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Kuczynski un espejo para Jimmy que no pudo ver en Otto Pérez

Jorge Alvarado
28 de marzo, 2018

En el ambiente político lo más importante son las lecturas derivadas del exhaustivo análisis situacional de coyuntura y prospectiva política. Todo depende de la gente que el Señor presidente Jimmy Morales se rodee para poder ver lo que comúnmente un mandatario aislado, bañado por su propio ego y soberbia no puede ver y no lo dejan ver: ni más ni menos, que la realidad y la construcción de escenarios y cómo parten de sus acciones políticas.

El ahora ex presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski dimitió a su cargo después de la estocada final que fue la filtración de unos videos sobre un visible tráfico de influencias, corrupción en su máxima expresión, entre muchas otras cosas.

El caso de Kuczynski en Perú nos demuestra que la política no solamente tiene un efecto político sino psicológico. Esto es por el shock que puede causar el efecto mediático e impacto político que se causa en la opinión pública cuando se materializa un ataque frontal para señalar, difundir y divulgar lo que se está haciendo mal, incluso con conocimiento de causa por parte de un gobernante apático y errático en el combate de la corrupción.

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En el caso de Kuczynski, fueron algunos acontecimientos los que le dieron forma a su impostergable salida del gobierno peruano que son: Los pagos de Odebrecht, uno de los casos de corrupción más grandes a nivel internacional conocido como “Lava Jato” y el pago a dos firmas de asesoría de banca y financiera vinculadas a Kuczynski al menos US$4.8 millones que eran Westfield capital y First Capital que ocurrieron entre 2004 y 2007 respectivamente. Aun así, logró superar el primer intento de ser destituido en diciembre de 2017.

El segundo, tiene que ver con el indulto a Alberto Fujimori que sucedió tres días después de salvar su destitución vía el Congreso, pues aunque el entonces presidente Kuczynski salió a decir que había sido por razones humanitarias, las dudas se acrecentaron al considerar el indulto a Fujimori como la moneda de cambio para negociar los votos en el Congreso que le evitarían su destitución.

El tercero, fue el caso del piloto José Luis Bernaola del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski que era un cabo suelto porque percibía un salario mensual de US$4 mil dólares americanos, algo que no se puede explicar de otra forma más que por ser un testaferro de confianza que funcionaba como bisagra para realizar transferencias bajo la orden del entonces expresidente.

Por último, la estocada final fueron los Kenjivideos en los cuales se veía como Kuczynski intentaba negociar para comprar los votos de la oposición.
En Guatemala, el presidente Jimmy Morales podría ver en el espejo de Kuczynski las lecciones no aprendidas en el caso de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. La vinculación de estos al narcotráfico de una u otra forma con Marllory Chacón, los Mendoza, entre otros; el saqueo de las aduanas en el denominado caso la Línea, TCQ, Cooptación del Estado, Coperacha, entre muchos otros que podrían salir involucrados como Odebrecht, construcción y corrupción.

El punto aquí es que el presidente Jimmy Morales es responsable por acción u omisión porque por estar empecinado en una batalla campal contra el jefe de Cicig, Iván Velásquez ha perdido el norte sobre la importancia de la institucionalidad del Estado convirtiendo todo en una guerra personal con medios institucionales. Pero, ¿qué pasara cuando deje de ser presidente? Es duro aceptarlo, pero el presidente Morales tomó el camino equivocado y la historia lo juzgará no por ser un neófito en política o administración pública, sino porque no supo capitalizar todas las oportunidades que tenía para sentar un precedente histórico para el país. Perdió la oportunidad de haberse convertido “en el Reformador” de un sistema y clase política anémica, cleptómana y mezquina.

El poder, que piensa que tiene, se volverá agua entre las manos cuando compruebe que la fama y la fortuna son efímeras y que como llegan se van. Que los respaldos de hoy son los enemigos del mañana. Que no es infalible sino todo lo contrario, demasiado vulnerable para pagar en los tribunales cada error en la toma de decisiones. Por favor. que alguien se lo explique y le diga al Señor Presidente que los escenarios de coyuntura y prospectiva para el país, así como los suyos mismos son desfavorables. Pues como dice el adagio popular: “ El espejo no sabe mentir, lo que le dijeron ha de decir”.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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