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Mucho ruido y pocas nueces

Redacción
21 de enero, 2015

Hemos sabido de atentados contra el derecho de expresarse libremente de colegas del periodismo, pero no somos capaces de reaccionar. En Francia fue espontánea la movilización de miles de personas luego del atentado contra el semanario Charlie Hebdo, pero en Guatemala estamos tan acostumbrados a que “nos ocurran” estas cosas que no somos capaces de reaccionar masivamente.

Somos una sociedad apática, creyente que “nada va a cambiar” o que debe ser “alguien más” el que genere ese cambio. Esa es precisamente la fortaleza de aquellos que atentan contra cualquiera de nuestros derechos: nuestra apatía social.

Lo que está sufriendo ahora colegas como Pedro Trujillo es un ejemplo de lo que nuestros pseudo-líderes nos ofrecen. Pero en Guatemala podemos ver ejemplos de violación de derechos a diario en el sistema de salud o educación, o con el robo de nuestros impuestos por prácticas corruptas… pero no somos capaces de reaccionar.

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Eso sí, las redes sociales y páginas de opinión se llenan de comentarios, pero no somos capaces de entender el poder social que tendríamos de cambiar las cosas si nos movilizáramos masivamente contra los corruptos, contra los que quieren callarnos o contra aquellos que llegan a la administración pública a servirse de ella.

Hasta que no entendamos el poder que como individuos tenemos para cambiar la situación en Guatemala no desarrollaremos el poder de acción para configurar un escenario diferente para cada uno de nosotros… mientras tanto, ¡sólo hacemos mucho ruido!

@MarizzaHerrera

Mucho ruido y pocas nueces

Redacción
21 de enero, 2015

Hemos sabido de atentados contra el derecho de expresarse libremente de colegas del periodismo, pero no somos capaces de reaccionar. En Francia fue espontánea la movilización de miles de personas luego del atentado contra el semanario Charlie Hebdo, pero en Guatemala estamos tan acostumbrados a que “nos ocurran” estas cosas que no somos capaces de reaccionar masivamente.

Somos una sociedad apática, creyente que “nada va a cambiar” o que debe ser “alguien más” el que genere ese cambio. Esa es precisamente la fortaleza de aquellos que atentan contra cualquiera de nuestros derechos: nuestra apatía social.

Lo que está sufriendo ahora colegas como Pedro Trujillo es un ejemplo de lo que nuestros pseudo-líderes nos ofrecen. Pero en Guatemala podemos ver ejemplos de violación de derechos a diario en el sistema de salud o educación, o con el robo de nuestros impuestos por prácticas corruptas… pero no somos capaces de reaccionar.

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Hasta que no entendamos el poder que como individuos tenemos para cambiar la situación en Guatemala no desarrollaremos el poder de acción para configurar un escenario diferente para cada uno de nosotros… mientras tanto, ¡sólo hacemos mucho ruido!

@MarizzaHerrera