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Más empresas formales, más generación de empleos

Redacción República
27 de febrero, 2015

Por primera vez se implementó un salario diferenciado en cuatro circunscripciones económicas (Masagua, Escuintla, Estanzuela, Zacapa, San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, Guastatoya). Se definió que el salario base sería de Q1,500, lo cual incluye Seguro Social y prestaciones de Ley.

Según el Comisionado Presidencial para la Competitividad y la Inversión, Juan Carlos Paiz, con esto se buscaba que se crearan 2,000 plazas en el corredor seco, donde se requiere más inversión y desarrollo para eliminar la pobreza.

Aunque el salario mínimo en el país es de Q2,394.36, en la práctica son muchos los trabajadores que ganan mucho menos que eso. Según las Circunscripciones Económicas para el Desarrollo (CEDES), el ingreso real promedio en las poblaciones mencionadas no sobrepasaba los Q600 mensuales. Además, la mayoría no tiene prestaciones ni derecho al Seguro Social.

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Ante las impugnaciones realizadas por la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), la Corte de Constitucionalidad (CC) suspendió provisionalmente estos salarios diferenciados. Esto ha dado pie a todo tipo de debate y posturas a favor y en contra.

Con esto se desnuda la necesidad de seguir creando empleos en empresas formales debidamente registradas y que otorguen los beneficios que por ley les corresponden a los trabajadores. Según datos de la Fundación para el Desarrollo (Fundesa) solo en 2014 se crearon 166 mil empleos formales, lo cual se espera que siga ocurriendo este año.

Datos contrastantes

Según la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (Enei) del 2013, efectuada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Población Económicamente Activa (Pea) era alrededor de 5 millones 990 mil personas.  El 69.2% de la población ocupada trabaja en el sector informal. Esto equivale a alrededor de 4 millones de personas.

Todos ellos están en desventaja, pues tienen dificultades para lograr mayores ingresos, no gozan de prestaciones y carecen de cobertura en seguridad social. Según el mismo documento, los más afectados por esto son los ciudadanos de entre 15 a 24 años, grupos indígenas y que residen en las áreas rurales. En las áreas urbanas son 7 de cada 10 trabajadores, pero en el área rural son ocho de cada 10 los que están ocupados en ese sector.

Según Juan Carlos Paiz, son 5 a 1 la diferencia de los que no tienen un trabajo formal y lo quieren y los que sí lo tienen. “No tienen prestaciones, capacitación, recreación, son relegados”, señala.

La mencionada encuesta señala que la agricultura, el comercio y otras actividades de servicios son los que emplean a las personas en esta división de la economía.

Sin embargo, esto podría ir cambiando ya que desde 2010 la Inversión Extranjera Directa (IED) ha venido creciendo desde 2010.  Según cifras del Banco de Guatemala, durante el 2014 la IED alcanzó los US$1 mil 80 millones en capitales del exterior. Se espera que para el 2015 creza entre un 8% y 10%, por lo que Fundesa espera que siga creciendo la cantidad de empleos formales siga aumetnando.

No tienen beneficios

Ricardo Barrientos, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), señala que no debemos ser simplistas a la hora de tocar la informalidad, fenómeno económico que también es social. “No solo el que vende en la calle es informal, también lo son algunos empresarios más grandes. Nuestro historial racista y clasista provocó que haya desconfianza de las autoridades”, opina.

El analista también señala que el pequeño o micro empresario necesita ser asesorado y apoyado, pero también es de tomar en cuenta que a veces carece incluso de los servicios básicos mínimos en sus comunidades. “En estas circunstancias no se puede esperar que cumpla con sus obligaciones tributarias y patronales. Muchos llevan una vida de sobrevivencia donde muchas veces la formalidad no es una opción”, refiere. De esto se desprende que no es suficiente “denunciar” la informalidad, también es necesario mejorar las condiciones para que sean propicias y más comerciantes se acerquen a la formalidad y disfruten de sus beneficios.

“Existe suficiente literatura sobre los efectos de la informalidad en la economía de un país. Sin embargo, para el caso de Guatemala uno de los más importantes se refiere al efecto de exclusión”, señala Hermann Girón, presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF).

Según lo investigado por CACIF y la Fundación para el Desarrollo (Fundesa), este fenómeno conlleva una serie de elementos que hacen que los informales sean marginados de algunos beneficios sociales como seguridad social y acceso al crédito. Por otro lado, según el ENEI estos trabajadores se caracterizan por su baja productividad, tanto si laboran para una empresa como por cuenta propia.

Buscando alternativas

La falta  de empleo formal es un tema complejo que va de la mano de la pobreza y la pobreza extrema, pero se debe iniciar en algún lugar. Por eso surgen propuestas controversiales como el salario diferenciado, ya que según CEDES es peor morir de hambre si siguen en las condiciones en las que viven en la actualidad. Ellos buscaban de esa manera atraer inversionistas a esos municipios para que ofrecieran plazas de trabajo formal.

Otra alternativa, mientras se logran tales inversiones, es que quienes ya tienen negocios informales sean apoyados para que legalicen su situación. Salvador Paiz, vicepresidente de Fundesa, opina que muchos de esos empresarios informales son parte de la cadena de suministros de la economía formal, pero no se benefician de ella.

“La burocracia y el costo de los trámites puede ser una traba para que ellos se formalicen. Debe mejorarse esto y además garantizarles los beneficios que traería pagar impuestos, de esa manera aceptarían también las obligaciones y responsabilidades”, considera el directivo.

También señala que a muchos lo que les falta es información y formación en el tema de la formalidad económica y el pago de impuestos. “Algunos no evaden impuestos porque así lo quieran, muchas veces no saben cómo hacer las cosas dentro de la ley”.

Al desarrollarse al margen de la política económica oficial, Barrientos considera que hay pocas estrategias por parte del Estado dirigida a apoyar, formalizar o desarrollar a estos comerciantes. “Esta falta de presencia estatal en el interior desanima a los emprendedores”, afirma.

Propuestas

Los consultados señalan que las soluciones al empleo informal son complejas e involucran a muchos sectores. Barrientos insiste en que deben haber cambios palpables (en salud, educación, seguridad, carreteras) en las comunidades para poder garantizarles los servicios que estarían pagando con sus impuestos. De otra manera, no se les motivaría.

Por otra parte, Fundesa apoya cambios en ciertas legislaciones. “Ya se han hecho propuestas al Congreso de la República para que se hagan reformas al Código de Comercio con el fin de reducir las barreras que impiden a los micro y pequeños empresarios formalizar sus negocios”, explica Paiz.

También hay una propuesta para la creación de la Ley de Sociedades Simplificadas, ambas orientadas a mejorar y simplificar los trámites y bajar los costos de abrir empresas en el país.

Juan Carlos Paiz señala que se ha simplificado la apertura de empresas nuevas por medio de la página Minegocio.net, donde se facilitan los trámites. “En la actualidad se tienen alrededor de 130 trámites que se pueden hacer más fáciles y luego se les da un seguimiento. Creemos que esto va a ayudar a mejorar el proceso”, dice.

Por su parte, Girón señala que CACIF propone una gran cruzada nacional por la formalidad, que tendría como principal objetivo duplicar la cantidad de afiliados al IGSS en 36 meses. Explica que se otorgarían beneficios e incentivos a las personas para que se formalicen.

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