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Una historia como muchas

Redacción
22 de julio, 2014

En una conversación el otro día escuchaba la historia de un emprendedor como muchos otros en Guatemala. 

Una persona que trabajaba en un club deportivo, pero vivía en las afueras de la capital. Por años venía en camioneta desde su casa y se bajaba en la terminal. Muchas veces llegaba allí antes de las 5 de la mañana. Entonces observaba el movimiento de gente entrando a la terminal, que según pudo percatarse iniciaba desde las tres de la mañana. 
Él veía una necesidad clara en toda la gente que llegaba allí tan temprano, empezando por él mismo. Como habían salido de su casa tan temprano no habían podido desayunar. Entonces pensó: “¿y por qué no pongo un pequeño negocio en el que pueda vender productos que puedan satisfacer ese hambre? 
Tomó una decisión empresarial: empezar en pequeño con un puesto vendiendo una lista limitada de productos. Después de unas semanas decidió quedarse únicamente con tres productos: jugo de naranja recién exprimido, ricos panes con frijol y café caliente. Los años han transcurrido y su negocio ha crecido, el volumen de panes que vende por día es de varios miles. Hoy existen varios otros pequeños negocios que están abiertos a esa hora y también venden comida. Es una “avenida” de negocios relacionados con satisfacer esa necesidad para los miles de personas que viajan todos los días desde lejos y hacen parada en la terminal. 
Cuando escuchamos historias como esta pensamos cómo “observar” resulta ser una de las habilidades más importantes en un emprendedor. Lo primero es tener ese “ojo” para ver oportunidades. Me pregunto cómo ninguno de esos miles de personas que transitan por el mismo lugar todos los días se dio cuenta de esta necesidad. 
O quizás algunos vieron esta como una posible idea de negocio pero no hicieron nada al respecto. … En cambio él decide tomar acción, segundo elemento vital del proceso emprendedor. Hace que pase, empieza pronto y barato. Una buena forma de empezar: arriesgando poco pero reaccionando rápido a esta necesidad. 
Cualquiera podía hacer esa idea de negocios, es sencilla y por ello de hecho la han copiado. Pero sus jugos, cafés y panes con frijoles deben ser muy sabrosos, se sirven calientitos, justo allí en el lugar donde estas personas se bajan del bus, además nunca falla. Y el negocio sigue creciendo porque él, como buen emprendedor, sabe satisfacer esas necesidades específicas de sus clientes. 
Cuando escuchamos estas historias pensamos lo interesante que es observar cómo el proceso del emprendedor y su acción se dan en forma natural dentro de las leyes del mercado. Allí en lo más sencillo del emprendimiento prevalecen los principios básicos, que él sin duda tiene claros. Aquí menciono algunos que nunca debemos olvidar: 
•“No hay forma de subsistir como empresario si no sirves a tus consumidores” 
•“Si lo estás haciendo bien y tienes un negocio próspero, la competencia vendrá” 
•“La competencia te hará mejor cada día, por buscar superarla”
•“Los clientes te serán fieles, mientras sigas dándoles lo que a ellos les gusta” 
•“Tu negocio existirá, siempre y cuando estés generando valor agregado para los clientes y ganancias para ti” 
•“No pretendas resolver todos los problemas o necesidades del cliente, ¡enfócate!” 
•“Menos es más, escoge los productos que realmente agregan valor” 
•“Cumple lo que prometes, nunca le falles a tu cliente y él no estará interesado por buscar a quien más comprarle” 
Así que podemos aprender grandes lecciones de estas muchas historias, sencillas pero productivas que nos rodean todos los días.