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Moana

Adriana Lopez
21 de enero, 2017

Una de las últimas películas de Disney se estrenó el 5 de enero en nuestro país. Moana es la historia de una isleña que atraviesa el océano para devolverle a su isla la vida silvestre y además para recordarles quiénes son en realidad.

Moana para mí no fue solo una película más, fue una revelación del Disney que pocas veces se había visto antes, quizá solo con Mulán. En esta historia no hay estereotipos ni barreras por cuestiones de género. Solo una historia que le dice a niños y niñas que pueden hacer todo lo que se propongan.

Esta película además toca un tema fascinante que es prácticamente la presión social. En el soundtrack de la película hay una parte en donde Moana canta: “¿qué está mal conmigo?” Y lo hace porque toda la isla y toda su familia ya habían escogido un destino para ella desde antes de que ella pudiese hablar, así que imagínense cómo se sintió Moana al crecer y vivir una vida ya predicha. Por consiguiente Moana intenta cambiar su destino pero en medio de la lucha siente que algo está mal, el clásico sentimiento que muchas y muchos de nosotros hemos sentido cuando queremos romper estereotipos o costumbres familiares que no funcionan para nosotros. Moana nos demuestra cómo hacerlo y cómo además, salir exitosos en la empresa.

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Otro aspecto interesante en la película es la manera en que Moana es tratada por sus allegados. A pesar de ser una chica, nadie le cuestiona que vaya sola por el océano o que se enfrente a enemigos en su viaje. Es más, en la batalla librada en los últimos minutos de la película, jamás se escucha un comentario que haga alusión a las diferencias de género entre Maui (la co-estrella de la película) y Moana. Nada hace una diferencia y como repito, el comentario estereotipado ni siquiera aparece en los diálogos. Moana se enfrenta ante las adversidades como Maui, no es exactamente una princesa cuya fuerza está condicionada por la compañía de alguien más.

Por supuesto otro detalle digno de resaltar está en medio de una de las canciones, en donde el padre de Moana le muestra el altar en donde han puesto cada uno de los jefes de la tribu una piedra que marca su jefatura por algún tiempo. Se menciona al padre, al padre de su padre, al abuelo de su padre y así sucesivamente una cadena de jefes. Uno asume que Moana es la primera mujer en convertirse en jefe de la isla, y así es. Lo interesante es que nadie se escandaliza porque eso suceda. Es normal que Moana pueda serlo, a pesar de no ser un varón.

Como en Frozen, el centro no es una historia de amor entre hombre y mujer. Se trata más bien de amor colectivo, de unión, de celebración, de felicidad. La música de la película lleva fuertes rasgos característicos de la cultura en que fue inspirada, es una película cómica con personajes maravillosos. Podría detenerme a describirles cada una de las lecciones que cada personaje aporta, pero sería demasiado larga. Los productores de ésta película no se dejaron pasar una oportunidad para enseñarle algo de igualdad, fuerza y determinación a los niños (y también a los adultos que ya la vimos más de una vez).

Les recomiendo ver Moana, no como una sugerencia para que aprecien a una princesa feminista, sino para ser apreciada como una divertida lección. Disney está comenzando a redimirse de sus películas estereotipadas y nos dio un material muy lindo para disfrutar. ¡No se pierdan la película!

Republicagt es ajena a la opinión expresada en este artículo

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