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Objetivismo: política

Redacción
29 de marzo, 2016

La ética es una teoría normativa. Como tal se fundamenta en una teoría descriptiva, que describe una visión de la realidad; y en una teoría epistemológica, que describe cómo sabe uno que su visión de la realidad es verdadera. En otras palabras, la ética se fundamenta en una metafísica y en una epistemología. Como teoría normativa identifica y prescribe una serie de principios que le sirven al hombre de guía para sus elecciones y acciones, aquellas que determinan el propósito y curso de su vida.

La política, que se fundamenta en una ética, también es una teoría normativa, sólo que ésta identifica y prescribe principios para las elecciones y conducta del hombre en un contexto social.

La ética Objetivista, que se fundamenta en el absolutismo y primacía de la realidad, y en la razón como medio de identificar la realidad, identifica y prescribe una serie de principios objetivos que le sirven al hombre de guía para sus elecciones y acciones, con el propósito de florecer, de vivir una vida feliz. La política Objetivista, que se basa en la ética Objetivista, identifica y prescribe una serie de principios objetivos que le sirven al hombre de guía para sus elecciones y acciones en un contexto social, con el propósito de florecer y vivir en concordia con los demás asociados.

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Los principios cardinales de la ética Objetivista son: el principio de racionalidad, el principio de productividad, y el principio de superación personal u orgullo. El principio cardinal de la política Objetivista es: el principio de respeto a los derechos individuales: derecho a la propia vida, a la libertad y a la propiedad. Los derechos individuales son principios morales que definen y sancionan la libertad de acción sensata o prudente de la persona en un contexto social. Son reglas morales que promueven la persuasión contra la coerción. Son los principios morales que validan que la conducta correcta en un contexto social es la conducta prudente, racionalmente egoísta, y que debe ejercerse sin impedimento alguno. Los derechos definen que es correcto que uno actúe para florecer –principio de superación personal, transcrito como derecho a la vida, es decir, vivir la vida que uno quiere vivir; que es correcto que uno actúe según su mejor juicio –principio de racionalidad, transcrito como derecho a la libertad, es decir, poder actuar sin que otros se lo impidan a uno, para conseguir lo que uno ha identificado como beneficioso, y para evitar lo que uno ha identificado como dañino; y que es correcto que uno actúe produciendo los valores que su vida requiere –principio de productividad, transcrito como derecho a la propiedad, es decir, tener la libertad de disponer del producto del trabajo propio para lo que uno considere adecuado para vivir la vida como uno la quiere vivir.

La moral determina la política y esta última identifica los principios que deben regir todo campo social. La moral Objetivista es eminentemente práctica. Lo que es moralmente bueno, correcto, es lo eficaz, es lo práctico, produce provecho inmediato, es útil; y por lo mismo, lo que es moralmente malo, es lo desastroso, lo impráctico, inútil, produce perjuicio inmediato.

El sistema político que es práctico, y por lo tanto, moral, es aquel que se fundamenta en el reconocimiento de los derechos individuales: el Capitalismo.

El Capitalismo nos dice Rand, es

un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada.

[Capitalismo el Ideal Desconocido]

Es pues, el principio de los derechos individuales lo que es la esencia del Capitalismo, lo que es su característica distintiva fundamental. El Capitalismo es el único sistema político que es moral porque sólo éste encarna los principios racionales de los que depende la supervivencia y florecimiento humano. Los cuatro principios de la ética racional que son relevantes para la validación del Capitalismo como el único sistema social apropiado para florecer en concordia son: el egoísmo, la mente como el instrumento de supervivencia, la productividad, y la vida como el estándar de valor.