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1800 escuelas en 18 años

Muchos les cuestionaban, “¿y eso, para qué?”, “¿qué tienen que ver estas máquinas con la educación de los niños?”. Pero mi padre estaba que las computadoras serían ventanas al conocimiento y generarían experiencias de aprendizaje transformadoras en los alumnos.

FUNSEPA
Salvador Paiz |
02 de noviembre, 2022

En nuestro país, cumplir 18 años es todo un acontecimiento. Marca el inicio de una nueva etapa en la vida. Una etapa muy emocionante en la que ya alcanzamos cierto grado de “adultez”. Este año, Funsepa ha llegado a ese punto en su existencia: 18 años bien cumplidos.

Pero, en realidad, no fue hace 18 años que empezó este proecto educativo. Su progenitor, Sergio Paiz Andrade, desde hacía décadas promovía las ideas de lograr una Guatemala mejor educada al apalancar la tecnología. 1990 fue el inicio de una nueva era, un año en el que importantes hechos sociales y tecnológicos sucedieron: la reunificación de Alemania, el lanzamiento del telescopio Hubble al espacio, la invención del World Wide Web y el HTML, entre muchas otras cosas.

Ese mismo año, mi padre, un empresario hecho y derecho y un educador innato, tuvo la idea de llevar tecnología a todas las aulas del centro educativo en donde mis hermanos y yo estudiábamos. En ese momento las computadoras eran algo sumamente novedoso y muchos cuestionaban si era solo una moda o si de verdad podrían llegar a tener un impacto en nuestra sociedad. Muy pocos imaginaban que 30 años más tarde las computadoras serían omnipresentes y que servirían para todo: trabajo, estudio, comercio, socialización y la lista sigue.

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De esta manera, mi padre y otros colegas se organizaron y trabajaron para llevar una computadora a cada una de las aulas de clase de mi colegio. Muchos les cuestionaban, “¿y eso, para qué?”, “¿qué tienen que ver estas máquinas con la educación de los niños?”. Pero mi padre estaba que las computadoras serían ventanas al conocimiento y generarían experiencias de aprendizaje transformadoras en los alumnos. Para el año 2000, la meta había sido superada, no solo con una computadora en cada salón de clases de mi colegio, sino además con muchísimos otros recursos tecnológicos tipo impresoras 3D.

Un par de años más tarde, en 2002, mi padre y otros empresarios amigos, directores de Fundesa, decidieron hacer un viaje a El Salvador, con el fin de buscar nuevas formas de promover el desarrollo incluyente en Guatemala. Lamentablemente tienen un terrible accidente aéreo y parten de este mundo, dejando una labor inconclusa. Fue así como, junto a mi familia, decidimos rendirle honor a mi padre y nos planteamos tratar de completar ese sueño truncado de una Guatemala más y mejor educada, con tecnología, escalando el proyecto piloto de mi padre a nivel nacional. Así nació la Fundación Sergio Paiz Andrade, Funsepa.

Definimos la misión de Funsepa como mejorar la calidad educativa en Guatemala a través del apalancamiento de la tecnología. ¿Por qué? Porque, así como mi padre, creemos firmemente que la tecnología, correctamente aprovechada, es una herramienta que potencializa la educación. Y, porque creemos que la educación de calidad es la base para el desarrollo de toda sociedad. Por eso estamos convencidos que la tecnología puede transformar vidas. Basta con acudir a una de las escuelas equipas a través de Funsepa para palpar el entusiasmo con que los niños están aprendiendo. En el caso contrario, imaginemos egresar de la escuela sin nunca haber aprendido a usar una computadora, smartphone o tecnología.

Pero así viven estas comunidades remotas: totalmente desconectadas. Por eso una computadora tiene un impacto transformador. Les cambia la vida. Les inspira a darse cuenta que no existen límites a su aprendizaje y su acceso a conocimiento. Algo tan simple para muchos de nosotros, algo que damos por hecho, les muestra a los niños y jóvenes, que afuera hay todo un mundo de oportunidades que van más allá del limitado espectro de posibilidades que hoy existen en la ruralidad. Que pueden convertirse en grandes profesionales y que no hay límites para soñar.

Muy contento, celebro estos 18 años bien vividos de Funsepa. Ciertamente han habido retos, pero ellos solamente hacen más plena la satisfacción de saber que han sido tantas vidas transformadas. ¡Con mucha emoción, quiero contarles que hace una semana Funsepa, gracias al invaluable apoyo de Grupo PDC, equipó la escuela número 1800: la escuela Edén Internación de la aldea Cerritos en Amatitlán! Funsepa ha logrado impactar la vida de medio millón de niños guatemaltecos, con más de 28,000 computadoras en estas 1800 escuelas de toda la república, capacitando a 90,000 docentes del país. Además, en conjunto con aliados estratégicos, hemos inaugurado 4 municipios digitales, es decir municipios conectados con tecnología en todas sus escuelas.

Hemos llegado a un importante hito en la historia de Funsepa, la mayoría de edad. Y, con estas 1800 escuelas equipadas, puedo decir que Funsepa está bien encaminada para cumplir esa meta que nos trazamos hace 18 años. No quiero dejar de felicitar a todo el equipo de Funsepa por la gran labor que hacen día a día, con tanta pasión y entrega. Sé que no es fácil viajar a comunidades remotas del país y hacer de todo para lograr llevar entornos tecnológicos a estos lugares. ¡Bravo! Estén orgullosos, porque este gran logro es de ustedes. Además, quiero agradecer a todos los aliados, cooperantes y donantes que han creído en Funsepa y su misión. ¡Muchas gracias! Gracias por hacer este sueño también suyo, y por ayudarnos a alcanzarlo.

Ciertamente, aún hay mucho por hacer. Todavía son miles de miles los niños y jóvenes que se encuentran desconectados de la tecnología y de su verdadero potencial. ¿Qué dicen? ¿Nos ayudan a llegar a todos los niños de nuestro país? En fin, termino esta columna con un: ¡Feliz cumpleaños Funsepa! ¡Por muchos años más innovando!

www.salvadorpaiz.com

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