia, unos con otros. Es el arte de convivir.

La educación cívica forma buenos ciudadanosEl ser humano no nace ciudadano, se hace. Para poder ser ciudadano debe existir convivencia con otros, con los semejantes. Es por ello que se dice que el ciudadano se hace en el tiempo y el espacio. ¿Pero dónde se forma al ciudadano? ¿Quién brinda la educación cívica? ¿Quién es el responsable de transmitir el valor del patriotismo o el bien común?, por poner un ejemplo.

Los responsables de todo tipo de educación y formación del ser humano son los primeros educadores – padres de familia – y los educadores de apoyo – maestros y docentes. A través de la transmisión del conocimiento, pero sobre todo a través del ejemplo y la coherencia entre “el dicho y el hecho”, los educadores tienen la responsabilidad y la obligación de educar a los ciudadanos a través de sus primeras comunidades sociales – la familia y la escuela. Es de suma importancia recordar que estos dos núcleos de convivencia son el primer contacto del ser humano con sus semejantes, por lo tanto es justamente ahí en donde deberán aprender a relacionarse de una manera correcta con los demás, para poder después replicar este comportamiento en la comunidad, la sociedad, el país y el mundo entero.

Debemos entender la educación como una actividad o práctica social, que tiene por objetivo el ayudar a otros a ser persona. Aprender a ser persona, es el aprendizaje para ser un agente moral en una comunidad moral, en la que sus integrantes también lo son. La educación integral, la cual consta de varias dimensiones, tiene entre sus responsabilidades formar ciudadanos responsables que busquen y actúen en torno a valores como la verdad, la justicia, la libertad, la honestidad, la solidaridad y el bien común.

El buen ciudadano es activo, esto significa que se involucra en actividades sociales, políticas y de desarrollo. Vota en las elecciones, conoce la distribución del dinero, trata de cambiar las cosas, anima a otros a informarse y a votar, etc.

El buen ciudadano es crítico y comprometido, es aquel que desarrolla un sentido crítico y se comporta como crítico con lo que no considera justo. Adquiere la capacidad de compromiso, así como el sentido crítico de transformación y mejora de las personas. Es capaz de los mayores esfuerzos. Se preocupa por denunciar los problemas y colaborar, en la medida de sus posibilidades, a la solución de los mismos.

El buen ciudadano es cortés y leal, tiene una buena convivencia con sus semejantes del tipo privado. Es leal a la familia, educado, cortés y respetuoso.

También es democrático, reconoce como ventral el valor inalienable del ser humano y de su dignidad. Fomenta la cultura de la paz como parte integrante de esta misma cultura cívica. Desarrolla competencias sociales para la negociación democrática de puntos de vista y de soluciones comunitarias.

Todos estos atributos y cualidades son elementos que el ser humano aprende, durante la construcción y perfeccionamiento de “ser persona”Los aprende a través de la instrucción, pero sobretodo a través del ejemplo y la coherencia de su educador. O en otras palabras, lo aprende a través del ejemplo diario de sus padres y de sus maestros.

Si queremos mejores sociedades, mejores gobiernos, mejores naciones, necesitamos  mejores ciudadanos. Y si el ciudadano es un ser que se construye, nos urge ser agentes activos en este proceso. Un ciudadano debe comprometerse, informarse y participar en su contexto próximo, para influir de manera positiva en su espacio de convivencia, su escenario de acciones, su hogar, ¡su país!

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo