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Por eso estamos como estamos

Redacción República
01 de septiembre, 2017

Por Rudy Pérez

Observamos en canales de televisión, dígase por ejemplo Discovery Channel, cuando los bancos de determinados peces se mueven a un mismo ritmo y dirección. Espacios considerables de mar se ven invadidos por miles de pececillos que forman un escenario donde no están definidos los liderazgos. Si quisiéramos hacer una analogía de muchos guatemaltecos, esta comparación sería acertada. En Guatemala surgen más “líderes” y los bancos de peces se dirigen directamente a la boca de una ballena llamada política. La mayoría de dirigentes comienzan con intereses sociales y terminan con particulares. Entonces, entre “lideres” y políticos tenemos más que niños felices -perdón por la distorsión de la composición de Arjona-.

Y es que en Guatemala bailamos al son que nos toquen. Si queremos estar informados, basta con acudir con ese simple aparatito llamado control remoto, sentarnos en un sillón cómodo y analizar en nuestra televisión, posturas de derecha o izquierda bien definidas. Sintonizamos un canal X de noticias y para ver y escuchar lo antagónico, solamente cambiamos con el índice de la mano-no importa si es derecha o izquierda-  y ya tenemos inmediatamente dos escenarios distintos de lo que acontece en el país.  Estamos en medio de los medios.

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Fulanito o sutanito van armados de dos resorteras, llevándoselas de líderes y defensores de un pueblo. Ambos apuntan a un mismo enjambre y ahí vienen como locas las abejas sin dirección ni destino. Ponemos de moda a los personajes mediáticos y después nos arrepentimos del traje que elegimos. Lo peor es pensar que cambiando el traje del novio cambiamos toda la fiesta.  

Que decir del balde tapado de cangrejos chinos y el abierto de cangrejos guatemaltecos. A horas tempranas se olía el café y los panitos improvisados en el obelisco de gente, que más que hambre natural vive ansiando un pan de esperanza. En este país existen especialistas de chantajear esa esperanza. Enfilados hacia la plaza se dirigirán y, muchos no sabrán ni a donde van ni a donde vienen. Pero se debe ser fiel a la causa, lo importante es cambiar como una madre cambia de pañal a su recién nacido, para luego, hacer una fila en la 18 calle por Q. 50.00 miserables quetzales. Después se queda en el eco de la capital un grito ahogado de ¡quítenlo! ¡cámbienlo!…y muchos no saben ni a quien se dirigen.

Todos los clamores son permitidos, menos los que son abusivos. Porque los políticos son solamente el producto de un pueblo. Hoy fácilmente criticamos a Jimmy Morales. En el obscuro de las intenciones de algunos “lideres”, revolotean en los pensamientos ambiciosos, intereses bien maquillados de conciencia social. Sencillo faltar al respeto.  Vaya faltar al respecto, tener la preferencia extranjera en personalidades, haciendo a un lado a la imagen de nuestro pueblo. Y digo imagen, porque si algún guatemalteco se proyecta en el espejo de nuestro sistema socio-politico, se cuestionará, en verdad yo soy la creación misma del político que no me gusta. Yo, lo tengo ahí, es mi resultado lamentable a una fatal ignorancia.

Pudiera darse que la UNE está más viva que nunca. Ah, sus símbolos eran color verde. Recuerdo a un alcalde en determinado pueblo, que me decía que había un fenómeno curioso con el efectivo entregado al necesitado. Se habían proliferado las cantinas. Guatemala siempre está de fiesta. Mientras algunas abuelitas seguirán diciendo: no des el pescado, enseña a pescar….

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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