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Carolina Castellanos
01 de marzo, 2018

Como he hecho en diversas ocasiones, inicio con la definición de la Real Academia Española. Libertad: “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Interesante que diga “obrar y no obrar”. Pero más interesante aún es “responsable de sus actos”.

Seguimos viendo cómo las autoridades del sistema de justicia, lideradas por la CICIG (esto NO es su mandato), siguen capturando ex funcionarios acusados de corrupción. La mayoría de los guatemaltecos nos alegramos pues creemos que se está haciendo justicia. Digo “creemos” pues esperamos que se siga el debido proceso y que se actúe acordemente. Tuvieron libertad de actuar, o no, de forma correcta, o no, y tendrán que asumir la responsabilidad de lo que hicieron, o no hicieron. Recordemos que dejar de cumplir con la función que les fue encomendada es faltar al mandato que les fue otorgado. Esto, lamentablemente, no es delito. Mientras tanto, están “privados de libertad” como se les dice a los presos ahora, usando el lenguaje políticamente correcto.

Y el resto de nosotros, ¿gozamos de libertad? Si. Bastante. Todavía. Somos libres de asociarnos con quienes queramos, como vimos el pasado miércoles. Una coalición que no es más que un crisol, no de personas sino de intereses. Todos bajo una bandera, no necesariamente la de Guatemala, pues muchos allí buscan la forma de quitarnos las libertades que aún tenemos. Y los otros, pues ellos sabrán qué es lo que buscan.

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Si alguien desea asociarse con personas que la han atacado sistemáticamente por décadas, que han atentado contra el derecho de propiedad (ataques a proyectos, invasiones, robo de energía, etc.), y que se oponen a toda inversión privada pues están en su derecho, gozando de la libertad de hacerlo.  Esos “defensores” de indígenas, comunidad LGBTI, mujeres, los “despojados” de sus tierras ancestrales y todo aquel que se sienta marginado, han logrado vivir de cooperación internacional, de resarcimientos millonarios, sin defender a una sola persona más que a ellos mismos y al dinero que obtienen.  Todos quienes dicen amar a la patria pero mantienen en la pobreza a todos estos grupos para poder mantener vivo el conflicto pues allí es donde está el dinero.

Aquellos que creen insultar al sector empresarial al llamarlo “oligarquía” y élite”.  La Real Academia Española define oligarquía como “grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político”.  ¿No son ellos oligarcas? Tienen poder e influencia en quienes han convertido en sus esclavos, pues los llaman a protestar cuando quieren a cambio de una dádiva.  Tienen influencia también en el sector político, pues han logrado que las cortes y los funcionarios de turno se plieguen a sus deseos. Tienen poder económico, ¿o cree usted que cada protesta, cada demanda internacional en contra de Guatemala, cada resolución de una corte a su favor, es gratis?

También creen insultar llamando a los empresarios “élites”.  La RAE lo define como “minoría selecta o rectora”. ¿Quiénes son la minoría selecta? ¿Quiénes la rectora?

Pero sí, somos libres, y cada uno decide con quién asociarse, reunirse o simplemente tomarse un café, sean mercantilistas, empresarios, idealistas, poderosos, políticos tradicionales o de turno o “simples mortales” que buscan un lugar en esta dividida sociedad, polarizada al extremo.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo