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Enrique Degenhart y Sandra Torres, un novato y una experta en busca de la presidencia

Enrique Degenhart aparece por primera vez en la arena política, mientras Sandra Torres vuelve a un campo que ha recorrido durante dos décadas.

Enrique Degenhart y Sandra Torres
Alejandro Palmieri
17 de enero, 2022

En esta tercera entrega se hace una semblanza de los precandidatos Enrique Degenhart y Sandra Torres, dos de los seis políticos que, por el momento, cumplen los criterios que se propusieron inicialmente en esta serie de notas.

Enrique Degenhart de Migración a Gobernación

Enrique Degenhart no tiene una larga carrera en la administración pública o en la política de la cual hablar. En su hoja de vida se indica que es un empresario y consultor, con experiencia en temas de migración regional. Se indica que asesoró a HSI/ICE de Estados Unidos de 2012 a 2018. En el ámbito privado fue gerente general y regional en el área de textiles e industrial.

Más allá de ello, fue interventor de la Direccíón General de Migración en el gobierno de Álvaro Colom cuando se enfrentó a los poderosos sindicatos de esa entidad pública.

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Su paso por la Migración se vio marcado por las críticas que recibió por lo que se llamó un “excesivo aparato de seguridad” que incluía a varios elementos de la policía y un auto con blindaje cuatro plus. En su momento, justificó su seguridad y tiempo después de dejar el puesto sufrió un atentado que, a la postre, jutificó aquel contingente de seguridad.

Pero sin duda, el cénit de su carrera pública ha sido hasta ahora, haber sido Ministro de Gobernación durante el gobierno de Jimmy Morales. Durante esa gestión, se le señaló de obstaculizar el actuar de la extinta CICIG, al hacer movimiento de personal asignado a aquella comisión, además se le señala de proveer poco apoyo para los operativos.

Ciertamente las imágenes de varios de ellos, por ejemplo cuando un gran número de agentes de fuerzas especiales de la PNC irrumpieron en las oficinas de Tigo cuando fueron allanadas pintan un cuadro muy distinto. Siempre se habló de exceso de fuerza y de agentes en los allanamientos de la CICIG, sin embargo, se le acusó de no apoyar.

Aquello no fue lo más memorable -o criticable- de su gestión, sino que fue él, en representación del Estado de Guatemala -de criticable legalidad- quien firmó en la oficina oval con el presidente Trump los acuerdos de “tercer país seguro”, de triste recordación. Esos acuerdos fueron impugnados acá y allá, mas acá no prosperaron las impugnaciones y nunca fueron implementados en su plenitud. Al llegar Biden a la Casa Blanca no los revocó de entrada como había prometido. De hecho, la política migratoria iniciada por Trump no ha sido cambiada radicalmente por Biden.

El hecho es que ese fue el acto administrativo más trascendental en el que participó Degenhart y por el cual fue fuertemente criticado por personas y organizaciones de izquierda. La posición ideológica del Partido Unionista es de derecha, sin duda, y Degenhart en lo personal se ha identificado como conservador.

Sandra Torres y un nuevo intento

Sandra Torres es probablemente la política más conocida y reconocida a nivel nacional. Si bien tuvo alguna actividad política familiar -la madre fue una conocida alcaldesa de Melchor de Mencos, su pueblo natal- su salto al estrellato se da durante y luego de la segunda competencia de Álvaro Colom por la presidencia -primera con el partido UNE-, la que pierde, pero logra el segundo lugar en segunda vuelta. Sumó más de un millón de votos.

Los años de 2004-2007 en la opocisión, Torres es una pieza muy importante del esfuerzo político de opocisión de la UNE. Como se dice en inglés, full disclosure, este servidor fue Jefe de Asesores de la bancada de la UNE en 2004, por lo que tengo conocimiento de primera mano de lo que afirmo.

En la tercera ocasión que Álvaro Colom corre para presidente logra ganar por la incansable labor de Sandra, su esposa. Si bien Álvaro era una figura política con un apellido que recordaba al asesinado Manuel Colom Argueta y ya llevaba dos campañas encima, con lo que se dio a conocer muy bien a nivel nacional, a mí no me queda la menor duda que sin el apoyo, respaldo y a veces directrices de Torres, no hubiese alcanzado la presidencia. Es una mujer muy trabajadora, disciplinada y con mucha cintura política.

Duante la presidencia de Colom, conformó una suerte de “centro de gobierno” como el que tuvo Alejandro Giammattei el primer año de gobierno, que se llamó Consejo de Cohesión Social.

Desde ahí manejaba y controlaba mucho del actuar del gabinete, estando presente en las sesiones sin ser funcionara pública. Basta decir con que su control en todo el quehacer gubernamental fue casi total. Exministros de ese gobierno dan cuenta de la forma abusiva con que se involucraba en los asuntos oficiales. El libro de Alberto Fuentes Knight, Rendición de Cuentas, detalla muy bien lo ocurrido. Otro dato interesante es que allegados y conocidos cuentan que tenía una admiración, casi devoción, hacia Hugo Chávez, el exdictador venezolano a quien llamaba “el hombre”.

En las elecciones pasadas -como en las de 2015- quedó en segundo lugar sin alcanzar la presidencia por el enorme antivoto que tiene. En una medición reciente obtuvo un 73% de conocimiento a nivel nacional, con un 33% positivo, pero 40% negativo. Si bien es conocida y popular, hay más votantes que la rechazan.

De ubicársele en el espectro político tradicional, ella es, sin duda, de izquierda populista.

No se sabe si participará con la UNE o con otra organización que está en formación de nombre Nosotros.

En la siguiente entrega me referiré a los últimos dos de la lista inicial: Zury Ríos y Oscar Rodolfo Castañeda.

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