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Lecciones de El Salvador

Redacción República
16 de marzo, 2014

Con tan solo 6,634 votos de diferencia Salvador Sánchez Cerén del FMLN ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales sobre Norman Quijano de Arena. Una victoria con un sabor muy amargo para el FMLN que vio como en las semanas entre la primera y segunda vuelta una considerable masa de la población se le volcó en contra. Una segunda vuelta excepcional si tomamos en cuenta que votaron más personas que durante la primera vuelta. Con miras a las elecciones legislativas de marzo del 2015 el FMLN no tendrá otra opción que gobernar con prudencia el vecino país. 

Dentro de todo esto hay un elemento que se debe destacar y es que lo que parece ser una gran remontada de parte de Arena realmente no lo fue así. La gente salió a votar por una combinación de factores, primero debido a una frustración con su propio partido que desde un inicio realzó una pésima campaña electoral con un candidato que a pesar de haber sido alcalde de San Salvador no estaba a la altura de otros ex presidentes areneros como Cristiani y Calderón Sol. Segundo, la gente salió a votar por el miedo al efecto Venezuela. Justo cuando el internet y las redes sociales se han llenado de información sobre las protestas en el país sudamericano es que muchos fueron animados a prevenir que lo mismo pasara en su país. Pasó lo mismo con las elecciones de alcaldes en Ecuador del día 23 de febrero en donde el oficialismo sufrió un duro revés. Ahora le pasaron su factura al FMLN y particularmente a un Mauricio Funes que desgastó más la imagen del oficialismo después de haber sido él una pieza clave haciendo una campaña sucia contra Arena. 
No son los políticos los que hacen milagros ni los que mueven montañas. Es la gente. Los salvadoreños salieron a votar por amor a su país pero principalmente con preocupación de su futuro. Es arriesgado que el país esté dividido en dos, pero Sánchez Cerén debe ser el presidente de todos los salvadoreños no solo de una mitad de ellos. La victoria tan cerrada en las urnas se ha convertido en una chaqueta de fuerza que debería impedirle un proyecto radicalizado hacia la izquierda que gobierna de forma arbitraria como el de Venezuela y debería llevarlo a un proyecto más viable y más centrado en las instituciones como el de países como Brasil y Uruguay. 
El Salvador tiene una gran ventaja sobre Guatemala y es que alterna sus elecciones presidenciales con sus elecciones legislativas. En un año cuando los salvadoreños regresen a las urnas veremos que tanto respaldo o rechazo tiene el gobierno del FMLN. Mientras tanto vale la pena resaltar que al momento de escribir estas líneas que a pesar de lo cerrado y polémico del resultado electoral, las diferentes manifestaciones tanto a favor y en contra del proceso no dieron un saldo trágico. Esta es otra gran lección de civismo departe del pueblo salvadoreño que hizo caso omiso a la irresponsabilidad de los políticos tanto del gobierno como los de la oposición. Ojalá un día los guatemaltecos podamos darle lecciones así a la clase política. 
@robertoantoniow
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