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Tender Puentes: Ni Abuso, ni aborto.

Juan Diego Godoy
31 de mayo, 2019

Para cualquier país, comunidad, familia: las niñas violadas son una tragedia. Nadie en su sano juicio querría que estos crímenes -que muchas veces ocurren en casa y entre familiares- existieran y siguieran. Quiero creer que todos, o la mayoría, en el fondo partimos de varios valores comunes para analizar estos casos, como por ejemplo:  nos importan las personas, queremos el bienestar de todos, nos duelen las niñas abusadas, queremos salvar vidas, buscamos justicia y una sociedad más próspera.

Si usted no comparte lo mencionado, por favor deje de leer. Gracias. Los demás, sigamos.

Es importante que partamos de estos valores comunes para hablar de este tema tan vital como trágico para nuestro país. Sin duda todos queremos ayudar a las niñas que han sido abusadas, pero volvemos a diferir en las “soluciones” planteadas. Quizás estemos de acuerdo en que, como todo problema, debemos cortarlo de raíz y para ello tenemos que ir siempre más allá de lo que vemos, nos dicen y percibimos.

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Primero, vamos con los datos oficiales.

Es cierto. En este país hay niñas que se convierten en madres. Según datos del Registro Nacional de las Personas, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses y de acuerdo con dos investigaciones de Prensa Libre (publicadas el 18 de febrero y el 21 de mayo de 2019) el año pasado se reportaron dos mil 256 partos de madres de 10 a 14 años, lo que da un promedio de seis nacimientos por día. Además, el Inacif registra en su informe del primer trimestre del 2019 un total de 567 reconocimientos médicos por delito sexual en menores entre los 10 y 14 años. En el 2018, se registraron 102 reconocimientos médicos por delito sexual practicados a niñas menores de un año, y 284, a pequeñas de uno a cuatro años.

Segundo, luego de enfadarnos, sentirnos impotentes y sorprendernos, vamos al análisis de esta tragedia.

¿Cuál es el meollo del asunto? Pues que existe un violador, un abusador, un victimario. Y que muchas veces éste vive en la misma casa, comunidad o vecindario que la víctima. Y que es muy probable que el victimario sea un familiar o una persona conocida por las personas cercanas a la víctima. Y, sobre todo, que seguramente ésta víctima no ha sido ni la primera ni será la última de este agresor que continúa libre y que seguramente volverá a abusar de la niña una y otra vez. Este es el verdadero problema que necesita de toda nuestra atención y enfoque. Es, de acuerdo con testimonios de expertos que se dedican a este tema, la raíz de todo el problema. Debemos unir recursos, esfuerzos y energías para castigar al responsable, al criminal, al abusador. ¡Que a esa persona le caiga todo el peso de la ley! ¡Que llegue la justicia pronta y cumplida contra ese criminal!

En otras palabras: Hemos de impulsar la denuncia mediante la educación y formación tanto de los padres/tutores como de las niñas. Después, alejar a las niñas del agresor y  luego castigar al agresor. ¿De acuerdo?

¿Y a la niña embarazada? ¿A la que ya fue abusada? ¿Cómo la ayudamos?

En párrafos anteriores hablábamos de prevención y denuncia. Ahora toca trabajar con quienes, lastimosamente, ya han caído en esta red criminal de abusos sin pausa. Pero me rehuso a pensar que la solución sea a través del aborto. Con todo respeto, a mi lo que hayan dicho los artistas, la IPPF, y ciertos intelectuales y emprendedores guatemaltecos en redes sociales “a favor del aborto” me viene del norte y me parece una propuesta mediocre, de corto plazo y sobre todo inhumana. A la víctima de la violación la ayudamos acompañándola en su embarazo con cuidados médicos y psicológicos, cuidándola, amándola y luego, si ella no quiere conservar a su hijo, promoviendo y facilitando en proceso para una adopción legal y segura.

¿Cómo? En todos los países hay organizaciones conformadas por héroes sin capa que se dedican a estos casos. Hay soluciones viables que necesitan de nuestras donaciones, manos para apoyar y difusión. ¡Soluciones verdaderas y viables! Por mencionar solo a algunas organizaciones en Guatemala: Buckner Guatemala, Asociación Si A La Vida, Alianza Cristiana Para Los Huérfanos, Enfoque Familiar, Fundación Fe y por supuesto el Consejo Nacional de Adopciones – con todas sus debilidades, eso sí. Estas organizaciones necesitan apoyo. No tienen el financiamiento de una industria millonaria detrás, ni de organizaciones fundadas por millonarios con intereses sombríos. Dependen de nosotros, de personas como usted y yo.

Así que, a modo de conclusión, hemos de plantear soluciones con quienes sí saben y tienen un genuino interés en ayudar a la víctima y a su hijo. Además, no olvidemos que la industria millonaria del aborto siempre buscará que se le tome en cuenta, a pesar de no ser una solución.

Es difícil, porque somos humanos, pero sepamos que estos casos se analizan con razón antes que emoción. Cuidado con dirigir el discurso y fuerzas donde no corresponde. La niña es inocente; es una niña. La vida en el vientre de la niña también es inocente; es una persona. ¡No aniquilemos inocentes, castiguemos a los verdaderos culpables! Tendamos puentes.


@JDGodoy95

Para cualquier país, comunidad, familia: las niñas violadas son una tragedia. Nadie en su sano juicio querría que estos crímenes -que muchas veces ocurren en casa y entre familiares- existieran y siguieran. Quiero creer que todos, o la mayoría, en el fondo partimos de varios valores comunes para analizar estos casos, como por ejemplo:  nos importan las personas, queremos el bienestar de todos, nos duelen las niñas abusadas, queremos salvar vidas, buscamos justicia y una sociedad más próspera.

Si usted no comparte lo mencionado, por favor deje de leer. Gracias. Los demás, sigamos.

Es importante que partamos de estos valores comunes para hablar de este tema tan vital como trágico para nuestro país. Sin duda todos queremos ayudar a las niñas que han sido abusadas, pero volvemos a diferir en las “soluciones” planteadas. Quizás estemos de acuerdo en que, como todo problema, debemos cortarlo de raíz y para ello tenemos que ir siempre más allá de lo que vemos, nos dicen y percibimos.

Primero, vamos con los datos oficiales.

Es cierto. En este país hay niñas que se convierten en madres. Según datos del Registro Nacional de las Personas, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses y de acuerdo con dos investigaciones de Prensa Libre (publicadas el 18 de febrero y el 21 de mayo de 2019) el año pasado se reportaron dos mil 256 partos de madres de 10 a 14 años, lo que da un promedio de seis nacimientos por día. Además, el Inacif registra en su informe del primer trimestre del 2019 un total de 567 reconocimientos médicos por delito sexual en menores entre los 10 y 14 años. En el 2018, se registraron 102 reconocimientos médicos por delito sexual practicados a niñas menores de un año, y 284, a pequeñas de uno a cuatro años.

Segundo, luego de enfadarnos, sentirnos impotentes y sorprendernos, vamos al análisis de esta tragedia.

¿Cuál es el meollo del asunto? Pues que existe un violador, un abusador, un victimario. Y que muchas veces éste vive en la misma casa, comunidad o vecindario que la víctima. Y que es muy probable que el victimario sea un familiar o una persona conocida por las personas cercanas a la víctima. Y, sobre todo, que seguramente ésta víctima no ha sido ni la primera ni será la última de este agresor que continúa libre y que seguramente volverá a abusar de la niña una y otra vez. Este es el verdadero problema que necesita de toda nuestra atención y enfoque. Es, de acuerdo con testimonios de expertos que se dedican a este tema, la raíz de todo el problema. Debemos unir recursos, esfuerzos y energías para castigar al responsable, al criminal, al abusador. ¡Que a esa persona le caiga todo el peso de la ley! ¡Que llegue la justicia pronta y cumplida contra ese criminal!

En otras palabras: Hemos de impulsar la denuncia mediante la educación y formación tanto de los padres/tutores como de las niñas. Después, alejar a las niñas del agresor y  luego castigar al agresor. ¿De acuerdo?

¿Y a la niña embarazada? ¿A la que ya fue abusada? ¿Cómo la ayudamos?

En párrafos anteriores hablábamos de prevención y denuncia. Ahora toca trabajar con quienes, lastimosamente, ya han caído en esta red criminal de abusos sin pausa. Pero me rehuso a pensar que la solución sea a través del aborto. Con todo respeto, a mi lo que hayan dicho los artistas, la IPPF, y ciertos intelectuales y emprendedores guatemaltecos en redes sociales “a favor del aborto” me viene del norte y me parece una propuesta mediocre, de corto plazo y sobre todo inhumana. A la víctima de la violación la ayudamos acompañándola en su embarazo con cuidados médicos y psicológicos, cuidándola, amándola y luego, si ella no quiere conservar a su hijo, promoviendo y facilitando en proceso para una adopción legal y segura.

¿Cómo? En todos los países hay organizaciones conformadas por héroes sin capa que se dedican a estos casos. Hay soluciones viables que necesitan de nuestras donaciones, manos para apoyar y difusión. ¡Soluciones verdaderas y viables! Por mencionar solo a algunas organizaciones en Guatemala: Buckner Guatemala, Asociación Si A La Vida, Alianza Cristiana Para Los Huérfanos, Enfoque Familiar, Fundación Fe y por supuesto el Consejo Nacional de Adopciones – con todas sus debilidades, eso sí. Estas organizaciones necesitan apoyo. No tienen el financiamiento de una industria millonaria detrás, ni de organizaciones fundadas por millonarios con intereses sombríos. Dependen de nosotros, de personas como usted y yo.

Así que, a modo de conclusión, hemos de plantear soluciones con quienes sí saben y tienen un genuino interés en ayudar a la víctima y a su hijo. Además, no olvidemos que la industria millonaria del aborto siempre buscará que se le tome en cuenta, a pesar de no ser una solución.

Es difícil, porque somos humanos, pero sepamos que estos casos se analizan con razón antes que emoción. Cuidado con dirigir el discurso y fuerzas donde no corresponde. La niña es inocente; es una niña. La vida en el vientre de la niña también es inocente; es una persona. ¡No aniquilemos inocentes, castiguemos a los verdaderos culpables! Tendamos puentes.


@JDGodoy95


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