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Objetivismo: las virtudes de la responsabilidad y confiabilidad

Redacción
01 de marzo, 2016

RESPONSABILIDAD

La responsabilidad es el hábito de honrar la obligación elegida, al identificar ser uno un ente volitivo y por tanto aceptar y ser consciente de ser la causa de los actos propios. Es responder plenamente por los actos realizados, siempre y cuando tengan su origen en una elección y comportamiento libre y consciente. La libertad cobra mucha importancia en este asunto, porque uno no tiene ninguna obligación de hacer nada. Todo cuanto uno hace, si es acción humana, la hace uno porque decide hacerla.

Si alguien se ve forzado a actuar de determinada manera, el responsable de dicho acto, no es quien actúa, sino quien mediante la fuerza obliga al agente a actuar.

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La responsabilidad aplica la racionalidad, la honestidad y la justicia a la acción propia, pues ésta requiere reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de los actos propios. La responsabilidad exige tener cuidado al tomar decisiones para realizar algo, pues uno se compromete con la elección. Si uno decide vivir –decisión que uno hace diario –uno es responsable de su vida y por tanto se obliga a mantenerla; si uno decide tener hijos, uno es responsable por ellos y por tanto se obliga a hacerlos florecer hasta cuando puedan valerse por sí mismos; si uno decide vivir en sociedad, es responsable por sus acciones hacia los demás y por tanto se obliga a ser benevolente, es decir, cortés, amigable, justo, digno de confianza, honrado, sincero, y sobre todo, a no iniciar la fuerza contra otro.

Cuando una persona incumple una promesa o contrato, su responsabilidad le obliga a reparar el daño a la persona que lo ha sufrido.

La persona responsable es entonces, aquella que actúa conscientemente y siendo ella la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido, responde por éste. El cumplimiento responsable en nuestra labor, sea cual fuere, nos hace dignos de confianza. La virtud de la responsabilidad exige vivir conscientemente para reconocer y responder a las propias inquietudes y las de los demás; mejorar los rendimientos en el tiempo y los recursos propios del trabajo que se desempeñe; planear en tiempo y forma las diferentes acciones que conforman una actividad general; asumir con las consecuencias que las omisiones, obras, expresiones y sentimientos generan en la persona, el entorno, la vida de los demás y los recursos asignados al trabajo en cuestión.

La responsabilidad es la aplicación de la virtud de la racionalidad al proceso de elegir y honrar aquello a que nos obligamos.

Una virtud relacionada a la Responsabilidad es la Confiabilidad.

CONFIABILIDAD

La Confiabilidad es la virtud de proyectar hacia los demás la seguridad de que uno honrará la obligación asumida, lo que les permite a los demás contar con uno.

Una persona es confiable cuando es posible confiar y depositar la confianza en ella, básicamente, porque dispone de una trayectoria notable diciendo la verdad y no engañando. Obviamente la cualidad de confiable que alguien ostente se construirá con los años y con concretas demostraciones de decir la verdad, no engañar y no defraudar, es decir con años de practicar la virtud de la confiabilidad.

En buena parte de las actividades y profesiones que desarrollamos en la vida es importante contar con esa cuota de seguridad para así poder alcanzar el fin propuesto y también poder despertar en los otros la confianza. La confianza es la creencia en que una persona será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones. La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo.

La confiabilidad es la aplicación de la virtud de la racionalidad al proceso de demostrar y asegurar honrar aquello a que nos obligamos.