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Europa vulnerable

Betty Marroquin
27 de marzo, 2016

El terrorismo, definido como el uso sistemático del terror para forzar a una sociedad a aceptar los objetivos de quien lo infunde, pareciera hoy día tener su razón de ser en su propósito mismo de infundir terror. Con todo el dolor de mi corazón, porque he sido siempre una amante del viejo continente, admito que no me sorprenden los ya múltiples ataques terroristas que están viviendo en varios países Europeos. Como escribí hace unos meses, cuando el ataque múltiple y bien orquestado en París, el terrorismo no es un fenómeno nuevo Europa. Desde los tiempos del famoso Chacal, múltiples atentados realizados por la OLP de Arafat, entre otros, se han dado en España, Francia, Italia, Alemania, Grecia, Inglaterra y otros países dentro y fuera de la Unión Europea. Pero hasta hace poco, eran un fenómeno derivado de la injerencia Europea en los conflictos en África y Medio Oriente. La vulnerabilidad que la otrora Europa fuerte y próspera está viviendo hoy es producto de una combinación de factores.

La Historia de la injerencia europea en sus ex colonias está plagada de excesos. Desde establecer fronteras arbitrarias a su sabor y antojo, sin siquiera molestarse en entender si forzaría a vivir juntos a culturas que no eran afines, o peor aún, antagónicas, abusó y faltó a los derechos humanos de sus colonos. Ese cargo de conciencia moralista hipócrita en algunos, ingenuo en otros, hoy día los ha llevado a vivir las consecuencias de su política de puertas abiertas a la inmigración desmedida que llega todos los días desde zonas de conflicto en esos mismos continentes que una vez dominó, y de hasta tan lejos como Bangladesh. Gadafi dijo que Europa debía ser conquistada por el Islam, pero que más efectivo que las armas sería la colonización. Hoy día, la mayor parte de bebés que nacen en Europa son hijos de musulmanes, y me consta que se reproducen con gran entusiasmo, por decirlo delicadamente. He visto madres musulmanas con un niño de menos de dos años en brazos, uno de más o menos 9 meses en el carruaje, uno de aproximadamente 3 años en la mano y embarazadísimas del cuarto hijo. Todos nacidos en, por ejemplo, Italia. Que alguien me diga que esa no es una forma de colonizar cuando la faz de Europa está cambiando.

Lo triste del caso es que la evidencia nos demuestra que aún cuando han nacido en Europa y poseen la nacionalidad del país donde dejaron el umbilical, muchos de esos jóvenes musulmanes son indoctrinados y sus corazones envenenados desde temprana edad, y odian al país que los vio nacer. Si no es así, como explicamos los ingleses, franceses e italianos que naciendo en Europa, recibiendo los beneficios sociales que incluyen el acceso a la educación, se han unido a ISIS y Al Quaeda, sin importarles que dejen atrás. Esto sucede en los Estados Unidos también, donde hemos visto como jóvenes incautos, con una conciencia social casi inocente, y una pasión producto de la desinformación a que han sido expuestos, deciden “castigar” a sus países de origen y a sus familias, convirtiéndose al Islam y abrazando la bandera del terrorismo. Alguien dirá que es por falta de oportunidades. Viendo tanta gente humilde que se supera y como por ejemplo, Manuel Estrada Cabrera, pasa de autodidacta que estudia a la luz del candil de la calle (literalmente) a Presidente de la República, ese odio y ese resentimiento tienen que tener raíces mucho más profundas.

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Mientras ancianos pensionados europeos apenas sobreviven con migajas, a los inmigrantes ilegales en Europa les dan educación y salud gratis, obviamente financiadas por los impuestos que pagan los europeos que en algunos países inclusive se endeudan con préstamos bancarios para pagar los benditos impuestos. Y ahora me pregunto, ¿cuándo despertará Europa y comprenderá que no puede combatir el terrorismo con cappuccinos y pañales gratis? Tony Blair dijo claramente que “el propósito del terrorismo radica no sólo en las acciones violentas. Busca inflamar, dividir, producir consecuencias que luego usan para justificar más terror”.

Estoy segura que con esto me dirán que soy racista, o quién sabe qué otra estupidez. Tengo amistades musulmanas, claro, gente educada, pensante y progresista que no está de acuerdo ni con los gobiernos autoritarios y tiranos de muchos de los países donde la gran mayoría profesa esa religión, que se han educado en Occidente y ven el mundo desde una perspectiva infinitamente más amplia. Y sobre todo, gente que no aplaude a quienes no viendo una mejor alternativa, se unen a los grupos terroristas pensando en sus 11 vírgenes y la plata que recibirán sus familias por el honor de haber tenido un hijo suicida (como hacen en Palestina, donde los suicidas son cuasi estrellas de rock) que se hizo explotar con una bomba matando gente inocente, preferiblemente judíos e infieles.

Es en ese contexto complejo en el que se encuentra Bélgica. Si alguien se pregunta por qué Bruselas, pues será sede de varias entidades que dan forma a la Unión Europea y entre las que sobresale la OTÁN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, creada para contrarrestar la influencia mundial de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, pero que inteligentemente no murió con la caída del Muro de Berlín). Es también donde fuera arrestado hace pocos días el terrorista que escapó de París durante el último ataque a esa ciudad. Total que los ataques en Bélgica eran de esperarse por lo que representa.

Quizás el terrorismo terminaría si dejamos de pretender tener el monopolio de la razón e imponer nuestra fórmula al vecino. Comienzo a creer que el mundo debiera limitarse al intercambio de bienes y servicios, dejando que cada quien gobierne su casa como quiere y que sean sus mismos gobernados quienes en estos tiempos modernos, se hagan gobernar adecuadamente. Es decir, que los países poderosos y ricos dejaran de querer imponer su criterio sobre cómo deben de vivir a países en vías de desarrollo. Comparando al Egipto de Mubarak con el Egipto actual, o la Libia del loco Gadafi con la actual, y lo mismo con Iraq, es evidente que la democracia no concuerda con el Islam y que las imposiciones de Occidente no han servido para nada bueno.

En nuestro caso, un pueblo como Guatemala que quitó pacífica y civilizadamente a un binomio presidencial constitucional y democráticamente electo, no permitirá, por su propio libre albedrío, que se aprovechen de él si ve que las autoridades vuelven a pasarse de la raya. No necesitamos que nos lo impongan y condicionen para que lo hagamos. Defenderemos nuestra libertad porque la amamos, y lucharemos por fortalecer el Estado de Derecho en el que queremos vivir porque la gran mayoría lo desea. Europa debiera defenderse, obviamente sin llegar a ese neo nazismo que hemos visto resurgir con fuerza en varios países. Debiera defender su identidad nacional. Al fin y al cabo, como dijo Amado Nervo, somos arquitectos de nuestro propio destino.

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