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¡Qué la derecha se una! ¿Y la izquierda también?

Carolina Castellanos
06 de diciembre, 2019

Constantemente leo en los diversos “chats” que la derecha debe unirse, que hasta que esto suceda podremos derrotar a la izquierda.  Muchos cuestionan el porqué de esa desunión. No tenía explicaciones más que “hay diversidad de intereses”.  

En Venezuela se han logrado manifestaciones masivas que han tardado varias semanas. El objetivo único de todos es sacar a Maduro del poder. Aun así, después de tantos años, este objetivo no se logra. Los diversos grupos que están cerca del poder o que tienen alguna influencia política, han impedido la salida de este nefasto personaje que tiene empobrecida a la mayoría de la población.

En Guatemala, así como en Venezuela y en cualquier otro país, nunca habrá una unión completa de toda la derecha, y tampoco de la izquierda. Los intereses personales de muchos “líderes” autoproclamados impedirá esa unión. Además, lograr una igualdad de pensamiento a nivel nacional es casi imposible.  Las circunstancias, la forma de vida, la educación, los valores y costuumbres, etc., difieren grandemente, y en especial en nuestro país multicultural.

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Quienes se quejan en los “chats” por la falta de unidad, ya están unidos. Comparten ideas, comentan, tienen causas comunes. Esto es válido para ambos lados. Yo me incluyo en muchos de esos grupos. Son una forma sana de comunicación pacífica que sirve de medio de información y hasta de desahogo. 

“Los tiranos están unidos entre tiranos… los descarados con los descarados…” escribe Jovel Álvarez. Los hay de ambos bandos también. Así que unión, sí hay. Quisiéramos más unión en la derecha pero, ¿quisiéramos lo mismo para la izquierda? Seguramente no, pues “la unión hace la fuerza”. 

Una unión granítica es la que existe entre los magistrados de la corte de constitucionalidad y la súper oportunista Hellen Mack. Seguramente siguen pegados con el ex comisionado, la prófuga y demás huestes, cuyo objetivo es instalar el socialismo en Guatemala. Han tenido éxitos, siendo el principal la destrucción de la Constitución y del sistema de justicia. 

Esto me lleva a pensar que importa más dónde y qué hacen los grupos, que su tamaño y hasta su orientación ideológica. Recordemos que a los socialistas los mueve el dinero y el poder. A nosotros, los de derecha, nos mueve el trabajo, la libertad, el querer vivir mejor como fruto de nuestro esfuerzo pero, sobre todo, vivir en paz, con justicia, reglas claras y gobiernos poco intervencionistas en nuestras actividades laborales. Nos mueve el deseo de vivir en un país lleno de oportunidades para todos, no solo para quienes están en el poder o cerca de éste. Queremos a los diecisiete millones de guatemaltecos libres del yugo y la tiranía de quienes solo buscan el dinero y el poder para ellos mismos. 

La procesión de la vulva y la protesta masiva en contra de la legalización del aborto lograron reunir a más de 20,000 personas y más de 23,000 firmas para destituir al PDH. O sea que, cuando nos tocan nuestros valores y principios, sí nos unimos. Nos toca ahora darnos cuenta que el ataque destructivo a nuestro sistema de justicia acaba con el principio más básico y fundamental para una convivencia en paz y en libertad: la misma justicia. Nos toca unirnos para pronunciarnos en contra de esto. 

El único poder superior a la Constitución es el pueblo. No son los magistrados, ni los jueces, ni la Mack ni nadie. ¡Nosotros!