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Los monstruos silenciosos

Redacción
23 de enero, 2016

Si queremos evitarnos una gripe lo mejor será tomar un antigripal, abrigarnos bien y estar en contacto constante con la vitamina C. Si queremos un estómago libre de parásitos pues nos dedicamos a ser cuidadosos con nuestros alimentos y mantener la higiene siempre requerida en la vida. Pero, qué pasa cuando la enfermedad que tenemos ni siquiera puede ser evitada y está alojada en nuestras mentes, corazones y almas.

Hablo de los trastornos psicológicos como la bulimia y anorexia. Situaciones que aunque antes vistas nunca con tanta frecuencia. La bulimia, conocida como “Mia” en internet y en el mundo quienes la padecen, es cuando una persona come exageradamente y luego debido al sentimiento de culpa recurre a laxantes, diuréticos o el vómito inducido para no ganar todas las calorías de los alimentos ingeridos. “Ana”, como es conocida la anorexia ocurre cuando ante el temor de engordar se rechaza la comida. Ambas desembocan en serios problemas en el sistema digestivo, cardiaco y desnutrición o anemia.

Y qué puede llevar a una persona hasta lo que parece una condena pues es gracias a no encajar en un modelo de “cuerpo perfecto”. (El cual está de más decir: no existe) Son Ana y Mia las que parecen ayudar a llegar a la meta de ser delgadas y perfectas. Aunque estos trastornos no discriminan, pues se da en ambos géneros y a cualquier edad, suele afectar más a las adolescentes. Y claro, ocurre en esta etapa porque todos buscan la aprobación en todo y la apariencia física no es la excepción.

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Algunos quieren nombrar princesas a Ana y Mia, pero yo las nombro monstruos y además silenciosos. De esos que llegan por detrás sin que nos demos cuenta y luego nos tienen en lo más profundo de un calabozo frío y oscuro, en donde con frecuencia nos creemos solos, pero no es así. Suele ser difícil para el entorno descubrir que alguien lleva una de estas cargas en la espalda, sobre todo al principio. Entonces la mejor manera de combatirlas será comprender y haciendo que los demás también lo hagan, que cada cuerpo es distinto. Que si bien es importante tener un peso ideal, I D E A L, por cuestiones de salud esto no es indispensable para lograr todo aquello que nos propongamos en la vida.

Decidí escribir de este tema porque he visto luchar a una persona muy querida desde hace seis años en contra de estos monstruos y en parte también en contra de sí misma. Y hoy quiero decir que si usted conoce a alguien que padece de estos trastornos o si usted los sufre: ¡Hay que seguir luchando! Cada día es una batalla y un nuevo reto que habrá que superar. No hay que tener miedo de pedir ayuda, es necesario para que todos aquellos que le tienen aprecio pueden batallar a su lado. ¡Nunca hay que dejar de luchar!

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