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Sueño con un país glorioso

Redacción
15 de febrero, 2016

El 28 de marzo de 1963 el Dr. Martin Luther King Jr. – activista de los derechos civiles y quien luchó en contra de la discriminación racial en Estados Unidos de América – presentó durante la Marcha en Washington para el trabajo y libertad su famoso discurso público “Yo tengo un sueño”. Este discurso fue presentado por King, Jr, ante 250,000 personas desde las gradas del monumento a Lincoln en Washington, D. C. y pedía el fin del racismo en los Estados Unidos de América. Inició su discurso haciendo referencia a que 100 años después de la Proclamación de Emancipación emitida por el presidente Abraham Lincoln el 1 de enero de 1863, los negros aún no eran libres ya que las Leyes Jim Crow exigían un trato discriminatorio y segregado para los negros. Estas leyes requerían a los colegios y transporte públicos, entre otros, a que tuvieran instalaciones separadas para blancos y negros (las personas de raza negra no podían utilizar los mismos servicios sanitarios que los de raza blanca y debían ceder sus asientos en el bus a los blancos). Un siglo antes del discurso de King, la Proclamación de Emancipación de 1863 declaraba que todas las personas mantenidas como esclavos debían ser liberados y ponía así fin a la oscura era de la esclavitud en el país del norte.

King, un pastor negro de la iglesia baptista Americana, se inspiró en el líder indio Mohandas Karamchand Gandhi –mejor conocido como Mahatma Gandhi (Mahatma significa “venerado” en Sanscrito) y en el movimiento de Desobediencia Civil que éste llevo a cabo para lograr que la India se independizara de Gran Bretaña en 1947. Según Wikipedia, “desobediencia civil” es rehusarse en forma activa a obedecer ciertas leyes de un gobierno y simboliza la violación de ciertas leyes, mas no el rechazo del sistema de gobierno. A menudo se define como resistencia no violenta. El Dr. King empezó su carrera como activista de los derechos civiles en 1955 y dedicó el resto de su corta vida a buscar una manera pacífica para que las personas negras fueran tratadas igual que las personas blancas, practicando la filosofía de desobediencia civil para buscar la abolición de leyes que fomentaban la segregación y discriminación racial. Anhelaba terminar con la discriminación racial y mejorar las terribles condiciones de vida y de pobreza en que vivían los negros en Estados Unidos. Fue asesinado en 1968, teniendo apenas 39 años de vida, por su incesante lucha por la causa en la que creía.

Yo tenía apenas un año de edad cuando asesinaron al Dr. King. Pero el hecho que realicé mi carrera universitaria en la misma universidad donde 30 años antes que yo la iniciara Martin Luther King, Jr iniciaba sus estudios de doctorado en teología despertó en mi curiosidad por su vida. Su discurso lo leí por primera vez en 1988 y desde entonces consideré que la fortaleza de sus palabras trascendían más allá de la retórica y buena oratoria. El Dr. King no era solo un gran orador, sin embargo, su discurso de 1963 fue considerado uno de los mejores discursos del siglo XX. Han pasado 53 años desde las famosas palabras del Dr. King y leyéndolas recientemente, me hacen pensar en un sueño propio, el cual sé que comparten muchos guatemaltecos.

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Sueño en el día en que todos los guatemaltecos habrán tenido la oportunidad de concluir sus estudios a nivel medio. Sueño con que algún día, los guatemaltecos preferirán iniciar y terminar estudios universitarios para convertirse en profesionales que contribuyen a su país antes de verse obligados a trabajar para contribuir con sus familias. Sueño con el día en que la elección de carreras estará basado más en las capacidades y deseos propios de cada persona y no por el temor a la carga Matemática de algunas carreras. Sueño que algún día todos los guatemaltecos contarán con las competencias de razonamiento lógico y de lenguaje que les permita convertirse en ciudadanos que aportan a su país. Sueño con que nuestros gobernantes finalmente se darán cuenta que la inversión en educación es la que mejor retorno dará al país a largo plazo y la que más contribuirá a sacar a Guatemala de la pobreza y del subdesarrollo. Sueño con que en el corto plazo la sociedad guatemalteca se unirá para lograr una educación de calidad de todos nuestros niños, dejando por un lado los intereses sectoriales y particulares. Sueño en que los hijos de mis hijos tendrán un mejor país para vivir. Sueño que por medio de un país con personas bien educadas formalmente, abandonaremos la pobreza. Sueño con contribuir proactivamente con el desarrollo de nuestra Guatemala y forjar un mejor futuro para las generaciones venideras.

Nuestro sistema educativo tiene años de estar en el abandono. Si bien es cierto que a lo largo de los años han habido algunas autoridades comprometidas con mejorar la educación, sólo lograremos mejorar cuando la sociedad entera participe y se una sin banderas ni sombreros para crear un sistema educativo eficiente que se enfoque en desarrollar excelentes ciudadanos, creativos y pensantes y no en personas autómatas y repetidoras de datos inservibles. No es un sueño fútil ni insípido. Trabajo y aporto activamente en pro de mejorar la educación en nuestro país. Muchos critican el sistema; mi perspectiva es de aportar en su construcción y mejoramiento continuo desde un ángulo de optimismo y de trabajo. Al igual que el Dr. King anhelaba una mejor vida para sus conciudadanos, anhelo que los guatemaltecos tengamos mejores oportunidades que nos permitan erradicar la pobreza, crear mejores condiciones de vida y gozar de una vida plena y de calidad. En la actualidad ya hay algunos guatemaltecos que han forjado su fama en muchas partes del mundo, tales como Ricardo Arjona (cantautor), Gaby Moreno (cantautora), Luis von Ahn (empresario informático), Oscar Isaac (actor), Erick Barrondo (atleta), Doroteo Guamuch Flores (Mateo Flores, atleta), Jaime Viñals (alpinista), Ana Sofía Gómez (gimnasta), Luis González Palma (fotógrafo), Rodolfo Abularach (artista), Aldo Castañeda (médico), Adrián Catalán (ingeniero en sistemas), Federico Lehnoff (médico e inventor del café soluble a principios del siglo XX) y otros. Sueño con el día en que el nombre de Guatemala sonará por todo el mundo a causa de miles de guatemaltecos que contribuyen a hacer de éste un mundo mejor.

Termino estos pensamientos compartiendo una frase del gran pensador y político indio y uno de quienes inspiró al Dr. King, Mahatma Gandhi (1869-1948): “Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad”.

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