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La gran esperanza de Venezuela

José Carlos Ortega
01 de julio, 2017

…El rompimiento en Venezuela es los chavistas puros, que creen que el problema es Maduro sin pensar en lo económico, en la pobreza, en la justicia…

Indudablemente, solo en un país como Venezuela, con los recursos y reservas petroleras, así como de su industria metalúrgica, y donde el Estado… se adueña de todos los recursos estratégicos ¡pamplinas! un gobierno estatista centralizado puede perdurar tanta estupidez de llevar a una pobreza aún mayor a todo un pueblo.

La gran mentira en el proceso venezolano es que el petróleo y otros recursos del Estado alcanzaban para todos, que alcanzaba para sacar a millones de la pobreza sin hacer ningún esfuerzo, que se iba a repartir la riqueza y que esta riqueza sería eterna. Así son los discursos, si no es el petróleo, será el gas, sino los recursos mineros, o la tierra, y por último los ahorros de otros o el PIB de todos. Se garantizan, ¡garantizar qué!, derechos de esto y de aquello, y con cada garantía se reparte algo, se gasta algo, se le quita a uno para dar a otro, se socializa, se “democratiza”, se empobrece y se asusta al inversor.
¡Duele Venezuela! Como cualquier otro país donde con todas las oportunidades de desarrollarse, toma el camino contrario y lejos de cumplir con las promesas, se empieza a excusar y a culpar a otros, siempre los Estados Unidos, y sus aliados, los vecinos, menos el propio gobierno y sus políticas pauperizantes. ¡Duele la Argentina, duele Brasil, duele Bolivia, duele Honduras, duele El Salvador, duele México, duele Guatemala, duele toda Latino América!

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El mayor daño no lo hacen a la economía, lo hacen a los seres humanos, atrofian sus voluntades, su espíritu, su dignidad. Cualquier cosa que repartan, ante míseras voluntades y dignidades, personas que nunca han tenido nada, se degradan más a la espera de aunque sea otro poco les sea dado. El engaño se vuelve infinito, un poco por aquí, promesas por allá y excusas al infinito y al más allá… Generaciones que no han buscado trabajo, que no encuentran y que no quieren buscar.

La esperanza, creo yo, es que las cosas se van a poner peor… ¡Lo siento amigos venezolanos! La esperanza es que va a haber elecciones de la Asamblea Constituyente y van a derogar la Asamblea Legislativa, que va a continuar la escasez, la represión, las muertes, la corrupción y los abusos. La esperanza es que los militares no van a reaccionar todavía, que habrá más presos políticos, incluyendo a varios chavistas que han sido los primeros en rebelarse, con el pretexto de la ley y que ya no se aguanta más. La esperanza es que los funcionarios no verán ninguna señal, y seguirán en el mismo esquema económico, empobreciendo, nacionalizando, controlando, asesinando. La esperanza es que todo se ponga peor.

He creído desde hace algunos años que el peor enemigo que pueda tener en política es uno que se diga de mi misma ideología y que haga las cosas mal. Entonces, un gobierno derechista que robe – corrupto, que violente la ley y a sus ciudadanos, que se privilegie, etc. es el peor gobierno para los derechistas porque la gente se hastiará. Igual para los izquierdistas o socialistas, un gobierno corrupto, con leyes que les protejan y privilegien, con abusos a la ciudadanía, es lo peor que le puede pasar. Y entre malos y peores hemos tenido que escoger, y de allí la intención nacional de no repetir partidos – aunque repitamos a los mismos escondidos en otros colores.

Para la Unión Soviética (URSS), se necesitaba un Mikhael Gorbachov, uno que viniera de dentro del partido y que se diera cuenta del fracaso y lo enfrentara. Después se necesitó un Boris Yeltsin, que del mismo partido pero con ideas de reforma y de divorcio del esquema original. Cuando se controlan las armas y los poderes económicos, la solución proviene del rompimiento. El rompimiento en Venezuela es los chavistas puros, que creen que el problema es Maduro, que si el líder no hubiera muerto, las cosas estarían bien, sin razonar en lo económico, de poder, político, en las ideas republicanas, seguridad, pobreza y de justicia, lo único que ven es al caudillo y buscan a su verdadero heredero. Es su Gorbachov, en la espera de un Yeltsin, pero a merced de un Vladimir Putin.

La gran esperanza de Venezuela está en que las cosas se pongan peor, para que en el nuevo pacto social nadie quiera nada de estos 20 años de tragedia… Porque la ayuda no vendrá de afuera.

Sígame y escríbame en en twitter: @josekrlos

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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