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El tan mencionado y siempre ausente Estado de Derecho

Carolina Castellanos
20 de octubre, 2017

El Estado de derecho está formado por dos componentes: el Estado (como forma de organización política) y el Derecho (como conjunto de las normas que rigen el funcionamiento de una sociedad). En estos casos, por lo tanto, el poder del Estado se encuentra limitado por el derecho (Definicion.de).

O sea, el gobierno no debería excederse en sus decisiones más allá de lo que manda la legislación (conjunto de leyes por las cuales se gobierna). ¿Qué pasa si son los propios jueces los que emiten disposiciones que se pasan de las mismas leyes? Tenemos el desorden de país en el que vivimos ahora. El mejor ejemplo es la Corte de Constitucionalidad. Una gran mayoría de abogados está de acuerdo, y yo también, en que en esta Corte no hay jurisprudencia. Esto significa que dictaminan de acuerdo a intereses políticos o ideológicos, y no conforme a la legislación, por lo que no hay una línea de pensamiento que pueda mantenerse vigente a lo largo del tiempo. Hoy dicen una cosa y mañana lo opuesto, pues así les conviene a sus intereses personales. Dicho sea de paso, juraron defender la Constitución cuando fueron nombrados en sus cargos como magistrados. Lo que hacen es interpretarla a su sabor y antojo.

En términos simples, Estado de Derecho es la base para que existan comunidades en paz, con oportunidades y equidad. Apuntala el desarrollo pues los gobiernos son responsables y hay respeto a los derechos fundamentales. En pocas palabras: hay reglas claras (leyes), éstas se cumplen, hay un régimen sancionatorio para cuando se violan y los funcionarios son responsables de sus actos.

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Si las leyes son claras, no estarán sujetas a interpretación, ni a juicios políticos ni ideológicos. Si hay cumplimiento de las leyes, hay un Estado de Derecho que garantiza sanciones a quienes no las cumplan.

Por ejemplo, la corrupción. ¿No hay medicinas en los hospitales? ¿No hay cuadernos en las escuelas? No, porque los procedimientos de compra no son claros, permitiendo robar a manos llenas. Se compra mucho menos de lo que se necesita pues no alcanza el dinero. Lo que se compra está sobrevalorado. No hay procesos penales para los corruptos (excepto unos cuantos ahora). No hay Estado de Derecho.

Las instituciones de gobierno (todas, sin excepción), son débiles. Hay cambio de Ministro o de cualquier funcionario y se paraliza todo. Quien llegue a sustituirlo cambia los procesos, dispone lo que quiere y los usuarios (que somos todos) no sabemos ni para dónde ir. Cada cuatro años llega un Presidente nuevo y dependerá de éste que todo funcione, o no. El resto de instituciones dependerá de lo que diga o haga el Presidente. En resumen, dependen de la persona que las dirija y no de procesos, sistemas, reglas, objetivos para los que fueron creadas. Mientras se siga dependiendo de personas, seguirán siendo débiles; no habrá institucionalidad.

La ausencia del Estado de Derecho nos afecta a todos. Nadie invertirá en un ambiente corrupto y, si no hay inversión, no hay empleos. Standard and Poors, firma mundial que califica el riesgo país, acaba de bajarnos la nota a Guate. Ahora somos BB- “como reflejo de la desaceleración en el crecimiento económico que se espera persista por los próximos dos años. Esto está relacionado con la inestabilidad política recurrente y la debilidad de las instituciones de gobierno”, detallan.

En “dos platos”: el riesgo de Guatemala es tan alto que habrá mucho menos inversión que antes y, si no hay inversión, no hay empleos. Así que, si usted no tiene trabajo, cada vez habrá menos posibilidades que encuentre uno. Cuando usted vaya a prestar dinero a un banco, el interés será más alto pues los bancos tienen financiamientos extranjeros y éstos les cobrarán mayor tasa de interés.

Si no hay justicia, pues ahora el gobierno es de jueces que, como mencioné antes, y no piensan en construir jurisprudencia, hay anarquía. Todos hacen lo que quieren porque no hay penalización. Así que continuarán las marchas que bloquean el paso, las invasiones de fincas, los ataques a minas e hidroeléctricas porque, como no les parece a determinados grupos, y no hay penalización en contra de ellos, seguirán violando cualquier cantidad de leyes, corrompiendo a jueces para que dictaminen a favor de los opositores. No sacan a los invasores pues “tener tierra es derecho humano”, lo cual no es cierto. Invaden, se instalan y ocupan tierras ajenas, violando la Constitución en su artículo 2 que garantiza el derecho a la propiedad privada.

Hay ríos contaminados por las poblaciones aledañas pues los usan de basurero, de lavadoras de ropa, de lo que sea. Pero es más fácil culpar a una empresa, finca, hidro, que asumir la responsabilidad. Cambio climático: así le llaman ahora a la excesiva tala de árboles para leña, pero es más fácil culpar a las “grandes inversiones” que educar a las poblaciones y darles alternativas, como las estufas mejoradas (hay muchos diseños diferentes, todos excelentes). Un Estado de Derecho permitiría que el gobierno, las empresas, la sociedad civil y las comunidades, sean responsables y rindan cuentas.

Se trata de vivir en paz, de generar desarrollo para todos, de respetar la Constitución, de vivir libres para expresarnos sin temor a represalias, para decidir sobre nuestro futuro sin imposiciones de nadie y, sobre todo, de construir país para que todo esto sea sostenible y mejorable con el tiempo.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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