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¿Queremos ser más ricos o menos desiguales?

Ramon Parellada
13 de octubre, 2016

¿Qué prefiere Ud. ser más rico o que todos seamos iguales?  La pregunta es relevante porque considero que esta es la que divide a una sociedad que disminuye rápidamente la pobreza porque opta por un rápido crecimiento en comparación una sociedad que trata de redistribuir la poca riqueza que se crea para tratar de hacer una sociedad más igualitaria.  Mi respuesta es sin duda ser más rico porque una sociedad donde hay más ricos independientemente de si hay o no desigualdad, todos estaremos mejor y la pobreza disminuirá más rápidamente.

Nadie muere de desigualdad pero si de pobreza. Por ello hay que buscar disminuir la pobreza más rápidamente.  Un gran crecimiento económico causa un mayor nivel de vida a los habitantes de un país.   ¿Por qué no crecemos más en Guatemala?  ¿Somos haraganes?  Yo creo que no pero sí creo que hay una enorme confusión en este tema puesto que mucha gente que tiene influencia en el Congreso y en el gobierno, incluso en el sector privado, terminan aceptando cualquier medida redistributiva sin considerar su efecto en el largo plazo y sobre toda la población como diría Henry Hazlitt.  Cada vez que hay una regulación o se trata de implementar una política económica o social hay que analizar su efecto no sólo del corto plazo sino en el largo plazo y tampoco cómo afecta a un grupo sino a la totalidad de la población.

Las políticas en favor de la eliminación de la desigualdad no sólo han demostrado ser equivocadas sino que frenan el crecimiento económico.   Y justamente hay algo maravilloso en el crecimiento económico ya que en palabras del profesor James Gwartney, “por primera vez desde el surgimiento del crecimiento económico sostenible aproximadamente hace 200 años, la desigualdad del ingreso a nivel  mundial ha caído y la pobreza e ha reducido a un nivel históricamente más bajo”.  Esto ocurre justo en un mundo donde la libertad económica está en su punto más alto.

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¿Existe algún país en Latinoamérica que lograra un crecimiento mayor al 7% en términos reales en forma sostenible?  Sí, es Chile y podemos aprender algunas cosas de ellos.  Después del enorme fracaso y gran destrucción de la economía durante el régimen de Allende, los chilenos optaron por el libre mercado.  Lo primero que hicieron fue apretarse el cinturón y reducir enormemente los gastos del gobierno.   También redujeron los impuestos, sobre todo al capital y sobre la renta.  Lograron la desregulación de muchas actividades privadas.  Esto hizo que volvieran a funcionar empresas que por la excesiva legislatura había dejado de producir.  El comercio exterior se abrió al exterior pasando de una economía cerrada a una economía de las más abiertas del mundo.  Se prohibió al Banco Central otorgarle préstamos al Gobierno (cosa que también se ha logrado en Guatemala).  También hay una norma constitucional que obliga a aquellos diputados que proponen un gasto del gobierno para ciertos proyectos a que se hagan responsables de identificar las fuentes de financiamiento del mismo.  Si el proyecto es aprobado y no hay ingresos entonces se debe detener el mismo hasta que se tengan los ingresos.  También se han prohibido, constitucionalmente, los déficits fiscales.  Tienen un mejor sistema de seguridad social que el de Guatemala.  Por supuesto que han tenido algunos años malos y no han escapado a crisis pero su crecimiento económico ha sido mucho mayor que el de ningún otro país de Latinoamérica.  Si no se revierten las políticas que la han llevado a un acelerado crecimiento económico veremos que pronto será una nación desarrollada.

En Guatemala, nuestro crecimiento económico en términos reales no supera el 3% desde 1980 a la fecha.  Es una verdadera pena.  Crecemos por inercia y no porque escojamos bien nuestras políticas económicas.  Buscamos todo el tiempo cómo regular la economía haciendo que el gobierno intervenga en todo, atrasando proyectos, creando burocracia y llenándonos de funcionarios y empleados públicos que no aportan nada al PIB (Producto Interno Bruto).  Más bien son una carga.  Tenemos déficit fiscal todos los años y nuestras instituciones están obsoletas porque no defienden los derechos individuales de la vida, la libertad y la propiedad como debe hacerse.  Los diputados aprueban proyectos que implican gastos pero no se hacen responsables de cuadrarlos con sus respectivos ingresos.  Y la mentalidad perdedora anticapitalista reina en nuestros políticos y funcionarios públicos debido a una constitución que amarra sus ingresos con los del gobierno y por ello su visión cortoplacista les hace proponer continuamente paquetes fiscales que cambian las reglas del juego cada cuatro años, siempre tratando de ver cómo suben alguna tasa o inventan un nuevo tributo.

         Podemos lograr un mayor crecimiento económico.  Debemos asegurar que nuestras instituciones velen por los derechos individuales.  Esto no sólo nos hará mejorar nuestro nivel de vida sino que además podemos estar tranquilos que una sociedad que respeta la vida, la libertad y las pertenencias de todos sus miembros es una sociedad que tiene superioridad moral a las que no lo hacen.

República.gt es ajena a la opinión expresada en este artículo

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