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Una campaña electoral peculiar – Parte I

Betty Marroquin
06 de abril, 2016

Estamos presenciando lo que muchos jamás esperamos ver en una campaña electoral en los Estados Unidos: una verdadera payasada. Si los políticos y los gobiernos son un reflejo del pueblo que los elije y que gobiernan, ¿qué dice esta campaña del pueblo estadounidense? Qué pena, pero no habla muy bien del estado actual de ese complejo crisol.

Por un lado, dos candidatos del partido en dominio del Ejecutivo actual, Partido Demócrata, tan nefastos el uno como la otra. Ambos han insultado a uno de los aliados más importantes que tiene su país en el exterior, el Estado de Israel. Ambos tienen conceptos muy extraños sobre lo que constituye el terrorismo y la lucha contra éste, ambos contradicen con acciones lo que dicen, y a veces, dicen dos cosas radicalmente opuestas dependiendo del público o del momento en que se encuentran.

Clinton ha mentido sobre sus emails, violando el reglamento del Departamento de Estado al usar su email personal para mensajes de carácter oficial, declarando una cosa oficialmente y escribiendo otra a su familia, y si no tuviera nada que temer, ¿por qué destruirlos? Mintió descaradamente sobre su llegada a Bosnia, diciendo que estuvo “bajo fuego enemigo” en declaraciones con ojos llorosos, visiblemente emocionada (es una gran actriz), y apelando al sentimiento popular de solidaridad con las tropas. Se le olvidó que existen videos donde baja sonriente del avión, a paso sereno, con su hija Chelsea al lado, y son recibidas con flores y saludos de preciosas niñas de Bosnia y una delegación gubernamental. Ha mentido hasta sobre el porqué se llama Hillary. Es decir, puras y claras mentiras. Cuando la confrontaron sobre lo de Bosnia, dijo que había tenido un “lapsus de memoria” y que se confundió con otro destino. En ningún destino al que ha ido ha estado bajo fuego enemigo, o sea que lo soñó. En el tema de Medio Oriente, uno de los más candentes de la política exterior estadounidense, ella ha dicho al igual que Nancy Pelosi, la incomprensible ex Speaker de la Cámara de Representantes (Representate Demócrata de un Distrito muy rico de San Francisco, que viste Armani y profesa el socialismo “a la americana” tipo Doctrina Obama), que Hamas no es un grupo terrorista y que con ISIS se deben de sentar a negociar. Ambas aún parecieran no entienden que para ISIS la mujer no vale nada y que lo más probable es que negociar con ellas dos sería imposible. Para Guatemala, la Clinton sería nefasta. Condecoró y es amiga de las más que cuestionables Juez Yazmín (Yassmín, Jazmín o Yasmín) Barrios y Claudia Paz y Paz, ve al sector productivo de Guatemala como una manada de corruptos ladrones y esclavistas, y a todo aquel que no sea indígena como usurpadores de la tierra.

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Bernie Sanders, pareciera vivir en “la la land”. Critica a los ricos pero viaja en avión privado. Ataca la globalización y los tratados de libre comercio, apelando a la ignorancia de una masa joven e incauta que creo que quizás ha fumado demasiada droga porque no me explico cómo pueden atacar estos principios comerciales cuando visten prendas compradas a bajo costo gracias a que son hechos en la China, India, Malasia o Guatemala. Pretende darlo todo gratis, y olvida que el Estado debe sacar la plata de algún lado. O sea, o imprimirá moneda bajando el valor del dólar, o subirá impuestos. Si sube impuestos, ¿a quienes pretende subirlos? Al sector productivo de su país, que es el mayor empleador. O sea, quiere que produzcan cortándoles las alas con políticas anti comerciales, pero que paguen más impuestos. ¡Brillante Sanders!

Quienes apoyan a un candidato Demócrata, sea quien sea, creyendo que así pasará la reforma a la Ley de Inmigración que podría resolver el problema de millones de indocumentados, incluyendo los nuestros, no entiende cómo funciona el proceso legislativo en los Estados Unidos. El Presidente Obama intentó la medida extrema y anti constitucional del decreto, y quedó únicamente en papel, como bien lo dije en su momento. Sin el aval del Subcomité de Inmigración del Comité de lo Judicial de la Cámara de Representantes, los Demócratas puede “repicar y dar misa” que parados se quedarán esperando la ansiada reforma. Todos los que deseamos ver esa regularización de quienes sabemos pagan sus impuestos y contribuyen a la economía de los Estados Unidos, desde un estatus al margen de la Ley, creemos que merecen ser regularizados. Sin embargo, la gran mayoría de estadounidenses no apoya esta medida porque se ha bebido que es una “amnistía” para quienes han ingresado al país infringiendo la Ley, y para rematarla, con los discursos Republicanos, han aumentado su antipatía y su paranoia hacia el inmigrante en general. Así que el tema está cuesta arriba sea con un Demócrata que con un Republicano en la Casa Blanca.

Los Republicanos no quedan mejor parados. El Donald, como lo han llamado tradicionalmente, es una figura incomprensible, pero que insisto es brillante porque en medio de las sandeces que dice, por ahora, está logrando el mayor número de delegados para obtener la nominación de su partido, aunque aún no gana la guerra. Trump ha dicho que quiere, desde levantar un muro en la frontera y que lo pague México, hasta que quiere anular el NAFTA y otros tratados de libre comercio, castigar a China, y que las remesas de los inmigrantes se queden en los USA. Cada vez que habla dice algo controversial, absurdo, e inaplicable. El martes recién pasado perdió Wisconsin, y subió Ted Cruz. Falta ver lo que sucede en las primarias con mayor número de delegados en juego, que van de Nueva York (95 delegados), a Pennsylvania (71), Indiana (57), Washington (44), California (172) y New Jersey (51). Las demás primarias, si bien van sumando, tienen mucho menos delegados. Sin embargo, si Trump llegara al poder, no podría hacer mucho con un Congreso que si bien tiene mayoría Republicana le es antagónico, y que no está dispuesto a rendirle pleitesía. Para hacer todas las locuras que propone, necesita el apoyo del Congreso. No puede hacerlas por decreto, así que podrá ladrar pero no podrá morder. El problema es que podría causar serios conflictos diplomáticos. Todo depende entonces de si nombra asesores de peso, un Secretario de Estado, un Secretario de Defensa y un Secretario de Homeland Security que valgan la pena, y se deja asesorar.

Cruz, a sus casi 45 años, pienso que carece de carisma y de experiencia, pero es la respuesta a todos los simpatizantes tradicionales de la ideología Republicana, que desean un gobierno pequeño, menos impuestos y más libertad individual. Pertenece al Tea Party, el ala más conservadora del partido, donde tiene mucho apoyo. Entró al Senado en el 2012. Cruz no será la opción ideal, pero es la menos conflictiva. Si bien oficialmente la causa del problema fue la Cámara de Representantes, el círculo de Washington, que mueve la telaraña política de ése país, no lo quiere porque por ejemplo, en el 2013, fue uno de los principales opositores al Affordable Care Act que casi lleva al Estado al cese de actividades y a incumplir con sus compromisos de deudas. Por ende, gente de ambos partidos lo ve como un irresponsable, un demagogo o un bravucón. En el Senado es considerado un divisionista y ha tenido poco talento para realizar las coaliciones necesarias para avanzar proyectos de Ley, pero ante un Trump, tendría sin duda más apoyo del Congreso. Sólo tres Senadores han saltado del Senado a la Casa Blanca (incluyendo a Obama), y los tres lo hicieron en su primer período en el Senado, como sería el caso si gana Cruz. Si es inteligente habrá aprendido de sus errores, y de ser electo, toca darle el beneficio de la duda que haya madurado políticamente lo suficiente para dejarse asesorar. Por ahora, lo considero el menos letal de los candidatos.

Continuará…

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