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La Bancada “Gay”.

Redacción
23 de junio, 2015

Si hay un movimiento social dinámico, tenaz, prospectivo y que está cambiando el mundo, sin duda ese es el movimiento LGBT. El mismo Papa Francisco ha dado muestras de dar un giro al tono en que la Iglesia Católica se refiere al tema. Algunos países considerados “poderosos” incluyen ya, específicamente, dentro de sus líneas de política internacional el apoyo a los derechos humanos de la comunidad LGBT. Al mes de febrero 2015, la unión civil entre personas del mismo sexo es legal en 37 de los 50 estados de la Unión Americana. Apenas la semana pasada, la Suprema Corte de Justicia de México, emitió un fallo considerado histórico al reconocer las uniones entre parejas homosexuales. En Irlanda, un territorio históricamente católico, aquello fue aprobado en el mes de mayo pasado.

¿Cuánto ha avanzado en Guatemala el reconocimiento y apoyo de los derechos humanos de la comunidad LGBT? De acuerdo a un destacado activista como Jorge López Sologaistoa, Director de OASIS, la respuesta es: mucho. Pero añade que no ha sido a la velocidad necesaria, que ayude a amortiguar el sufrimiento humano a las personas de este colectivo. Lo dice alguien con la experiencia de cuatro lustros dedicados a promover el cambio social y los derechos a favor de la comunidad LGBT. Carlos Romero, Director Ejecutivo de REDNADS, señala que aunque hay cambios tanto en Guatemala, como en el mundo, lo que estamos viendo son “cambios a partir de los medios y figuras que están promocionando su homosexualidad o su identidad de género. Son cuestiones mediáticas fuera de contexto que no indicen políticamente y que no ahondan en las vulnerabilidades LGBT… esos actos mediáticos están muy separados de la agenda de las políticas públicas y avance de los derechos humanos de la comunidad LGBT”.

¿En este contexto, qué podemos esperar u observar en torno a la participación política de personas de la comunidad LGBT? Bueno, en una sociedad tan conservadora y con altas dosis de mojigatería como la nuestra, resulta interesante observar que, en base a datos del estudio de Cultura Política de la Democracia en Guatemala y las Américas, la opinión favorable para la postulación de homosexuales a cargos públicos en nuestro país, es del 29.8%. Es verdad, todavía es una de las más bajas en la región. En América Latina el promedio regional de apoyo es de 41%. Pero la tendencia a favor parece ir aumentando y es cuestión de un poco más de tiempo para ver en las papeletas electorales a candidatos que reconocen abiertamente una orientación sexual e identidad de género, diferente a la heterosexual. Sé, al menos de un partido político, que tiene en su Comité Ejecutivo Nacional a personas de la comunidad LGBT y que los estarían postulando a cargos como una curul en el PARLACEN, en las próximas elecciones 2015. Claro, aquel partido y sus candidatos tampoco publicitan mucho el asunto. Por su parte, Carlos Romero, de REDNADS, me indica que el partido Encuentro por Guatemala, EG, de Nineth Montenegro, tiene dentro de su directorio a una persona de la comunidad LGBT, pero ojo que lo reconocen, por su capacidad y liderazgo.

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En Guatemala, aquellos partidos y políticos ubicados en el espectro de la “izquierda” ideológica, parecen ser los más proclives a apoyar la agenda de derechos humanos de la comunidad LGBT. En el marco del ejercicio de foros cívicos denominado “Café Diverso”, promovido por REDNADS, partidos como EG, WINAQ, MNR y Convergencia, han dejado constancia de su apoyo a este colectivo social. Los “partidos grandes”, que encabezan encuestas y aquellos más hacia la “derecha”, sencillamente no han llegado a aquellos foros cívicos y alguno, incluso, han llegado a devolver la correspondencia de invitación indicando que ellos no tienen nada que ver con “esos temas”.

Soy de la opinión que el debate en torno a los derechos humanos y la participación política de la comunidad LGBT seguirán aumentando y logrando más cambios. Nos guste o no, y aunque, ahora, a la mayoría en el país este tema le genere “roncha”. Lo digo sobre lo base de estudios del año 2014 que indican que, en Guatemala, el grupo de jóvenes entre los 18-25 y 26-35 años, son los dos grupos de edad más proclives a apoyar, por ejemplo, el “matrimonio gay” (14% y 11.8%, respectivamente) y que en el país, un 70% de la población es menor de 30 años. Y es que, también, a nivel regional, los jóvenes son, por mucho, el grupo de edad que está a favor de las uniones del mismo sexo. Un dato más, la juventud en Guatemala -15 y 29 años- seguirá teniendo un peso poblacional importante de alrededor del 30% hasta el año 2030. En resumen, la edad es una variable importante y determinante, en materia de opinión favorable a la agenda LGBT.

Por ahora, y en relación a la participación política de personas LGBT en el país, López Sologaistoa me decía: “En Guatemala hemos tenido Ministros de Estado, Alcaldes, Diputados y hasta Presidentes y Primeras Damas que son homosexuales (hombres y mujeres), pero no nos han servido absolutamente para nada. Es como lo inservibles que han sido los ministros de cultura indígenas o como la vicepresidenta mujer… o las diputadas (con algunas concretas excepciones que han tratado de hacer algo pero que no han podido). La política en Guatemala es una obra de teatro”. No obstante lo anterior, creo que la velocidad del cambio en materia de participación en cargos de elección popular de personas de la comunidad LGBT puede ir aumentando en los siguientes años en el “teatro político” del país. Quizá hasta se conforme, en un futuro no muy lejano, un grupo de parlamentarios que reivindique la frase de “Good As You”, es decir una “bancada gay”…

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