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Ecuador, Haití y el Alba de nuevo contra la CIDH

Redacción
30 de mayo, 2014

Los autócratas de nuestra región no toman ningún descanso, eso lo demuestran los 16 años de represión y dictadura en Venezuela, el caradurísmo de Daniel Ortega en Nicaragua y el autoritarismo “ilustrado” de Rafael Correa. 

Los esfuerzos de estos reyezuelos tropicales no se limitan a controlar todos los poderes e instituciones, limitar la libertad de expresión y criminalizar la protesta en sus países, su labor también es regional y global. Ejemplo claro es como han llegado a inutilizar a la ya poco funcional OEA o como se protegen mutuamente en la ONU y llegan a intercambiarse postulaciones para cargos de derechos humanos con los mayores violadores de derechos humanos. 
Uno de los objetivos claros de ataque de los países del Alba, en particular Venezuela y Ecuador, ha sido el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Venezuela ha sido constante en tratar de controlar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) negándole las visitas al país, forzando la elección de un nuevo Secretario Ejecutivo, logrando nombrar a dos comisionados/as que procuraron sistemáticamente entorpecer las labores de la CIDH (Freddy Gutiérrez y Luz Patricia Mejía), para luego simplemente salirse del Sistema denunciando la Convención Americana sobre Derechos Humanos para evitar que casos de ese país lleguen al Sistema. Esta salida ha demostrado ser un error táctico de Venezuela porque ha perdido la capacidad de continuar conspirando desde dentro del sistema, error que no ha cometido Ecuador. 
Ecuador por otra parte ha sido también constante en los ataques contra la CIDH, ha enfocado más su estrategia contra la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión. Por más de tres años Ecuador lidera un esfuerzo de impulso supuesto “fortalecimiento” al Sistema y en particular a la CIDH, con la complicidad interna de José Miguel Insulza, Secretaria General de la OEA y algunos personeros de su entorno. Numerosas reuniones en diversos países y sesiones especiales de la OEA con el sólo fin de limitar la actuación de la CIDH. Para ello logro complicidades de Colombia y Brasil (además del grupo Alba). La estrategia regional fue encabezada directamente por el mismo presidente Rafael Correa e implementada por su canciller Ricardo Patiño. 
En el 2013 Ecuador fue derrotado en tres oportunidades, la primera en la sesión especial orientada a tomar medidas para “fortalecer” el sistema celebrada en Washington DC en marzo, luego en sus intento de reabrir el tema en la Asamblea General de la OEA en Guatemala en Junio de ese mismo año y por último la derrota para las aspiraciones de Ecuador, respaldada por Bolivia y Venezuela, de imponer a su propio comisionado ante la CIDH. Parte de esas derrotas fue lo obvio de las intenciones del Ecuador y su autoritarismo en las presiones contra el Caribe, lo que al final produjo una reacción contraria de muchos países, Brasil y Colombia entraron en razón y el Caribe se opuso a los planes de Ecuador. 
Por supuesto que un “No” para los autoritarios es simplemente un llamado para continuar tratando de imponer a la fuerza. Ecuador no ha cesado en su intento por destruir la CIDH, reunión tras reunión y ha seguido tratando de avanzar. Como se dio cuenta de la necesidad de sumar al Caribe en su estrategia decidió ir por el país más similar en cuanto a la visión autoritaria y estableció una alianza con el presidente Michel Martelly de Haití. 
De allí ha venido sosteniendo reuniones bilaterales y promovió una reunión en Uruguay el 22 de enero de 2014 para proponer abrir nuevamente el tema de las reformas a la CIDH para su fortalecimiento. Ecuador trato de convencer a Uruguay y Argentina de la posibilidad de mover la sede de la CIDH de Washington a Montevideo o Buenos Aires. 
Una vez evaluados los costos y los impactos para sus países, Uruguay y Argentina, al igual que el resto de los países Latinoamericanos rechazaron la idea. Sólo pensar la movilización de millones de expedientes y tener un foco de posibles protestas en sus capitales han desmotivado a cualquier país para ofrecer un cambio de sede para la CIDH. Lo ridículo de la decisión de la reunión de Uruguay es pedirle al secretariado de la CIDH que evalúe la mudanza del Secretariado a donde sea. 
Ecuador logra en Haití el aliado perfecto, por un lado el Caribe tiende a votar en Bloque, con lo que se asegura que no lo derrotaran de nuevo en una nueva votación en la OEA y por otro lado la desesperación por llamar la atención a Martelly y su necesidad de fondos de cooperación lo motivan a ofrecer la sede para la CIDH en Haití. Para Ecuador y el Alba, la mudanza de la sede de la CIDH en Haití es neutralizar el Secretariado dada la dificultad de la mudanza, lo limitado de las condiciones de Haití, lo complicado de los vuelos y las condiciones poco democráticas del gobierno. 
Haití y Ecuador planifican luego de la reunión de Montevideo una nueva estrategia y convocan entonces a la IV conferencia de Estados parte del Pacto de San José el 26 y 27 de Mayo de 2014, pero se da cuenta que siendo así no podría participar Venezuela ya que no es parte luego de su denuncia, así que amplían la reunión para Estados Parte y gobiernos invitados, dejando por fuera por supuesto a las organizaciones de la sociedad civil. 
A nadie sorprende las decisiones tomadas en esa reunión expresadas en la Declaración de Petion-Ville, Haití, del 27 de Mayo de 2014, entre las cuales se encuentra proponer en la OEA el cambio de sede de la CIDH para Haití para el 2015, pero en el proceso mudar las sesiones y audiencias de la CIDH a Uruguay y México. En particular, Ecuador logra convencer a los demás gobiernos (salvo México y Costa Rica) de proponer supuestas “mejoras” al Sistema orientadas al “fortalecimiento” del mismo, dentro de ellas se encuentra: 
•Propuesta de cambio de sede a Haití a partir del 2015 (con el respaldo de Ecuador y el Alba y bajo posibles promesas de financiamiento) 
•Avanzar en propuestas para adaptar la Convención para permitir la incorporación de estados del Caribe 
•Establecer un Grupo de Trabajo encabezado por Bolivia que proponga reformas a las Relatorías Especiales de la CIDH y dar distribución equilibrada de fondos a las mismas y reformar sus funciones; esto claramente en un esfuerzo endulzado para simplemente limitar el trabajo de la Relatoría Especial de Libertad de Expresión. 
•“Solicitar a la CIDH que realice una revisión rigurosa de las fuentes y metodología empleadas para la realización de todos los informes de las relatorías, y que adopte un código de conducta que sea aplicado por todos los Relatores” nuevamente en el intento de eliminar la posibilidad de los relatores de hacer cualquier informe que critique la situación en algún país, las relatorías pasarían a ser meramente referenciales. 
•Limitar y controlar el financiamiento de la CIDH: “Profundizar el análisis con el objetivo de que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, sea financiado exclusivamente por los Estados miembros de la OEA. Mientras este objetivo se logra, se promoverá la creación de un Fondo único para la recepción de contribuciones extra presupuestarias, que deberían ser asignadas de acuerdo a un programa de trabajo previamente aprobado por los Estados” 

Los únicos Gobiernos que acertadamente han señalado que estas propuestas “NO SON VINCULANTES” y la reunión fue informal fueron México y Costa Rica. 

Obviamente ahora la pelea será en la Asamblea General de la OEA a celebrarse del 3 al 5 de junio de este año en Asunción, Paraguay, donde E
cuador y Haití llevarán estos puntos a la Asamblea buscando la aprobación de los cancilleres o jefes de delegación dentro de la misma OEA con lo que daría formalidad a las estrategias de asesinato de la CIDH tomadas en Petion-Ville. 
La CIDH y el Sistema mismo estarían heridos de muerte si estas medidas se aceptan puesto que pasaría a ser un mecanismo de consulta y asesoría de los Estados, perdiendo toda forma de independencia y pudiendo ser controlado por los autoritarios de la región. La defensa institucional de los derechos humanos pasaría a una ilusión referencial. 
Lo que queda del 2014 y el 2015 representa un reto para Rafael Correa, a lo interno tratará mediante la reforma constitucional o si no seguirá los pasos adelantados en Nicaragua y Bolivia del uso de los jueces controlados para interpretaciones a la medida que permitan la re-re-elección indefinida y en la región a la lucha por el control de la CIDH. Otros autoritarios probaran suerte como es el caso de Evo Morales y continuará el conflicto de Venezuela. 
Continúan los tiempos muy difíciles para la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos en nuestra región, para muchas organizaciones será una lucha desigual, sin recursos, con pocos expertos y luchando contra los intereses y el poder de varios gobiernos y con una OEA francamente debilitada con un Secretario General inútil que además está finalmente de salida. Esperemos que la Asamblea de la OEA del 2015 sea con otro Secretario General menos entreguista, porque será una lucha difícil por el Sistema.