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El método literario de Ayn Rand, 14a parte

Warren Orbaugh
05 de septiembre, 2018

En mi entrega anterior vimos el principio unificador de la “Rebelión de Atlas” que conecta las ideas filosóficas y sus consecuencias. La técnica de integración filosófica de Rand la observamos examinando un pasaje, en el capítulo “La Paralización de los Cerebros”, en el que describe la catástrofe en el Tunel Taggart, donde un vagón de pasajeros completo queda destruido con todos sus ocupantes. El desastre es consecuencia de la violación de un principio básico de naturaleza epistemológica y ética: que el hombre debe vivir según su percepción racional de la realidad y que no puede actuar en contra de esta, ni escapar de esta, ni encontrar un sustituto para esta, y que no hay otra forma de vivir. La violación deshonesta de este principio conduce exactamente a la secuencia que lleva a desastres en la vida real como el accidente de Chernobyl, el de Bhopal, o el de la “República Bolivariana de Venezuela”.

Examinemos ahora a los héroes de “La Rebelión de Atlas.”Rand presenta aquí a su superhombre: el gigante del intelecto y la productividad, de razón y habilidad, hombre de principios y práctico. Los héroes son ingenieros emprendedores, particularmente hombres de negocios. El prototipo de este carácter lo encontramos en el héroe de la novela favorita de Ayn Rand: Kalumet ‘K’”, de Merwin-Webster, de la que dice:

“Calumet “K” es mi novela favorita.

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No es una obra de gran literatura –es una obra de ficción ligera, escrita por dos colaboradores, que apareció originalmente, en el año 1901, en una revista popular, TheSaturday Evening Post. Su estilo es directo y competente, pero sin distinción. Carece del ingrediente más importante de toda buena ficción, una trama estructurada. Pero tiene un elemento que nunca he encontrado en otra novela: el retrato de un hombre eficiente.”

[Merwin-Webster. Calumet “K”. “Introducción por AynRand”, Palo Alto, California, i].

Charlie Bannon, el héroe de “Calumet ‘K’”, es un ingeniero y supervisor de construcción, un líder natural y trabajador compulsivo que resuelve los problemas que se presentan en la obra sin mayor esfuerzo gracias a su ingenio e inventiva. Rand utiliza este tipo como modelo para crear sus propios héroes: hombres de negocios juiciosos, ingeniosos, creativos, íntegros y competentes.

Los lectores de hoy no se imaginan lo radical que fue hacer del hombre de negocios un héroe en 1957. Cuando Rand escribió esta novela, las palabras emprendedor, empresario y hombre de negocios eran consideradas casi malas palabras. Generalmente el hombre de negocios y/o de ciencia, era el villano de las obras literarias. Compárese con los villanos de Ian Fleming: Mr. White en Casino Royale, de 1951; Dr. Kananga en Live and Let Die, de 1952; Hugo Drax en Moonraker, de 1953; Ernst Stavro Blofeld en Diamonds are Forever, de 1954; Doctor No en Dr. No, de 1956; AuricGoldfinger en Goldfinger, de 1957; Kristatos en Risico, de 1957; Dominic Greene de Quantum of Solace, de 1958; Milton Crest en The Hildebrand Rarity, de 1958; Max Zorinen A View to a Kill, de 1958; Aris Kristatos en For your EyesOnly, de 1958; Ernst Stavro Blofeld en On Her Majesty´sSecret Service, de 1962; y Ernst Stavro Blofeld en You OnlyLive Twice, de 1962. No es sino hasta en 1963, en que Stan Lee, quien admira mucho a Rand, crea un superhéroe que es un genial ingeniero emprendedor: Tony Stark.

Dagny Taggart, quien a sus treinta y tantos años es la Directora Ejecutiva de la empresa ferroviaria más grande de la nación es, junto con los otros héroes de La Rebelión de Atlas, la encarnación de la virtud de la eficiencia. Es inteligente, independiente, creativa, decidida, competente, objetiva, con auto estima. Es una persona que sabe cuándo y que hacer.

Rand usa nuevamente como técnica literaria la paradoja para caracterizar a Dagny. Por un lado, parece masculina, como Atenea: es agresiva y dedicada en su profesión. Lilian Rearden la describe como una máquina de sumar en traje sastre. Cuando Cherryl Taggart le dice que ella tomará el lugar de la mujer en la familia Taggart, Dagny responde: “Eso está muy bien. Yo soy el hombre.”

Por otro lado, Dagny es totalmente femenina, usa vestido, medias y zapatos de tacones, aun cuando explora una fábrica abandonada. Le atraen los hombres fuertes y dominantes, y desea jugar un papel sumiso en sus relaciones sexuales.

Como hizo en el “Manantial”, para que no quedara duda de Roark como el superhombre al ser nombrado así por su enemigo, Ellsworth Toohey, Rand se encarga de que no quede duda de que Dagny es la supermujer randiana al describirla por medio de su envidiosa enemiga, Lilian Rearden:

“«La señorita Dagny Taggart…» dijo ella soltando una risita. «La supermujer de quien las esposas corrientes no sospecharían nada. La mujer que no se interesa más que por los negocios y trata con los hombres como hombre. ¡La mujer de gran espíritu que te admira platónicamente sólo por tu genio, tus fundiciones y tu Metal!» Rio entre dientes. «Debí saber que era tan sólo una puta que te deseaba de la misma manera que cualquier puta te desearía –porque eres tan completamente experto en la cama como en el escritorio, si es que soy juez de tales asuntos. Pero ella lo apreciaría mejor que yo, ya que adora la pericia en todo aspecto y probablemente ¡se acostó con todo empleado de su ferrocarril!»”

[Ayn Rand. Atlas Shrugged. Signet, New York, 492].

Dagny, quien es considerada dura, fría sin corazón y dominante, de comportamiento pseudo masculino, es en realidad la persona más emocional, pasional, cariñosa y alegre de todos. Pero sólo Galt logra hacer que afloren esas cualidades en ella. Cuando está con él en el Barranco de Galt, alegremente se convierte en un ama de casa. Su otro aspecto es forzado en ella por el mundo y también es lo que éste merece de ella, al estar inmersa en una sociedad que no tiene a nadie a quien ella pueda responder con naturalidad.

Continúa.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo