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EL MÉTODO LITERARIO DE AYN RAND, 13a Parte

Warren Orbaugh
28 de agosto, 2018

En mi entrega anterior vimos como Rand integra la novela “La Rebelión de Atlas” mediante la regla aristotélica de tripartición conocida como táxis o esquema tripartito ‘a b a’. Es como una sinfonía con una obertura, cuyo tema se establece, se desarrolla y se lleva a su conclusión en el movimiento final. Como ejemplo vimos la escena del primer capítulo donde aparece Eddie Willers, el asistente personal de Dagny Taggart, recordando una conversación con ella donde él pregunta: « ¿Qué supones sea lo mejor dentro de nosotros?» En la novela Rand desarrolla este tema hasta que en el desenlace el lector descubre la respuesta, que enfatiza Eddie en el último capítulo recordando esa conversación aludida en el primer capítulo concluyendo:

“¡Dagny, en el nombre de lo mejor dentro de nosotros!… Estaba tirando bruscamente en vano palancas y un acelerador que no tenía nada que mover… ¡Dagny! –Le gritaba a una niña de doce años en un claro iluminado por el sol en el bosque– ¡en el nombre de lo mejor dentro de nosotros, debo arrancar este tren ahora!… Dagny, eso es lo que era… y tú lo sabías entonces, pero yo no… tú lo sabías cuando te volviste a ver los rieles… Yo dije, ‘no negocios o ganarse la vida’… pero, Dagny, negocios y ganarse la vida y aquello en el hombre que lo hace posible –eso es lo mejor dentro de nosotros, eso era lo que había que defender…”

[Ayn Rand. Atlas Shrugged. Signet, New York, 1071].

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También vimos que este principio unificador de la “Rebelión de Atlas” es la conexión entre las ideas filosóficas y sus consecuencias. La técnica de integración filosófica de Rand podemos observarla examinando otro pasaje, en el capítulo “La Paralización de los Cerebros”, en el que describe la catástrofe en el Tunel Taggart, donde un vagón de pasajeros completo queda destruido con todos sus ocupantes. El accidente del túnel juega un importante papel en la mecánica de la trama, pues hace que Dagny regrese de su auto impuesto exilio para que pueda recibir la carta de Quentin Daniels. Interrumpe la explicación de Francisco sobre la huelga en un punto medular y establece la confrontación entre él y Hank. El desastre hace necesario el viaje de Dagnyque la coloca en un tren que queda varado y que la impulsa a su encuentro con John Galt.

La secuencia que empieza el proceso para que Dagnydescubra el secreto de la huelga, inicia con la Directiva 10-289 en el capítulo “El Metal Milagroso”. Dagny se entera de la normativa por Francisco que la llama por teléfono. Aquí vemos la técnica de concatenación que usa Rand entre capítulos, mencionando en alguna conversación el título del capítulo siguiente:

“La próxima voz que oyó fue la de Francisco. «Veo que aún estás en tu oficina exactamente igual,» dijo; su voz era burlona, severa y tensa,

« ¿Dónde esperabas que estuviera?»

« ¿Cómo te parece la nueva suspensión?»

« ¿Cuál suspensión?»

«La paralización de los cerebros.» [El título del capítulo siguiente.]

« ¿De qué estás hablando?»

« ¿No has visto los diarios de hoy?»

«No.»

Hubo una pausa; entonces su voz vino lentamente, cambiada y grave: «Mejor es que los veas, Dagny.»”

[Ayn Rand. Atlas Shrugged. Signet, New York, 511].

Este pérfido e insensato decreto le provoca nausea e indignación a Dagny. Lo rechaza y la lleva a renunciar de Taggart Transcontinental:

“El periódico estaba doblado en un rollo para cuando se paró ante él. Se lo tiró a su cara, le pegó en la mejilla y cayó a la alfombra.

«Esta es mi renuncia, Jim,» dijo ella. «No voy a trabajar como esclava ni como capataz de esclavos.»

[Ayn Rand. Atlas Shrugged. Signet, New York, 512].

Es aquí donde, para Dagny y el lector, Rand presenta la solución al dilema que provoca la aprobación de la víctima: el cese a colaborar con el victimario mediante la huelga.

La renuncia de Dagny es seguida por un mes de meditación en su casa del bosque, donde por primera vez ve explícitamente la naturaleza básica del dilema. Francisco aparece y le presenta el concepto clave de la aprobación de la víctima. Es en este punto que ocurre el desastre del túnel. Francisco fracasa en su intento de reclutar a Dagny, porque ella, habiendo renunciado movida por una repugnancia emocional, retorna movida por otra repugnancia emocional.

La reacción emocional de Dagny ante el desastre juega un importante papel en la historia. No está enojada solamente por la gran incompetencia, ni furiosa por la destrucción de una importante pieza de la propiedad de su ferrocarril, sino que está horrorizada por la destrucción humana, por la pérdida de vidas. Dagny se ve sometida a una tremenda presión emocional, casi al punto de su límite. El decreto 10-289 la aleja disgustada de su trabajo y la separa de Rearden, quien también se ve presionado. Su mes de aislamiento en la casa del bosque luchando con un problema irresoluble le afecta emocionalmente. Luego viene la increíble revelación de que Francisco en realidad le ha sido fiel –una escena interrumpida por la noticia del desastre en el túnel. Luego viene la confrontación entre Francisco y Rearden, lo que aumenta al máximo la tensión de su relación sexual con Rearden. Rand entrelaza magistralmente estos dos hilos de la trama en preparación para el encuentro de Dagny con Galt.

La catástrofe del túnel funciona para demostrar un importante principio filosófico: la relación entre la opresión política y la descomposición de la responsabilidad individual en la sociedad, desintegrándola y por tanto destruyendo el comercio y la división del trabajo, o sea, la cooperación social. Aquí nos muestra Rand la imagen de como las actividades diarias se desintegran cuando se fuerza a desaparecer a los hombres de habilidad y raciocinio.

Cual una cadena de silogismos, las primeras premisas nos las presenta Rand por medio de otros eventos previos en la trama –las malas condiciones de los rieles de TaggartTranscontinental cerca de Winston, Colorado, y accidentes en este tramo del camino, que en este momento son meramente inconvenientes, la necesidad de repararlo que se menciona casualmente, los problemas potenciales, etcétera –y mediante hilarlos cuidadosamente con otros, empieza a preparar la escena de la tragedia del túnel.

Con la renuncia de Dagny, Rand empieza la demostración. Primero, ya que Dagny no está, deciden cancelar las reparaciones de los rieles en Winston. Los rieles destinados a componer el tramo se usan para la línea de la Florida, más transitada por políticos. Luego retiran de la línea del TunelTaggart, la locomotora diésel de repuesto para satisfacer a un político. Eddie Willers trata de evitarlo sin éxito. Sin Dagnyqueda totalmente impotente al no tener el rango para intervenir eficazmente.

Segundo, el político de poca monta Kip Chalmers, molesto por el retraso de su viaje al quedar varado cerca de Winston, exige la reanudación inmediata del mismo –por el túnel– aunque no haya locomotoras diésel disponibles. Los hombres con la inteligencia e integridad necesarias que podrían evitar la inminente catástrofe ya no están. Se han ido por culpa del decreto 10-289. Todas las medidas de seguridad establecidas por ingenieros sensatos, son violadas una a una bajo la presión de los políticos, por miedo a sus represalias.

Tercero, el hombre que podría evitar el siniestro, el Superintendente de la División, ya no está presente y ha sido reemplazado por un incompetente. La directiva, sin Dagny, evade toda responsabilidad y la orden es firmada por un joven asustado sin conocimiento sobre el tema.

Cuarto, el transportista delegado a cumplir la orden sabe que envía a sus hombres a la muerte, pero ya no le importa –su hermano se suicidó y su carrera se fue al traste por culpa del decreto10-289. Parece que el desastre se va a evitar cuandoel maquinista decide renunciar antes que meter una locomotora de vapor en el túnel. Pero consiguen un reemplazo, Joe Scott –un alcohólico que ha conservado su trabajo gracias a las influencias políticas y a la corrupción sindical. El conductor podría advertir del peligro a los pasajeros, pero se ha convertido en cínico y amargado, así que decide salvarse el solo.

Quinto, el guardagujas podría evitar la catástrofe en el último minuto, pero dadas las condiciones laborales controladas totalmente por políticos, teme lo que le sucedería a él y a su familia si desobedece la orden, aunque sea para salvar las vidas de los pasajeros.

Así que el Comet entra al túnel. Y la ironía es que Kip Chambers celebra su éxito en haber asustado tanto a los operarios de Taggart Transcontinental que los obligó a enviarlo a su muerte: “« ¿Ves? Dijo Kip Chalmers triunfante a Lester Tuck, cuando las ruedas empezaron a estremecerse bajo sus pies. ¡El miedo es el único modo efectivo para tratar con la gente!»” [Ayn Rand. Atlas Shrugged. Signet, New York, 559].

Y la conclusión es el desastre en el Tunel Taggart. Rand describe un proceso totalmente realista de lo que sucede cuando se violan todas las medidas de seguridad industriales. Pero el desastre es consecuencia, como vemos en la novela, de una violación aún más básica de un principio de naturaleza epistemológica y ética: que el hombre debe vivir según su percepción racional de la realidad y que no puede actuar en contra de esta, ni escapar de esta, ni encontrar un sustituto para esta, y que no hay otra forma de vivir. La violación deshonesta de este principio conduce exactamente a la secuencia que lleva a desastres en la vida real como el accidente de Chernobyl, el de Bhopal, o el de la “República Bolivariana de Venezuela”.

Continúa.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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