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Taracena y las “bonitas sorpresas”

Redacción
24 de enero, 2016

Aquella entrevista que ofreció el presidente Jimmy Morales a un medio escrito, a pocos días de asumir el poder, generó cierto grado de expectativa. En ella ofreció “bonitas sorpresas” desde el día que tomara posesión. El discurso, como lo comenté la semana pasada, tuvo elementos rescatables y positivos. Sin embargo, a casi dos semanas de gobierno, las sorpresas han sido pocas.

Esto no ha sido el caso en el Congreso. La llegada de Mario Taracena a la presidencia de dicha institución le ha dado una nueva dinámica. Primero, el experimentado diputado hizo pública la planilla de la institución. Gracias a esta información los guatemaltecos confirmamos lo ya sabido: los sueldos en el Congreso son exorbitantes e insostenibles financieramente.

Taracena no se quedó allí. Unos días después, con el respaldo de la junta directiva, decidió congelar las contrataciones en el renglón 011 y no dar el aumento de 10% anual establecido en el pacto colectivo. Sin duda, una medida muy popular entre la ciudadanía, pero poco popular a lo interno del Congreso.

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La última “bonita sorpresa” fue la propuesta de reforma a la Ley Orgánica del Legislativo. Los elementos de la iniciativa parecen positivos. En primer lugar, se enfocan en disminuir el transfuguismo, dándole al partido y no al diputado, las posiciones en juntas directivas y comisiones. Además prohíbe la creación de bloques independientes. Estas medidas son interesantes pero no necesariamente acabarían con un problema sistémico como lo es el constante cambio de partido.

También se pretende limitar el uso de las interpelaciones para que no sean utilizadas como mecanismo de bloqueo de agenda legislativa. Se establecería un número máximo de sesiones que puedan ser utilizadas para este propósito.

Por otro lado, se propone disminuir la cantidad de asesores, ujieres y conserjes disponibles para cada partido y diputado. Las personas contratadas tendrían que pasar por un proceso de oposición, lo que en teoría evitaría la llegada de activistas de partido o familiares de políticos al Congreso.

Por último, la iniciativa busca la representación proporcional en las comisiones. Es decir, que cada comisión refleje el porcentaje de participación de cada partido en el Congreso. Esta medida tendría como objetivo eliminar las negociaciones espurias para asignar comisiones, pero a la vez, podría garantizar un espacio a los partidos pequeños. Esto no necesariamente podría resultar en algo positivo si la fragmentación conduce a falta de acuerdos.

Ciertamente, los cambios no son revolucionarios pero muestran un Congreso muy diferente al de inicios de 2015. Los proponentes de la reforma buscarían aprobarla de urgencia nacional, con lo que demuestran una verdadera intención de obtener un resultado.

Lo sucedido en el Congreso tiene otros efectos. Uno de ellos es poner presión al Ejecutivo para que también afronte la lucha contra la corrupción y los abusos dentro del Estado. En efecto, pareciera que Jimmy Morales, el designado por la ciudadanía para luchar contra el sistema tradicional, se ha quedado rezagado y ha perdido terreno ante un político “tradicional” como Mario Taracena.

El presidente deberá hacer honor a su palabra y sorprender a los guatemaltecos con medidas contundentes en contra de las malas prácticas en el Estado. Irónicamente, el partido perdedor de las elecciones, la UNE, ha dado los primeros pasos en esa vía dentro el Congreso. ¡Quién se hubiera imaginado que Taracena era el que traía las bonitas sorpresas!

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