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Reflexiones sobre Fidel

Betty Marroquin
30 de noviembre, 2016
Pocas figuras han sido tan controvertidas y han polarizado pasiones como Fidel Castro. Una parte del mundo lo ama y la otra lo desprecia, cuando no lo detesta. Seguramente hemos escuchado reportajes interminables sobre la maravillosa utopía socialista de Fidel, sobre su revolución cubana, sobre las bondades de su comunismo, y hemos leído, más halagos que otra cosa, en medios locales e internacionales.  Salta a la vista que la tendencia socialista en el mundo es fuerte y clara, al menos en cuanto a los medios se refiere.
Fidel Castro fue un comunista de Rolex.  Un hombre que hundió un país que era considerado la perla de las Américas, el París del Caribe, en el atraso y la miseria.  Quienes ven a Cuba como algo hermoso, son quienes encuentran pintoresco su atraso físico, aman su música, gustan de sus playas, y en el caso de los europeos, sus mulatas guapísimas y sexys. Olvidan que tiene unos índices altísimos de SIDA y es un paraíso de la pornografía. Ah, pero tiene muy buenos hospitales.  No se detienen a pensar que de lo que pagan en esos hermosos hoteles de las grandes cadenas que desde hace años operan en las playas cubanas, lo que le queda a los cubanos que allí laboran no es nada.  Y son quienes fuera de cuba abogan por el respeto y el incremento al salario mínimo.  Irónico es decir poco.
Fidel Castro estaba casado con la tía de los Congresistas Diaz-Balart, que lo aborrecen.  Cuando triunfó como dictador, la hizo morder el polvo.  Tuvo cuanta amante se le antojó, como buen dictador, y vivió como rey llegando a acumular una fortuna multimillonaria.  Admirable, sin duda, enriquecerse sin trabajar, a costa de la miseria ajena. Todo gracias a una labia de encantador de serpiente y un carisma verdaderamente singular.
Su hija vive en París desde hace mucho, como la heredera multimillonaria que es, cual princesa, no precisamente con la austeridad y el decoro que uno esperaría de una mentalidad con “profunda conciencia social”.  Risible, sin duda.
Si Cuba hubiese sido el paraíso que pintan, y Fidel el dictador digno de imitación que alaban, pregunto, porqué la gente arriesgaba terminar en las fauces de los tiburones que pueblan el Atlántico buscando la libertad en los tan odiados Estados Unidos de América.  Si Cuba era tan maravillosa, porqué no era la primera productora de algo, porqué tanto atraso. Ah, dirán quienes lo defienden que fue por culpa del embargo de los USA contra Cuba.  Si así fuera, no tendrían los mega hoteles que tienen y Castro no sería multimillonario.  Porque dinero de Monopoly, no es.
Los políticos que aman a Fidel son los que salvarían por tener su cuenta bancaria.  Hipócritas que hablan de conciencia social pero quieren usar Rolex y viajar en primera clase.  Ejemplo perfecto, el sollozante psicópata que gobierna Corea del Norte y el parásito que está matando Venezuela.
Guatemala le debe agradecer los 36 años de guerra de guerrillas que vivimos.  La sarta de incautos que cayeron en el sueño romántico de un comunismo que ni en Rusia funcionó. Pero debemos ser justos y como no todo es enteramente macabro, si se agradecen los médicos cubanos que vinieron a ayudarnos en esa área tan delicada y frágil de nuestra precaria realidad.
Esta nueva Cuba, ahora en manos de Raúl, tendrá que abrirse mucho más si quiere subsistir.  Con el nuevo Presidente en los USA, tendrán que dar muchas más libertades a su gente, al menos tipo China. Los cubanos son gente creativa, alegre, de buen espíritu, que merecen saborear la libertad de dar rienda suelta a sus talentos.  Ojalá Cuba vuelva a ser lo que era antes de que ese engendro la mantuviera bajo su bota, ojalá las familias divididas por el océano vuelvan a reunirse, ojalá tanto preso político salga libre y pueda expresarse.  Ojalá Cuba vuelva a ser la perla de las Américas.
Republicagt es ajena a la opinión expresada en este artículo
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