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Tenemos un solo presidente

Redacción República
27 de agosto, 2017

Por Rudy Pérez

Jimmy Morales ¡presidente!

El guatemalteco votó y Morales ganó. Un voto es una decisión que toma la característica de una convicción. Yo reconozco firmemente que Jimmy Morales es mi presidente. Me corresponde por deber patriótico reconocerlo firmemente. El presidente es más que una institución. Es el símbolo de una democracia ganada con sangre durante décadas. Es un resultado para el ciudadano que eligió. Nadie en Guatemala votó por Superman o Batman. En las más recónditas escuelas la imagen para nuestras futuras generaciones es clara. Jimmy Morales es nuestro presidente. Aparece con una bandera atravesada en su corazón.

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No puedo venir como ciudadano y, explicarle a Juanito o a Pedrito que puedo colocar en la misma pared un cuadro más grande refiriéndome a alguna institución y hacer un lado el cuadro de nuestro presidente. No sería patriótico.

Muchos -no todos- que llegaron un día a Palacio a manifestarse, eligieron a Morales como presidente. A dos años no ha fallado. Esto es relativo a los miles de inconformes que surgen por criterio propio o sencillamente por el convencimiento de grupos antagonistas que siempre están protestando por todo y por nada.

En las elecciones elegimos una dirección. Es una dirección sin desvíos. Al menos por cuatro años. Aunque las aguas se quieran revolver, el río debe descansar en el resultado de las decisiones de un pueblo.

Las sociedades viven sedientas de líderes. Más no pueden confundir esta sed por héroes o heroínas. Y esta reflexión me conduce a determinadas preguntas. ¿Qué representa para el guatemalteco el actual presidente? ¿Qué representa la Fiscal General del Ministerio Publico? O ¿Qué representa el delegado de la CICIG?

Teóricamente el Ministerio Publico y la CICIG no son entes fusionadas. Debemos analizarlas de forma separada. Por un lado, tenemos a Thelma Aldana, una mujer valiente y firme; a Iván Velásquez que, en su posición, ha trabajado. Ambos han luchado, eso es una verdad. También es una verdad absoluta que forman parte de instituciones.  Y en su posición no pueden condicionar a un pueblo. Por el pueblo, ellos están ahí. Así es de sencillo. Esto no se trata de que en el pizarrón socio-político, podamos fácilmente borrar representaciones. Porque esto tampoco sería patriótico.

Sé que le hirieron su corazón señor presidente. Tocaron a seres que ama. Como padre, perfectamente lo entiendo. Por un debido respeto pudieron esperar. Generalmente los golpes nos llegan donde más duelen. Sin embargo, como guatemalteco confío en que usted no desmayará. El pueblo lo eligió y lo convirtió en el GRAN JAGUAR. Aunque muchos se molesten. Así con colmillos y garras afiladas su coraje lo hará salir adelante.

Por favor no me defraude. Porque mi civismo me dicta que usted hasta que termine su mandato, es y seguirá siendo MI PRESIDENTE. Nadie, absolutamente nadie, personas individuales o grupos podrán cambiar mis convicciones.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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