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Nos hemos acostumbrado y nos seguimos acostumbrando

Redacción
21 de julio, 2014
Es terrible, espantoso, pero sin quererlo poco a poco nos hemos ido acostumbrando y nos seguimos acostumbrando a que día a día en los medios de comunicación se nos informe que fueron asesinados como mínimo quince guatemaltecos en toda la geografía de este maravilloso país que se ensangrienta estúpidamente. 
Nos hemos acostumbrado a que se asesine a un chofer de camioneta a su ayudante, o a un piloto de Tuc Tuc, y que sólo lo lamente su familia y en algunos casos sus colegas que efectúan un paro simbólico y un día después aquí paz y después gloria. Y el Ministerio Publico (MP), la Policía Nacional Civil (PNC) o la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) todos ‘Bien Gracias’. Todos, absolutamente todos, saben y nosotros también sabemos que han sido asesinados por no pagar extorsiones. Pero nadie hace nada. Y nosotros, la sociedad guatemalteca en general, pues nos hemos acostumbrado. 
Pero no nos hemos acostumbrado sólo a eso, nos hemos acostumbrado y nos seguimos acostumbrando a que se extorsione a choferes, de camionetas, a dueños de tiendas, a las empresas distribuidoras de toda clase de productos, alimentos, bebidas, medicinas y lo que imaginarse usted pueda. Pero la cosa es peor, aquí se extorsiona, secuestra, roba asalta, viola y ultraja de todas formas a hombres, mujeres, niños, ancianos sin que alguien haga algo. Nos hemos acostumbrado a que la ley no se respete, pero no solo la violación del Código Penal que implica matar o robar no, aquí no se respeta ni el límite de velocidad en los vehículos, ni las paradas de los autobuses, ni la vía en que deben conducirse los vehículos, es decir ni el Reglamento de Tránsito. 
Pero es peor y nos hemos acostumbrado a que la ley no se respete y nos hemos acostumbrado a que se capture a un delincuente y que sea liberado en pocos días. Tristemente nos hemos acostumbrado a que el sistema de justicia del país no funcione, que se litigue en los medios para llamar la atención sobre un caso y ver si así algo bueno sucede. Nos hemos acostumbrado a decir, y lo aceptamos, que el oriente del país está en manos de los narcotraficantes y que el sistema de justicia esté maniatado ante esto. 
Pero allí no termina la cosa. Nos hemos acostumbrado que las carreteras del país estén hechas un desastre y nos hemos acostumbrado a hablar de los grandes negocios relacionados con la infraestructura del país. También nos hemos acostumbrado a los asaltos en las calles de la ciudad, sin discriminación de zonas de la capital, pero también en las carreteras de todo el país nos hemos acostumbrado a que se roben camiones que nunca aparecen, así también nos hemos acostumbrado a que se capture un camión cargado de cocaína, valorado en cientos de millones, pero que nunca se sepa quién es el dueño del furgón ya sea que se capture en un puerto o carretera o que se allane una bodega donde haya droga pero nos hemos acostumbrado a que no se diga ni de quien es el camión o la bodega. 
Nos hemos acostumbrado a que en los hospitales no haya medicamentos según denuncian los médicos y empleados del sistema hospitalario del país. Y también nos hemos acostumbrado a que estos vayan a los paros o huelga para así llamar la atención sobre el problema. También nos hemos acostumbrado a que se repitan los problemas del fertilizante en Agricultura, en la pésima situación de la educación pública. Ya nos hemos acostumbrado a vivir en este desmadre.