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Modelos de Emprendimiento para una Guatemala en Recuperación

Roberto Carlos Recinos-Abularach
20 de enero, 2021

La sobresimplificación ideologizada de un fenómeno social tan complejo como la migración en los últimos días, me hizo pensar más detenidamente que nunca sobre el tema. Y creo que, en donde algunos invierten sus emociones en busca de soluciones a los problemas económicos del país, en este espacio preferimos proponer, estratégicamente, el establecimiento de dos modelos concretos de emprendimiento en el país: el Modelo de Emprendimiento Preventivo y el Modelo de Emprendimiento Inclusivo.

Los introduzco. 

Modelo de Emprendimiento Preventivo: con perspectiva joven

Voy a empezar ofreciendo dos puntos de referencia respecto a la importancia de las remesas familiares para nuestra economía. Hace un lustro, en 2016, la Organización Internacional para las Migraciones realizó en el país la Encuesta sobre Migración y Remesas y encontró que el volumen de remesas que entraron al país ese año fue estimado en unos 7,250 millones de dólares, más o menos el 11% del PIB, desde entonces ya una exageración.  En 2020, año sui generis –el cuál combinó una caída general en el PIB con un aumento de las remesas– éstas habrían aumentado a hasta casi el 15% del PIB – unos 10,500 millones de dólares, casi lo mismo que el total de exportaciones (¡!). 

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Y si decimos que las remesas familiares se constituyen como uno de los principales motores de nuestra economía, esto es una señal que se trata de una economía local insuficiente y en gran parte artificial, por lo que en lugar de celebrarlo – promoviendo de paso el tercermundismo, la dependencia, la criminalidad y la migración ilegal (como hacen algunos ideólogos, inexplicablemente)–  debemos configurar un ecosistema de oportunidades propio, a través de modelos preventivos de emprendimiento, enfocados en las juventudes nacionales.  

La idea es ofrecer una serie de salidas técnicas, económicas y culturales atractivas a una sección marginada de la población joven nacional para que contribuyan a la economía real y legítima del Estado de Guatemala y desestimen opciones menos lícitas y más destructivas para el tejido social y el Estado de derecho. Es decir, concretamente, que, para evitar la fuga de talentos, la migración ilegal y el engrosamiento de estructuras criminales –pandillas, redes de extorsión, narcomenudeo—es preciso ofrecer, con una perspectiva deliberada de prevención, amplios y fáciles accesos a sistemas de emprendimiento en áreas urbanas marginales (particularmente) y áreas rurales poco desarrolladas. 

Modelo de Emprendimiento Inclusivo: perspectiva de grupos desfavorecidos

Íntimamente relacionado con lo anterior, pero con un enfoque más orientado a la mujer que sale del maltrato, las poblaciones indígenas y las personas con capacidades especiales, este modelo –más curativo que preventivo– busca facilitar emprendimientos a estos grupos que han sufrido especiales dificultades a lo largo de su vida y que han sobrevivido en gran medida excluidos de los mercados laborales y financieros, además de mantenerse en la periferia de la toma de decisiones políticas en sus comunidades. 

De hecho, ya se ha echado a andar un proyecto de cafeterías para mujeres emprendedoras en situación de violencia. Sabrán más de esto muy pronto. 

Metodología transversal: colaboración público-privada

Se propone, además, la habilitación de espacios de capacitación y actividad emprendedora –tanto inclusiva como preventiva— a través de seis rutas complementarias, como parte esencial de este método-base, permanente y replicable:

  • La recanalización de bienes ociosos del Estado. Es sabido que algunas de las donaciones de equipos, tecnologías y bienes muebles provenientes de la cooperación internacional, muchas veces encuentran destino que, por la razón que sea, se interrumpe de manera abrupta y son enviados a bodegas, en donde su capacidad creadora y productiva se despilfarra. A través de un esfuerzo interinstitucional bien coordinado por delegados locales para el emprendimiento (¿y dirigidos por un comisionado nacional?) se crearía una base de datos y una reserva de bienes ociosos con pertinencia emprendedora que esperarían su turno para ser reciclados y puestos a producir con gran impacto en índices de desarrollo social. 
  • La procuración de sponsorships y donaciones de la iniciativa privada, a través de sus estructuras gremiales, de bienes muebles y tecnologías que complementen los bienes del inciso anterior y terminen de investir de viabilidad a estos espacios de actividad económica emprendedora. 
  • La contribución, aunque sea simbólica, de los beneficiarios mismos para completar sus inventarios, materias primas y equipos para montar sus nuevos emprendimientos. Está más que probado por la psicología social que cuando algo no cuesta nada no es suficientemente apreciado. 
  • La gestión de subvenciones, becas y otras aportaciones para el impulso del emprendimiento, el desarrollo socia y la recuperación económica, proveniente de la cooperación internacional amiga de Guatemala, que no es poca.
  • Políticas de desburocratización de procedimientos para echar a andar nuevos emprendimientos en armonía con estímulos fiscales favorables al nuevo emprendedor.   
  • Se propone, por último, que, además de los habituales centros de incubación de ideas innovadoras e iniciativas productivas, se abran espacios de emprendimiento en instalaciones de oficinas públicas ya en lugar, de tal manera que operen estos modelos, efectivamente, a través de subvenciones de rentas comerciales a la población que más lo necesita, que ha cursado capacitaciones especializadas y que demuestre disciplina, honradez y deseos de trabajar.  

Esta última es, en verdad, una excelente idea del presidente de la República que llegó a mi conocimiento. Al César lo que es del César. Desde luego, la intención es que estos emprendimientos prevengan, incluyan y generen –no solo empleo digno y el aumento de los ingresos familiares– sino toda una cultura de innovación que sea útil y funcional. Por eso se insiste en la convergencia de actores importantes de los sectores públicos y privados, con objetivos comunes bien organizados 

Para terminar, el emprendedor es él y sus circunstancias: la praxis emprendedora en un nuevo normal que apenas estamos interpretando

Desde hace más o menos una década, el emprendimiento, como disciplina propia y como política válida, se ha convertido en casi todo el mundo en un foco de atención y optimismo en pro del desarrollo económico innovador, ético y sostenible.  Hoy es habitual que las agendas gubernamentales de países democráticos incluyan políticas de emprendimiento para impulsar el empleo digno, el desarrollo local y el crecimiento económico inclusivo. En ese sentido, este 2021 ofrece la oportunidad única de apelar a la creatividad y la imaginación para configurar medidas que faciliten un entorno emprendedor a nivel país. Debemos, ciertamente, hacer un esfuerzo adicional por procurar la vinculación efectiva entre actores académicos, internacionales, públicos y privados con programas en los que cada uno de ellos sienta que tiene algo qué ganar y de los que pueda ser parte central. 

Y es que, amigos, pareciera que para todas nuestras preguntas relevantes la respuest es: emprendé. 

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