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Maduro y su destino inmediato

Redacción República
05 de abril, 2014

Durante el pasado proceso electoral venezolano, señalamos que se trataría de una contienda Chávez vrs. Capriles y que la campaña la haría Nicolás Maduro parapetado en la imagen de Hugo Chávez; más fuerte, carismático, inteligente y, además, convertido en mártir.

Aseveramos que la herencia de su antecesor, si le podía servir para ganar la elección, también le haría la vida difícil por tener que enfrentar una sociedad dividida, que se inclina cada vez más al rechazo contra el gobierno de la revolución socialista, según las tendencias observadas en los resultados electorales; cada vez el chavismo ganaba por menor margen, hasta llegar a 51-49. Esta diferencia se considera empate técnico, en estadística. Un consultor político de mi amistad, comentó que se trata de un dog & cat relation, significando que las ideologías son irreconciliables y en proporciones idénticas. Esta es la situación más dramática que puede enfrentar un partido o figura en una contienda política: tener un miembro de una sociedad en contra por cada uno que tenga a su favor.

Peor aún, Maduro ha cometido errores que lo colocan en una encrucijada. Cuando una de las mitades de ese pueblo hace reclamos por necesidades reales e ingentes, Maduro grita: revolución; golpe de estado de la oligarquía y del fascismo. Como si sólo los oligarcas y los fascistas fueran consumidores de electricidad, y otros productos básicos como el papel higiénico. El asunto está en que, pudiendo haber escuchado los reclamos – que se parecen a los de la otra mitad de la sociedad – además de los gritos que entonó, llamó a la defensa de la revolución. ¿El que necesite productos básicos es enemigo de la revolución?

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Otras de sus acciones poco explicables, fue la expulsión de diplomáticos de un país que constituye su mejor socio comercial. El país en cuestión compra alrededor del 50% del petróleo que produce Venezuela y para este, significa algo menos del 5% de su consumo interno. A todas luces es más fácil sustituir un vendedor de 5% de mis necesidades que a un comprador del 50% de mi producción.

Cuando el líder de la oposición Leopoldo Lopez, se entregó a las autoridades chavistas, Maduro gritó que habían apresado al líder de la contra-revolución; al responsable de la violencia y los crímenes perpetrados contra el estado, etc. Tal vez si hubiera ponderado el gesto del líder opositor, y hubiera prometido que esta acción sería reconocida como una evidencia de buena fe, y que él, – López – sería aceptado como el representante en las conversaciones entre ambas partes en la búsqueda de una conciliación, ninguna de las mitades se hubiera enardecido.

Durante los enfrentamientos, Maduro dio vivas a los hermanos Castro y al pueblo de Cuba, creando como efecto una relación entre este país y el conflicto interno de los Chamos. Nada menos recomendable, en particular en conocimiento del malestar que se ha manifestado dentro de las filas de los militares venezolanos.

Maduro insta a la sociedad venezolana a vivir la alegría del carnaval: hay que divertirse y guarachar, haciendo caso omiso al sufrimiento que, en ambas mitades, prevalece por la la situación; por la muerte de algún familiar o amigo. ¿Cómo se podrá guarachar con tanto que lamentar?

Como las anteriores, hay otras acciones que no apuntan hacia Maduro como una opción para gestar un entendimiento entre los venezolanos. Serán otras figuras las que podrán hacer negociaciones por parte del oficialismo, pero ya no Maduro. ¿Y qué pasará con este personaje? Pasará a la historia como el Presidente Venezolano que en menos tiempo logró el enfrentamiento de las dos mitades en conflicto, cuando lo más inteligente hubiera sido conciliarlas.

Es imposible que un enfrentamiento social se haga una constante; de continuar esta situación será muy difícil que Nicolás Maduro complete su gestión presidencial de 6 años.

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