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¿Somos ciudadanos responsables?

Redacción
07 de abril, 2014

El 18 de abril se conmemora en algunos países el Día de la ciudadanía. Al leer acerca de esta fecha, inmediatamente consideré oportuno hacer algunas reflexiones acerca de ¿Qué entendemos por ciudadanía?, ¿Qué tan activa está en Guatemala? y por último ¿Ejercemos bien este derecho? 

La Constitución Política de la República de Guatemala define la ciudadanía en el artículo 147 de la siguiente manera: Son ciudadanos los guatemaltecos mayores de dieciocho años de edad. Los ciudadanos no tendrán más limitaciones, que las que establecen esta Constitución y la ley. En otras palabras, únicamente los mayores de edad son acreedores de este derecho que conlleva algunas responsabilidades. 
Sin deseo de crear malentendidos, no busco que consideremos a los menores en esta categoría. Más bien, el objetivo es reflexionar acerca de qué tan tarde empezamos, los que sí somos ciudadanos, a propiciar el relevo generacional y a involucrar a adolescentes y jóvenes en los deberes que adquirirán al cumplir la mayoría de edad. 
Como ciudadanos debemos tener una visión a largo plazo. Esta implica, reconocer que para tener futuros ciudadanos responsables y comprometidos con el desarrollo de su país, necesitan desde ya, conocer la realidad del país, estar empapados de temas de actualidad, y ser apoyados por todos los demás adultos, que como un tipo de “mentores”, los direccionen por el camino correcto. Si pensamos en dejarle un mejor país a nuestros hijos, la mejor forma es formando a quienes más adelante lo sostendrán y gobernarán; es decir, los jóvenes. 
Si bien existe una gran responsabilidad en los jóvenes para empezar a ejecutar sus responsabilidades, también la hay en los adultos para hacerle ver a los adolescentes el futuro que se les acerca, las atribuciones que deberán ir desarrollando, y por ende, la fuerte preparación que deben tener. La mayor arma que podemos darle a un joven, es la educación. Si tenemos jóvenes educados, abrimos la puerta a que empiecen a conocerse, crean en sí mismos, aprovechen sus aptitudes y por último alcancen sus sueños. 
Lamentablemente, al hablar de jóvenes que incursionan en esferas de participación ciudadana, política o de tomas de decisiones, inmediatamente le restamos importancia por considerar que: han sido indiferentes, inmaduros, no tienen experiencia, son manipulables o que simplemente no “están listos” para tomar una fuerte responsabilidad. Si bien, a todos los jóvenes nos falta mucho por vivir para contar con mayor tenacidad para tomar liderazgo en diferentes temas, el reto está en que como sociedad le demos significado e importancia a este sector predominante en el país, para que en un futuro cercano puedan dar la talla y tengamos la Guatemala que tanto añoramos. 
La edad no es necesariamente el mejor indicador de responsabilidad o de madurez en los ciudadanos. He conocido a muchísimos jóvenes con mayor compromiso y deseo de trabajar por su país, que una gran parte de adultos en esferas de poder. ¿Qué nos queda como sociedad por hacer? Aunque no sea momento de relevarles todas las responsabilidades, sí es tiempo de iniciar creando puentes y herramientas de diálogo que ayuden a la construcción de ciudadanía y por ende República. Solo fracasando lo jóvenes se acercarán al éxito. Pero para ello necesitan la oportunidad de intentar y fallar. 
Termino diciendo que para nada es esto una solicitud de cuotas. Los espacios se ganan por méritos. Estas líneas únicamente tienen como objetivo concientizar en la apertura de espacios en los que jóvenes, en calidad de ciudadanos responsables, puedan intervenir y aportar en procesos de toma de decisiones institucionales, para que con ello fortalezcamos lazos de confianza entre autoridades y ciudadanía. Si los jóvenes no participan y fallan ahora que no tienen mayor peso en sus hombros, lo harán cuando muchos dependan de ellos. El momento de las ideas frescas, ha llegado. Nos toca.
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