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El Temprano Desencanto Hacia La Administración Morales

Redacción
10 de febrero, 2016

Estamos cerca de finalizar el primer mes con Jimmy Morales en la presidencia de la república y lo estaremos cerrando, me temo, con más sombras que luces. Si bien es cierto es muy difícil evidenciar resultados concretos luego de 30 días de gestión, no es imposible mostrar cambios: veamos el caso de Macri en Argentina, quien en sus primeras semanas tomó medidas concretas, especialmente correctivas de carácter económico, que mostraron resultados inmediatos, aprovechando así el capital político propio de cualquier nuevo gobernante durante sus primeros días en el poder. En mi columna del 5 de noviembre (http://www.republicagt.com/opinion/la-lunade-miel-politica/) analizaba que Morales, dado el momento histórico de su ascenso a la presidencia, no iba a gozar de una “luna de miel política” como otros gobernantes o a lo sumo, sería atípica.

Por esta razón, era menester que sus primeras acciones fuesen determinantes para sentar bases sólidas de una gestión positiva y para evitar desgastes innecesarios. Sin embargo, Morales ha cometido algunos errores capitales que, me parece, han generado cierto desencanto en aquellos sectores de la población (muchos que votaron por él) que compraron la promesa de “ni corrupto, ni ladrón”. Dentro de estos errores tenemos el pago del hotel donde se hospedó previo al cambio de mando, el show mediático de una dudosa donación de medicinas para luego enterarnos que algunas estaban vencidas, la mala relación con medios de comunicación y arrebatos en ruedas de prensa, nombramientos cuestionables en cargos públicos, incongruencias en su declaración patrimonial y la acogida de diputados tránsfugas en la bancada de su partido en el congreso (una práctica que personalmente encuentro deleznable). También podemos sumarles errores de omisión como el de no tomar acciones contundentes para apalear la crisis hospitalaria y la desnutrición crónica, dos problemas mayúsculos que no se pueden dar el lujo de esperar más. Dichos errores, además de denotar una preocupante improvisación en la administración pública, ciertamente han erosionado rápidamente su capital político, especialmente hacia aquellos que siempre fueron incrédulos y quienes ven en Morales una continuación de las prácticas de la “vieja política” sin vislumbrarse cambios acorde a las demandas ciudadanas en su reciente despertar.

Muchos .argumentarán que debemos otorgar a Morales el beneficio de la duda y que debemos dejarlo trabajar. La verdad es que la población ha “dejado trabajar” con mucha sumisión y subordinación a cada gobernante de turno mientras le roban en la cara. Los guatemaltecos hemos pagado un precio muy alto por haber dejado que nuestro país se nos fuese de las manos, secuestrado por una clase política que se muestra ávida en aferrarse al poder y sus prebendas. Ya no más. El presidente Morales necesita entender el momento histórico en el que ha entrado al poder y que ahora gobierna a una sociedad totalmente distinta, más anuente de su entorno, con tal vez las mejores herramientas de fiscalización ciudadana que ninguna otra generación ha tenido.

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¿Esperamos mucho de Morales y en general de nuestros gobernantes? Personalmente creo que esperamos mucho del gobierno en general. Nuestra visión paternalista del mismo nos ciega muchas veces de la realidad que quienes nos gobiernan no son seres iluminados y, en el caso de muchos gobiernos de la región, distan de ser los mejores elementos de la sociedad. Sin embargo,

La única forma de revertir esta tendencia de gobernantes nefastos es de subir el estándar de lo que esperamos de sus acciones, recordar que son nuestros recursos lo que están utilizando y que es el futuro de nuestros hijos lo que nos estamos jugando. Queda mucho por ver, pero si la tendencia se mantiene, el desencanto (por lo menos de aquellos que sembraron alguna esperanza de cambio en esta administración) hacia el gobierno de Jimmy Morales puede que se mantenga y se agudice.

Jorge V. Ávila Prera

@JorgeAvilaPrera

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