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¿El patriarca vs. el jefe?

El candidato Carlos Pineda se ha vendido como un outsider de la política, pero en su haber está una -fallida- candidatura vicepresidencial junto a Mario Estrada, otro con vínculos al mundo del narcotráfico, como Baldizón.  

Baldizón y Pineda (Ilustración: Gabriel López)
Alejandro Palmieri
10 de mayo, 2023

Carlos Pineda ha irrumpido en el panorama electoral, casi, como por arte de magia. Si esa magia son solamente sus videos de Tik Tok, o si ha tenido ayuda de uno que otro “mágico” está por verse, pero la pregunta del millón es si logrará el truco de ganar las elecciones presidenciales del 25 de junio.

Ahora, sus antiguos amigos y aliados, los Baldizón, buscan, aparentemente, dejar sin efecto una asamblea del partido Prosperidad Ciudadana, el partido que le “dio jalón” a Pineda y, con ello, muy probablemente invalidar su postulación y candidatura. 

Inicialmente, estaba montado en el carro de la familia Baldizón (el partido CAMBIO) que ayudó a formar junto a los hijos del capo, del patriarca de ese clan, Manuel Antonio Baldizón, exconvicto por conspiración para lavar dinero proveniente del narcotráfico. Los hijos, Manuel Antonio -como su padre- y Jorge Eduardo, son candidatos a diputado por ese partido, que hasta inicios de año se preparaba a postular a Pineda como candidato presidencial. Pineda, incluso, parecía fungir como protector, in loco parentis, de los muchachos.

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El patriarca Baldizón vs. Pineda

Luego de su deportación y apenas 6 días después de la salida de prisión preventiva del patriarca Baldizón, el 12 de enero, Pineda renuncia al partido CAMBIO (el 18 de ese mismo mes) argumentando que existía influencia de parte del patriarca, sobre sus hijos y sobre el partido. ¡Brujo! Eso no solo era previsible, sino era de esperarse. 

Los muchachos, noveles en política, estaban guiados por su padre y por sus lugartenientes desde el día uno.  Resulta inverosímil que Pineda, un exitoso hombre de negocios, no se diera cuenta. Lo que sucedió, muy probablemente, es que el patriarca quiso ir más allá en la dirección del partido y a Pineda ya le había gustado eso de mandar. La forma tan pública y corrosiva como se dio la partida de Pineda de CAMBIO dibuja ese aparente desamor.

Desde entonces, Pineda ha subido en popularidad estrepitosamente, llegando a aparecer de primero en algunas encuestas, y por buen margen. Su popularidad es innegable y su acenso exponencial, inexplicable bajo los estándares de la política electoral y comunicación política tradicionales. Si la red social Tik Tok logra transmutar popularidad en intención de voto, lo sabremos en menos de 2 meses.

Pero, cual ilusión, lo anterior es solo lo que se ve; detrás del escenario hay todo tipo de operaciones que no son vistas por el público, pero que hacen posible el show puesto en escena. Si bien, públicamente, la ruptura entre el patriarca y Pineda es definitiva y a muerte -políticamente hablando- algunos opinan que es del diente al labio. ¿Qué razón tendrían para sospechar tal cosa? Pues hay varios elementos que apuntan a ello, si bien no directamente.

Por un lado, el partido que le dio jalón, Prosperidad Ciudadana (PC), estaba a punto de ser cancelado hace apenas unos meses, pero “mágicamente” fueron resueltos los obstáculos legales y fue habilitado para postular diputados, alcaldes y presidente. Originalmente el candidato a presidente sería Antonio Malouf, exministro del actual gobierno, por lo que se especula que a través de influencias fue que el partido PC se salvó de ser cancelado, pero paró postulando a Pineda.

Es justamente a raíz de esto que ahora los antiguos amigos y aliados, los Baldizón, han planteado una acción de amparo para invalidar una asamblea extraordinaria que, de venirse abajo, invalidaría la postulación de Pineda. Aparenta una acción de venganza de parte del patriarca en contra de Pineda, pero quienes conocen a Baldizón especulan que podría tratarse de una prestidigitación, de una ilusión, para hacer creer al electorado que la ruptura es real. ¿Por qué? Pues porque cualquier cercanía con el patriarca Baldizón es casi radioactiva, electoralmente hablando.

Lo que sucede es que el timing de esta acción resulta sospechoso. La asamblea de PC que el partido CAMBIO está atacando es de octubre del año pasado; el plazo para la interposición parecería vencido, sobre todo que, durante el proceso electoral y concerniente a la materia electoral, el plazo es de 5 días, según el artículo 20 de la Ley de Amparo. A ello hay que agregar que, hasta donde se sabe, esta es una acción directa sin que hubiese sido agotada la vía ordinaria, lo que haría que el amparo sea rechazado por falta de definitividad.

Así, la acción que pretende evidenciar una ruptura irreconciliable parece adolecer de vicios que la harían ineficaz. Prestidigitación para desviar la atención.

El candidato Carlos Pineda se ha vendido como un outsider de la política, pero en su haber está una -fallida- candidatura vicepresidencial junto a Mario Estrada, otro con vínculos al mundo del narcotráfico, como Baldizón. 

La ruptura y ahora la acción de los antiguos amigos y aliados, del patriarca Baldizón, en contra de PC y de la candidatura de Carlos Pineda puede ser real, pero conociendo los caminos del patriarca, no extrañaría que fuese una acción para darle a Pineda una “sana distancia” de ellos; solo hay una relación más tóxica, electoralmente hablando, que la vinculación con Baldizón, y es con el actual gobierno, del cual, sorprendentemente, Pineda no ha expresado nada. No ha mencionado directamente al presidente Giammattei como el fracaso que resultó ser y, mucho menos, a su operador político y cercano colaborador, Miguel Martínez. Ese silencio resulta sospechoso, a la luz de que se presenta como enemigo de la corrupción, pero cuando se analiza junto a la “mágica” sobrevivencia del partido que lo postula, la sospecha crece.

Por ahora, lo que vemos es una supuesta pelea entre el patriarca, y el que podría muy bien llamársele “el jefe” que, cual novela colombiana, nos presenta la lucha por controlar territorios y negocios; cómo se consiga, no importa.  Bienvenidos a la narcopolítica.