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Del dicho al hecho

Redacción República
16 de febrero, 2014

Dos años han pasado desde la osada propuesta del presidente Otto Pérez Molina (OPM) de discutir nuevas vías para combatir el flagelo del narcotráfico. No era una propuesta nueva, en el mundo académico existe suficiente literatura sobre regulación, despenalización y legalización de aquellos narcóticos considerados ilícitos, particularmente la marihuana, la heroína y la cocaína. Pero debemos resaltar que esta era la primera vez que un jefe de estado planteaba dicho tema criticando lo que han sido las vías convencionales de la guerra contra las drogas. Llamó la atención de la comunidad internacional y posteriormente logró insertar el tema en la agenda regional, particularmente en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). 

Desde entonces, sin embargo, lo que fue algo novedoso e impactante parecía más un disco rayado. La Asamblea General de la OEA que se celebró el año pasado en Guatemala planteó como tema central de agenda esta discusión sin embargo el país anfitrión recibió un repaso diplomático y en vez de hacer uso de sus mejores cartuchos se dedicó a pedir disculpas por las reservas que presentaban sobre la Convención contra la Discriminación e Intolerancia luego que el presidente dijera ante los medios que se oponía incluso a discutir el matrimonio entre personas del mismo sexo. 
OPM cayó en la trampa y la gran plataforma regional para el discurso sobre la despenalización de las drogas fue desaprovechada.

OPM y su canciller Fernando Carrera seguían hablando de proponer un debate mientras que otros países iniciaron a proponer acciones concretas. Tal fue el caso de Uruguay en donde, bajo iniciativa del popular y bonachón presidente José “Pepe” Mujica, las palabras dieron lugar a una iniciativa de ley para legalizar la marihuana cosa que hoy es una realidad en aquel país del sur. El parloteo llegó a incluir una propuesta de regularizar la siembra de amapola en el occidente del país, pero al igual con que con la propuesta original de vías alternas de combate al narcotráfico y la despenalización esta se quedo solamente en palabras. 

Sin embargo, debemos reconocer que finalmente se ha dado un paso al frente con el nombramiento de una Comisión Especial para la Reforma de la Política de Drogas. La misma está conformada por diferentes expertos en la materia pero destacan los colegas Daniel Haering y Carlos Mendoza cuyas investigaciones se encuentran a la vanguardia de los problemas que la actual política represiva de la guerra contra las drogas presenta. 
Guatemala no es Uruguay. El problema del narcotráfico extiende sus tentáculos en varios sectores sociales y alcanza tanto a las élites políticas y económicas a la vez que se aprovecha de las poblaciones económicamente más vulnerables del país. Somos uno de los tres principales puntos de narcotráfico a nivel mundial y de no hacer algo pronto podemos atravesar por los mismos problemas que tuvo Colombia en los 90 y por el clima de violencia que hoy azota a nuestros vecinos mexicanos. Es por esto que debemos aplaudir esta iniciativa del gobierno y esperar que la opinión de la Comisión no solo sea escuchada si no que también se logre materializar en iniciativas concretas que nos permitan enfrentar al narcotráfico de forma más efectiva. @robertoantoniow